Por Luis Juan López Barreiro
Para los que hemos seguido el evento por varios años siempre es interesante ver la evolución de la industria de la iluminación en esta feria comercial, la más importante de los Estados Unidos y una de las más destacadas del mundo.
Haciendo cuentas, la primera edición fue en 1989, nada menos que el año de la caída del Muro de Berlín. ¿Quién se acuerda de lo que se veía en la industria entonces? Siguieron los años 90, cuando el tema del ahorro de energía comenzó a ser relevante. Luego cruzamos la barrera del año 2000 y empezaron a irrumpir los LEDs.
Ha sido fascinante observar cómo llegó el LED a nuestras vidas, cómo fue penetrando poco a poco, primero como una novedad tecnológica de la que todos hablaban, pero pocos realmente dominaban. Ver que cada año el porcentaje de los productos exhibidos se movía hacia esta tecnología, mirar después que todo se pintaba de colores con la fiebre del RGB; ser testigos del día en que se anunciaba con emoción que se había roto la barrera de los100 lumens por watt…
Iluminet comenzó sus visitas a Lightfair en 2010, un camino lleno de buenos recuerdos y aprendizaje.
El regreso del evento a Filadelfia me agrada, hacerlo en el Pennsylvania Convention Center, en pleno centro de la ciudad, permite disfrutar de la arquitectura de los alrededores y de lugares agradables y cómodos a los que te puedes mover a pie.
Pero más allá de la nostalgia, o de la tentación de hacer una línea de tiempo -que siempre será interesante-, hablar de Lightfair es hablar de una feria de tecnología, y la tecnología al final de cuentas es un instrumento, un medio para lograr el bienestar del ser humano.
Esta premisa se ha encauzado claramente en Filadelfia en el 2019, donde un número considerable de los más de 500 expositores ofrecieron soluciones de iluminación centradas en el ser humano, el famoso Human Centric Lighting (HCL). Parece que esta tendencia de iluminar pensando en la salud y el bienestar resurge en los últimos días.
A pesar de que hablar del impacto de la iluminación en la salud tiene múltiples aristas, que debe tratarse con cuidado y con el mayor rigor científico posible, es un hecho que los diferentes enfoques hacia el HCL tienen el común denominador de buscar la mejor calidad de la luz, lo que es muy positivo para la industria ante la seducción del internet of things (IoT) y el big data, que aunque hoy son imprescindibles para entender hacia dónde se mueve la industria, no se debe perder el valor de buscar el bienestar lumínico para el usuario.
Human Centric Lighting y su búsqueda de la mejor luz, está acompañado de otras tendencias que lo complementan para hacernos la vida más agradable, como la atenuación cálida (dim to warm) o ajustar la temperatura para tener una luz blanca más saludable y benéfica para las diferentes actividades de las personas (tunable white). Todo esto con controles y redes digitales más poderosas, simples y universalmente compatibles.
Cada Lightfair abre pista para el piso de exhibición con la presentación de los Innovation Awards, donde se reconoce a los productos y diseños más innovadores de la industria de la iluminación del último año, el listado de los productos reconocidos es una muy buena guía para recorrer la feria. No es casual que el producto que fue distinguido como el más innovador en 2019 sea la luminaria Lore de la empresa Ecosense, un downlight de empotrar en techo que a primera vista parece común, y sin embargo sus cualidades están en una compatibilidad prácticamente universal, al estar equipado con un protocolo de detección automática para plataformas de control como 0-10 volts, DALI, DMX. EFV, entre otras, sin necesidad de ajustes, lo que lo hace completamente “plug and play”
También llama la atención que la elección del jurado se la llevó un COB (chip on board) el “Color Tunable COB” de Nichia, un ejemplo de tecnología desarrollada para responder a la tendencias del HCL.
A pesar del protagonismo de la tecnología en la industria de la iluminación, en Lightfair 2019 disfrutamos de creatividad y diseño en objetos estéticos que buscan ser diferentes por sus formas y funcionalidad, y no sólo por la tecnología de sus componentes. Este año el pabellón de luminarias decorativas fue una agradable sorpresa, fue más grande que en otras ediciones y estaba ubicado justo al centro del piso de exhibición.
El famoso “networking”, el imprescindible contacto y convivencia entre amigos y colegas es sustancial en este tipo de eventos.
Este año tuvimos el placer de participar en un pequeño brindis por el 50 aniversario de la IALD (la celebración en grande del aniversario será en el próximo Enlighten Americas Albuquerque, y el jueves por la noche en la cena del Educational Trust y la entrega de premios de diseño de iluminación de la IALD, un evento que no nos perdemos cada vez que asistimos a Lightfair.
La próxima cita en el 2020 será en Las Vegas para iniciar la cuarta década de la feria. Por supuesto que esperamos estar muchos años más y seguir siendo testigos de las transformaciones que vendrán en la industria de la iluminación.











