Afectos corporales de la danza lumínica y el conocimiento coreográfico

Jésica Elizondo nos cuenta sobre su práctica artística y su interés por experimentar, observar y comunicar mediante la luz performática

Fotografía: Carlos Alvar
Obra: ROADTRIP

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Jésica Elizondo, quien es egresada del Instituto Nacional de Bellas Artes en Danza. Actualmente, su práctica artística gira en torno al trabajo y la experimentación con la luz; ya que, para ella, es un medio de comunicación y una herramienta de conocimiento coreográfico.

Ha ganado múltiples premios pertenecientes al medio artístico y al diseño de iluminación. Entre ellos, tanto en el 2022 como en el 2021, ganó el LIT Lighting Design Awards, en la categoría de diseño de performance teatral y de iluminación escénica (en colaboración con la coreógrafa Melva Olivas y la compañía Cuatro X Cuatro). Mientras que, del 2018 al 2020 formó parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte en México.

Fotografía: ICPNA Cultura
Obra: LEIB

Para Jésica, la luz y todos los elementos que ocupan un espacio en las artes vivas, son contenedores de conocimiento coreográfico; tales como el vestuario, la composición musical y el espacio arquitectónico. A través de la luz, encuentra un canal de comunicación entre sus colegas y las personas que habitan un mismo espacio.

El primer acercamiento que la artista tuvo con la luz para intervenir un espacio, fue la habilitación de un espacio-tiempo, que consta de una transformación constante, permitiéndole habitar un lugar de distintas maneras. Debido a que las sensaciones corporales que genera la luz, dependen del espacio y la temporalidad en la que se encuentren los cuerpos.

«Si estamos bajo la luz del sol que entra en diagonal en un espacio, podemos sudar e incluso sentirnos incómodos. De la misma manera, al pensar en iluminación escénica, pienso de qué manera los cuerpos humanos que habitan un espacio reaccionan, se involucran y crean una relación. No tienen la misma reacción con una luz roja que con una luz amarilla o una luz blanca. En este sentido, cómo puede la iluminación incidir en el espacio, pero también en el cuerpo de las personas que lo habitan”.

        

Ahora bien, la mutación de su práctica artística ha llevado a la danza a trasladarse a coreografías con luz: “se trata de indagar el proceso artístico, al pensar que la iluminación es un medio y un elemento que tiene capacidades performáticas, con una potencia que permite observarla desde otro lugar como el principal canal comunicador”.

Fotografía: Jeselor-
Obra: CUERPO NO CUERPO

Es decir, replantear los espacios para que otro tipo de cuerpos habiten el conocimiento coreográfico. Puesto que, al igual que en su reciente performanceCuerpo no cuerpo—, en colaboración con Manuel Estrella, que se presentó en el Memorial del Centro de Cultura Digital en diciembre del año pasado, el material de los diferentes cuerpos permitió que la luz iluminara paisajes, puesto que hay capas de subtexto que están libres a la interpretación de los espectadores.

Fotografía: Jeselor-
Obra: CUERPO NO CUERPO

Todos los otros cuerpos que ocupan el espacio en las artes vivas pueden tener un rol comunicador, no sólo el cuerpo humano”.

Jésica mencionó que, tanto en la danza como en las artes escénicas, cuando el cuerpo tiene conciencia del espacio y de todos los elementos con los que convive, inclusive su postura es diferente. La velocidad con la que se mueve o la decisión que toma para acercarse, relacionase y dialogar —o no— con otro cuerpo en el espacio, depende de la comunicación lineal entre los cuerpos que coexisten en un mismo lugar. A partir de esa comunicación, los artistas deben decidir cómo construir lo que pretenden comunicarle a un tercer observador. En su caso, la luz es el medio para comunicarlo.

En este año, planea continuar con la investigación “Iluminando espacios”, que consta de un libro, que es el resultado de una Beca de Sistema de Creadores Escénicos. El proyecto tiene como objetivo dar a conocer saberes y textos escritos por casi 50 coreógrafos e iluminadores especializados en danza. Exaltando sus intereses con relación a la luz, sus procesos de experimentación y el uso que le dan —desde la iluminación de un espacio arquitectónico, o como contenedor de conocimiento—.

Portada de libro

Parte de mi práctica artística consiste en perseguir atardeceres, no importa el lugar. Salir y sentir la luz del sol en la piel y dejar que cambie la temperatura de mi cuerpo, reconociendo la insistencia y la resistencia que tiene con ella”.

Hablamos sobre la incomodidad de la luz, y nos contó sobre el proyecto Happy Birthday Dear Napoleon del Colectivo Querido Venado en el 2017, donde hubo un momento en el cual un estrobo fue directamente hacia el espectador, causándole una molestia. La coreografía estuvo diseñada para un espacio estructurado como caja negra, en donde la iluminación consistió en tubos de neón (en forma de u) suspendidos en el espacio, y otra línea de tubos neón en el piso, por la influencia de Dan Flavin. Toda la obra se iluminó de esta manera, y el espacio estaba ambientado por la música de Aristóteles Benítez, causando un efecto estroboscópico para la insistencia del mismo. El efecto de estrobo duró casi 5 minutos, haciendo que la experiencia del espectador fuera molesta o catártica.

       

Si tus sentidos están dispuestos a cualquier tipo de experiencia sensorial, ya sea por la música, la iluminación, el cuerpo y el baile, te involucras y experimentas la pieza de otra manera. Es parte de lo que los artistas pretenden comunicarle al espectador en ese espacio-tiempo específico”.

Fotografía: Jeselor-
Obra: ROADTRIP

Al final, Jésica nos platicó sobre la importancia de la observación de cada espacio y el reconocimiento de sus diferencias. Entendiendo que no se puede recrear una pieza exactamente igual a la anterior en espacios diferentes, porque precisamente, ninguno es similar. Es decir, la multiplicidad y la riqueza que hay en las diferencias de los espacios, ayuda a la misma práctica a construir y dialogar por medio de las potencias que alimentan experiencias únicas.

Las experiencias sensoriales provocadas por la luz, son diferentes en cada sitio del mundo. Incluso del norte al sur de la Ciudad de México, los atardeceres son diferentes. Es importante permitirse esos espacios de pausa para observar y estar presente con lo que te rodea”.

Fotografía: David Flores Rubio
Obra: Manual del Rebote

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