Parece mentira pero ya pasaron diez años desde aquel 2015 en que la UNESCO declaró el Año Internacional de la Luz. ¿Dónde estábamos entonces? ¿Qué nos entusiasmaba? ¿Cómo imaginábamos el futuro de la iluminación? Para quienes vivimos de cerca ese momento, cuesta creer que haya pasado tanto tiempo, porque muchas de las conversaciones que iniciaron entonces siguen más vivas que nunca.
El International Year of Light 2015 (o IYL2015), no solo fue una iniciativa científica o tecnológica, fue ante todo un movimiento cultural a nivel global. Su objetivo era visibilizar (en todos los sentidos) el papel fundamental de la luz en la vida humana: en la ciencia, el arte, educación, medicina, energía, comunicación y el desarrollo sostenible. Más de cien países participaron en actividades y México destacó como uno de los protagonistas más activos.
Uno de los nombres que resuena con fuerza es el de la doctora Ana María Cetto, científica mexicana que representó a nuestro país en el comité directivo internacional del evento. Gracias a su impulso, México no solo participó como un miembro más del comité, de hecho, la ceremonia de clausura se realizó en Mérida, Yucatán como un reconocimiento a la labor hecha desde Latinoamérica y al creciente interés por los cielos oscuros como patrimonio que debe preservarse.
Durante esa clausura se debatieron temas tan variados como los usos sustentables de la iluminación, la contaminación lumínica, el valor de la educación en óptica y fotónica, y la necesidad de construir puentes entre ciencia y sociedad. No fue casualidad que de ese esfuerzo colectivo naciera poco después el Día Internacional de la Luz, celebrado cada 16 de mayo por iniciativa de la UNESCO, como una herencia directa de aquel 2015. También recordemos que durante la ceremonia de lanzamiento del Día Internacional de la Luz, uno de sus oradores fue Víctor Palacio, uno de los más entusiastas voceros compartió el mensaje:
”La LUZ es capaz de crear belleza, la luz puede transformar el espacio… Los diseñadores de iluminación crean soluciones a través de la luz que es parte de la misma arquitectura”.
Con esa misma chispa, Iluminet se sumó a las celebraciones del IYL2015 con la edición número 13 de nuestra clásica reunión Lights & Beers, celebrado en Mérida durante la clausura. Aquel brindis fue un punto de encuentro para colegas, investigadores, diseñadores, fabricantes, estudiantes y cualquier apasionado de la luz. Como siempre, las risas y anécdotas no faltaron, ciertamente compartimos la certeza de estar viviendo un momento histórico, con la ilusión de que no fuera un destello aislado, sino el inicio de un largo camino.
Hoy, diez años después, podemos afirmar que ese deseo se ha cumplido en muchos sentidos. La cultura de la luz ha ganado terreno y aunque aún queda mucho por iluminar (o no iluminar) en temas como el acceso a la iluminación de calidad o la protección del cielo nocturno, lo logrado no es menor.
Recordar el Año Internacional de la Luz no es solo nostalgia. Es también un llamado a seguir construyendo desde lo que encendimos en aquel entonces. Porque la luz no es solo una herramienta o una metáfora, es también un lenguaje común. Uno que, desde la ciencia y el diseño, la industria y el arte, nos permite seguir conectando con los demás y con nuestro entorno. Y si hace falta un motivo para brindar, pensemos en esto: hace diez años aprendimos que la luz puede reunirnos, transformarnos y guiarnos. Hoy, sigue siendo cierto.
























Hola! Faltó incluir que Víctor Palacio fue orador en la ceremonia de lanzamiento del Día Internacional de la Luz en la UNESCO
Tienes mucha razón, Liliana. En un momento lo agregamos. Un abrazo.