La arquitectura no se puede desprender de la luz, son un matrimonio: Miguel Ángel Aragonés

Ilumileds realizó el ciclo de conferencias ContraLuz que concluyó con la participación del arquitecto Aragonés, quien dictó una cátedra sobre la relación entre arquitectura e iluminación

La conferencia con la que cerró el ciclo ContraLuz, organizado por Ilumileds, fue La Luz en la Arquitectura, relación que el expositor Miguel Ángel Aragonés definió simplemente como un matrimonio.

“La arquitectura no se puede desprender de la luz. No hay forma de entender un espacio sin entender la fuente lumínica, al Sol y a los luminarios”, explicó en respuesta a la pregunta ¿cómo es una buena relación entre el arquitecto y el diseñador de iluminación?

“Creo que uno de los peores infortunios es la fama, si no la llevas bien te llenas de trabajo y te vuelves un repetidor de simulaciones. Vale la pena que lo que hagas lo puedas seguir envolviendo con la obsesión que requiere un proyecto, y esa obsesión es cómo me caso con la luz y cómo hago para que el diseñador de iluminación no se sienta, si no que el espacio agradezca que no hubo un especialista, si no que hubo un matrimonio, y ese matrimonio se sometió al concepto, y ese concepto es el espacio”.

“En la medida que logres que haya un buen matrimonio espacio/luz creo que las cosas funcionan. Es una necesidad absoluta, en la que viajan juntos en el mismo lugar y a la misma hora, todo el tiempo”.

Las obras arquitectónicas de Miguel Ángel Aragonés tienen como elemento esencial la iluminación, de la que dijo ha aprendido de los que saben. “La traducción de la imaginación, el paso de lo que tengo en la cabeza a poder expresarlo en luz no es fácil, pero he tenido en ustedes (Gustavo Avilés y Alfonso Valadez) unos auxiliares extraordinarios. Aprendes empíricamente porque te rodeas de gente capaz”.

En esa relación de aprendizaje/conocimiento reconoció que Luis Barragán y Ricardo Legorreta lo ´marcaron´ en la definición de su propio sello. “Está bien tener influencias, pero hay que hablar tu propio idioma”. Dijo que obras como Casa Giraldi y el Hotel Camino Real impactaron en la definición de lo que él quería hacer.

“Sentí que hablaba mi propio idioma y que podía inventar cosas que no existían, espacios que aún no se habían definido y que tenía la posibilidad de expresarme con mis propias frases. Pude descubrir que tenía una forma de expresión propia y que debía seguir esa intuición para estar más a gusto”.

El blanco como tal no existe, pero es lo mejor que hemos reconocido como dispersor de luz.

La charla en la que estuvieron presentes Alfonso Valadez y Lucero Álvarez tuvo como guía algunas preguntas, mismas que Aragonés transformó en temas a desarrollar. “Me gustaría responder de forma breve pero no me enseñaron”.

Un elemento distintivo en sus realizaciones es el uso del blanco, “porque es el mejor aliado de la luz”, dijo enfáticamente. “El blanco no acoge la luz, la refracta, acoge el humor del Sol, del Cielo, porque ahí se expresan. El blanco es una ilusión.

“El blanco es luz y su negación es el negro, que es la ausencia de luz. ¿Y qué haces en la noche? No replicas al Sol, siempre he criticado que quieras hacer la noche como el día. Hay que entender a la naturaleza y no violentarla en lo posible. La noche tiene otros matices, otro comportamiento al cual el ojo se adapta muy bien en la oscuridad. Deja la noche ser, que se vean las estrellas y que la lámpara tenga una presencia suave, y en esa medida tu ojo se adapta a la oscuridad y permite ver”.

“De los luminarios naturales más potentes, más cercanos a lo que considero bello es la vela, puede ser fantástica. Cuando la pones sobre una base blanca, la vela refracta y la luz genera calidez que da en el rostro”.

¿Qué es lo más importante en un luminario? “Que predomine la luz, no debe ser protagónico el luminario si no la luz, de la forma más fluida, potente y armónica al espacio. Casi siempre se debe esconder la fuente lumínica para que finalmente sea la luz la que hable”.

Aragonés también dijo que desde hace unos 20 años ha tomado como un principio en sus proyectos que la arquitectura (los muros) sean la propia lámpara. “Tienes un foco que incide en el muro y éste rebota la luz y es la arquitectura la que habla y es el espacio al que envuelve. Siguiendo ese principio he encontrado que el consumo de energía es menor”.

¿Cuál ha sido el mayor acierto y el mayor error de Aragonés? Confesó que ha querido demoler más de una de sus obras, pero agradece que los errores le han dejado enseñanzas. “Es vital ser autocrítico. Aprendes de los errores, nos hacen más humildes, pero siempre hay algo que te da pauta a lo que sigue, que te ayuda o define a dónde quieres ir. La peor obra es la que no te deja esa pauta”.

Aragonés refirió que no tiene un método o una forma única de llegar a un resultado. Pero mencionó que en su cabeza se suscitan la ideas y los planteamientos de lo que tiene que resolver, y que ese sería su método.

“Hace muchos años se repetía la ´coloritis´, la arquitectura mexicana que implementaba sucesivamente el repellado, el color, y llegó al extremo con el show de la luz donde debemos tener mucho cuidado. Creo que siempre podemos caer en tentaciones de la tecnología, en el glamour de la fama y eso genera estridencias o un ruido con el que no me identifico. Prefiero, la paz y el sonido del silencio”.

Como un consejo para los jóvenes arquitectos o quienes inician en el diseño de iluminación dijo que el trabajo habla por uno mismo una vez que se ha terminado. “Los renders son una bonita aspiración, es una forma muy clara de presentar lo que tienes en la cabeza, pero hasta que no esté construido no deja de ser un render”.

La luz se parece mucho a la voz. Cuando alguien canta muy fuerte molesta, cuando habla muy fuerte molesta, y pasa lo mismo con la luz.

En otro aspecto de la relación entre iluminación y arquitectura, dijo que han habido tendencias o periodos a lo largo de la historia la luz, y que se puede apreciar en las distintas maneras en las que se ha usado. Citó como ejemplo que los árabes la emplearon de una forma muy distinta a quienes los hicieron en el periodo gótico, al de la ilustración, al barroco o al neoclásico.

“La luz se expresa y podemos hablar de expresiones lumínicas. El manejo de la luz marca periodos y afortunadamente permanecen testigos de ello, donde lo que queda de carácter estético es un legado en el manejo de la luz en el espacio”.

[box]Ilumileds realizó ContraLuz, un ciclo de 6 conferencias entre el 21 de julio y el 22 de agosto de 2022 con arquitectos y diseñadores de iluminación que compartieron ideas que pueden definir su filosofía como profesionales en el uso de la luz. Cada una contó con púbico en vivo, en el Instituto de Formación Ilumileds (iFiL), en la Ciudad de México, y fueron transmitidas a través de Facebook Live.

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Puedes ver la plática completa en el siguiente video

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