Actualmente, la capacidad de transformar problemas en soluciones creativas es parte elemental dentro del mundo del diseño. Con ese espíritu nació Bisu, una colección de bisutería elaborada a partir de residuos generados en la fabricación de luminarias de Lamp.
La historia de Bisu comenzó en las aulas de la Escuela Universitaria de Diseño e Ingeniería de Barcelona (Elisava), donde un grupo de estudiantes del Máster en Diseño y Desarrollo de Producto participó en un workshop enfocado en sostenibilidad. El reto, Dar una segunda vida a materiales de desecho. Su propuesta captó la atención de Lamp, que decidió impulsarla y convertirla en un proyecto real.
El material elegido fueron las cubiertas plásticas de los cables empleados en sus luminarias. A través de un proceso industrial, estos residuos se transformaron en un nuevo material que dio forma a piezas de bisutería coloridas y contemporáneas, con diseños basados en formas geométricas simples. El resultado es un producto que no solo es estéticamente atractivo, sino que también cuenta una historia de circularidad y responsabilidad social.

La comercialización de Bisu está en manos de la Fundación Arrels, que trabaja para acompañar y ofrecer oportunidades a personas sin hogar en Barcelona. Las piezas pueden adquirirse en su tienda física o en línea, generando un beneficio directo para la comunidad.
Para Jordi Arasanz, diseñador de producto y director técnico de Lamp, el proyecto demuestra que “el diseño, más allá de su valor estético, debe entenderse como una herramienta que ofrezca soluciones y mejore procesos”, siempre con la mira puesta en materiales de rechazo recurrente que puedan reintroducirse en la cadena productiva.

Por su parte, Ignasi Cusidó, CEO de Lamp, subraya que esta iniciativa, aunque ajena a la actividad principal de la empresa, se alinea plenamente con su estrategia Worktitude For Life, que apuesta por la sostenibilidad en tres ejes: medioambiental, corporativo y social. “Para los estudiantes ha sido una oportunidad de trabajar en proyectos reales que responden a retos globales, y para nosotros ha supuesto un puente hacia la inclusión social y la economía circular”, afirma.
De cara al futuro, Lamp espera que este modelo inspire a otras industrias a revalorizar residuos y colaborar con entidades sociales, ampliando así el alcance de una propuesta que combina diseño, sostenibilidad e impacto humano.



