En una época en la que la luz de las pantallas estructura gran parte de la experiencia visual cotidiana, el flujo constante de imágenes reduce el tiempo contemplación por la velocidad con la que se activa la atención mediante el scroll infinito de contenidos. Frente al consumo acelerado, la obra de la artista suiza Pipilotti Rist propone un uso de la luz que se aleja de su función cotidiana como iluminación o recurso técnico, para convertirse en un material que replantea el espacio y altera la percepción.
Sus videoinstalaciones transforman la proyección en un espacio que invita a la detención y a la contemplación de la imagen en movimiento. En este sentido, Rist interviene el espacio expositivo mediante dispositivos lumínicos, como luminarias LED encapsuladas en resina, que amplían las posibilidades de relación entre espectador, luz y tecnología, como ocurre en Pixel Forest Wisera (2016) que forma parte de la colección permanente del museo Kunsthalle Bremen. En esta obra, el espacio se llena con miles de puntos de luz suspendidos que evocan la estructura del píxel digital trasladada a la realidad física.


Aproximadamente 3,000 luces LED suspendidas en hilo se utilizaron para simular el efecto de una pantalla cinematográfica estallada dentro de la galería. Es decir, la obra puede entenderse como una materialización de la imagen digital, como si la pantalla se fragmentara en unidades de luz que abandonan la superficie bidimensional para ocupar el espacio expositivo. De esta manera, el cuerpo atraviesa literalmente el campo luminico al mismo tiempo que se sincroniza con la música que acompaña la instalación. La intención de la artista fue intervenir el museo para construir un espacio onírico. En ese recorrido, los píxeles luminosos pueden recordar las sinpasis neuronales, una asociación que refuerza la sensación de eocntrarse dentro de un paisaje mental.


Considero pertinente mencionar la instalación Tyngdkraft, var min vän / Gravity, Be My Friend (2007), debido al ambicioso diseño concebido para el Magasin III Museo de Arte contemporáneo, en Estocolmo, Suecia. La obra consta de un videoproyecciones sobre pantallas suspendidas del techo, dos esculturas de alfombra donde los espectadores podían recostarse para contemplar la obra desde el piso y un sistema de sonido compuesto por Anders Gugginsberg y Pipilotti Rist.



Lo particular de esta instalación radica en la intención de Rist de modificar la forma de experimentar el video al situar al espectador en una posición recostada. Según la artista, el cuerpo se relaja en esa postura, lo que transforma la manera de pensar, mirar y experimentar la obra. En este sentido, la instalación ofrece un tiempo de pausa, un momento de reflexión que cuestiona la idea de que todo tiempo debe ser productivo. La instalación ocupa una superficie de 340 m² dentro de una galería con techos de cinco metros de altura.



En 2021, el Museum Boijmans Van Beuningen en Rotterdam, Países Bajos, comisionó a Pipilotti Rist la creación de Wasting Life on You para la fachada del nuevo Depot Boijmans Van Beuningen, diseñado por el arquitecto Winy Maas, del estudio MVRDV. Para esta intervención, la artista concibió una escultura orgánica de 15m de altura que funciona como soporte del video visible únicamente desde el atardecer hasta la medianoche.






La forma de la obra evoca la fusión entre un organismo vegetal y uno animal, mientras que los ojos de la pieza funcionan como fuente de luz y superficie de proyección. Sobre el suelo y el cuerpo de los espectadores se despliegan burbujas de color en constante movimiento que transforman el espacio en una «lluvia de color», tal como describió la propia artista. La instalación invita al público a recorrer, jugar, bailar y habitar la obra dentro de una atmósfera lumínica

Pipilotti Rist pretende llevar al espectador a una inmersión total dentro de sus instalaciones. Para ello, utiliza la tecnología, especialmente el video, como un medio para explorar las posibilidades mediante las cuales el pensamiento y las emociones adquieren una forma tangible. En ese proceso, lo personal entra en diálogo con lo tecnológico, por lo que recurre a la instalación para materializar, mediante la luz, las alteraciones, los errores y las distorsiones propias de la imagen.



