Durante la conferencia virtual ¿Qué es una luz artificial respetuosa con el medio ambiente? organizada por DarkSky como parte de la celebración de la semana internacional del cielo oscuro, la Dra. Avalon Owens le habló a una audiencia internacional sobre como las noches oscuras han sido una constante evolutiva para los insectos incluyendo abejas, hormigas y escarabajos, además de las conocidas luciérnagas y polillas. Más del 50% de estos insectos son activos de noche y la luz artificial nocturna representa un cambio sin precedentes para el que no están preparados, lo que en ellos tiene múltiples efectos negativos como:
- Desorientación temporal: ralentización o aceleración del ritmo cotidiano y sensorial de desarrollo y reproducción
- Atracción mortal: comportamiento compulsivo de huida hacia la luz que sustituye a los comportamientos relacionados con la forma física
- Desorientación espacial: alteración de la capacidad de navegación causada por la ocultación de las señales luminosas celestes
- Confusión visual: alteración de la capacidad para reconocer visualmente los recursos relevantes del entorno

La luz artificial, incluso en niveles bajos, puede interferir significativamente en el cortejo y reproducción de las luciérnagas. Mientras que en los machos pueden disminuir su actividad de destellos, las hembras tienden a oscurecerse por completo, lo que tiene un impacto devastador en la reproducción de la especie.
En cuanto al color de la luz, las luces más cálidas (rojo, ámbar) suelen ser menos atractivas para los insectos, pero no existe un color que solo los humanos puedan ver. La luz amarilla es particularmente dañina para las luciérnagas debido a su similitud con sus señales de apareamiento. En lugar de centrarse en el color, se sugieren soluciones como el uso de detectores de movimiento, cortinas y reguladores de intensidad para minimizar el impacto de la luz artificial. En los jardines sugiere también el empleo de vegetación de diferentes alturas que generen diferentes tipos de ambientes para los insectos.
Aunque los LED son energéticamente eficientes, su potencia puede ser perjudicial si no se utilizan de manera responsable. Se aboga por un uso inteligente de los LED, combinándolos con tecnologías que limiten su encendido innecesario.
También se abordó el por qué las polillas se sienten atraídas por la luz, explicando que hay múltiples teorías, incluyendo la confusión con la navegación celestial y la posible desorientación gravitacional causada por la luz artificial. También menciona que algunos depredadores de insectos se benefician de la concentración de presas alrededor de las luces.

La Dra. Avalon Owens propone cinco principios de iluminación para un alumbrado exterior responsable:
- Útil: solo la luz necesaria. Toda luz debe tener una finalidad clara. Siempre se debe considerar cómo afectará el uso de la luz a la zona, incluida la fauna y su hábitat.
- Dirigida: Dirigir la luz para que incida sólo donde sea necesaria. Calcular una cuidadosa orientación para dirigir el haz de luz de modo que apunte hacia abajo y no se derrame más allá de donde sea necesario. La luz no debe ser más intensa de lo necesario.
- Nivel bajo: Utilizar el nivel de luz más bajo que sea necesario. Se deben tener en cuenta las condiciones de la superficie, ya que algunas superficies pueden reflejar más luz en el cielo nocturno de lo previsto.
- Controlada: Utilizar controles como temporizadores o detectores de movimiento para garantizar que la luz esté disponible cuando se necesite, atenuada cuando sea posible y apagada cuando no se necesite.
- Colores cálidos: Utilizar luces de colores más cálidos siempre que sea posible y limitar la cantidad de luz de longitud de onda más corta (azul-violeta) a la mínima necesaria.




