Cómo aprovechar la energía solar en la iluminación de puentes viales

Un ejemplo reciente de éxito es el proyecto realizado en el puente Quintín Arauz en el estado de Tabasco.

En la región sur de México se encuentra el río Usumacinta, uno de los más caudalosos del país. A lo largo de su curso, se encuentran numerosos pueblos y comunidades que dependen de la pesca y la agricultura como sus principales fuentes de ingreso. Sin embargo, su comercio y transporte dentro del municipio implicaba diversos obstáculos.

En este 2023 se inauguró el puente Quintín Arauz, una estructura desarrollada por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) que se extiende a lo largo de 850 metros con el objetivo de unir ambas orillas del río, lo que ahora permite una mejora significativa en la conectividad entre 20 comunidades del municipio de Centla.

En cuanto a su proyecto de iluminación, para lograr un nivel promedio superior a lo recomendado por la NOM013 para este tipo de vialidades, se especificó el modelo ECOFORLED de Forlighting de 80W con una distancia entre luminarias de 23 metros que permitió una excelente uniformidad y un nivel aproximado de 19 luxes. De igual modo, fueron seleccionados postes de 9 metros para poder cubrir el ancho de la vialidad de forma uniforme.

Uno de los beneficios más destacables del uso de las luminarias ECOFORLED, es que no requirió instalación eléctrica, esto redujo los costos de obra civil debido a que funcionan totalmente con energía solar.

De esta manera, las condiciones del proyecto fueron idóneas para la utilización de luminarias solares, ya que no hubo elementos que impidieran la carga de las baterías, y en 4 horas, el panel solar es capaz de cargar al 100% la batería que cuenta con una capacidad de 10 a 12 horas, lo que garantiza iluminación en la noche.

Otra de sus características es que funciona por medio de un sensor, lo que garantiza que encenderán cuando exista un nivel de iluminación bajo, además este sensor tiene la capacidad de detectar presencia, por lo que al pasar un vehículo, aumentará el flujo luminoso de las luminarias y cuando no sea necesario, se atenuará, lo que nos brinda más autonomía.

Todo lo anterior con el objetivo de impulsar el desarrollo turístico y comercial en la zona, ya que antes de su construcción, el cruce del río Usumacinta se realizaba en pequeñas embarcaciones conocidas como pangas y ahora, el traslado de los usuarios se realiza con mayor seguridad física y operativa, lo que fomenta la llegada de visitantes y la expansión de negocios locales.

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