Camuflajes, bioluminiscencia y otras cubiertas animales dependientes de la luz

Así como nuestra piel se ve determinada por las condiciones de luz, otras especies poseen capacidades que les permiten crear distintos efectos visuales.

La cubierta corporal de los animales, ya sea piel desnuda, plumaje, escamas o pelaje, está determinada en gran medida por las condiciones de luz. En ella podemos encontrar diversos colores, formas y texturas que sirven como fuente de inspiración o para entender distintos comportamientos de la luz.

El concepto coloración animal se refiere al aspecto general de una especie que resulta de su interacción con la luz. A través de la cubierta corporal, las especies pueden comunicarse con otras. Las formas de producir color y los motivos para que se produzcan son distintos.

Algunos lo utilizan como señal de advertencia de su capacidad para defenderse, otros para distraer depredadores o señalar una condición sexual y en otros más funciona como protección de los rayos ultravioleta. Incluso algunas especies tienen la capacidad de producir luz propia (bioluminiscentes).

¿Pero entonces cómo producen estos colores y para qué son?

Uno de los fenómenos más conocidos y estudiados es la iridiscencia (abordado más a fondo en el artículo Iridiscencia, arcoíris “personal”), un espectáculo visual generado por la estructura de colores de algunos objetos y seres vivos, que cambian según el punto de vista del observador.

Se produce por reflexiones de la luz en múltiples superficies semitransparentes, donde la interferencia de las reflexiones amplifican o atenúan las diferentes longitudes de onda, como sucede con las aves del paraíso que tienen un plumaje que tiende a ser muy llamativo únicamente en los machos, debido a que son una especie sexualmente dimórfica (variaciones en la fisonomía externa entre machos y hembras de una misma especie).

En el caso de los anfibios la piel se encuentra desnuda, por lo que debe protegerlos de los rayos solares. Cerca de 180 especies de ranas pueden oscurecer o aclarar su piel para regular la temperatura y tomar colores brillantes durante la época de cría.

Aún en la actualidad se estudia cómo es que las ranas cambian de color a lo largo del día, lo que hoy sabemos es que si se encuentran en reposo, las serpentinas (proteínas distribuidas en distintas especies) les otorgan tonos que les permiten pasar desapercibidas en su entorno y durante las noches esas proteínas se desplazan y cambian de color. Además, aclaran su color de piel al presentarse altas temperaturas, por lo que su piel refleja más calor y así evitar el sobrecalentamiento.

La bioluminiscencia también es otra forma en la que se presenta la coloración animal y como lo hemos mencionado en varios artículos, se refiere a la emisión de luz visible por parte de un cuerpo vivo.

Tal vez el ejemplo más familiar son las luciérnagas que tienen órganos lumínicos bajo el abdomen, mismos que al absorber oxígeno se combina con células especiales, entre ellas una sustancia llamada luciferina y al reaccionar emite luz.

Cada especie de luciérnagas (se conocen cerca de 2,000 especies) parpadea y brilla de una manera en particular. Como sucede con las aves del paraíso, el objetivo es encontrar posibles parejas.

Luciérnaga

Por último podemos hablar del camuflaje y particularmente de los camaleones, quienes cambian la tonalidad de su piel no siempre para adaptarse a su entorno. La mayor parte del tiempo responde a una condición física relacionada con la temperatura o en señal de advertencia ante adversarios o posibles parejas.

Aunque se ha mencionado que su adaptación no es con la intención de pasar desapercibidos, lo interesante es conocer cómo se dan estos cambios de tonalidad.

De acuerdo a un estudio realizado en 2015 por la Universidad de Ginebra en Suiza, los camaleones cambian de tonalidad al reordenar los cristales dentro de células especializadas en su piel y la combinación de una segunda capa de células que refleja la región espectral cercana al infrarrojo.

La luz atraviesa las capas que cubren al camaleón, excepto por ciertas longitudes de onda determinadas por la separación entre ambas capas. Si la distancia es corta se reflejarán longitudes de onda pequeñas (azul) y si la distancia es mayor se verán reflejadas las longitudes de onda largas (rojo). Esta capacidad es conocida como espejo selectivo.

Al analizar los mecanismos naturales de las especies podemos encontrar ideas que inspiren o efectos que pueden replicarse en los proyectos de iluminación, ya sea con luz natural o artificial.

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