De la pintura mural a una experiencia lumínica y experimental

Conoce la exposición que presenta trayectoria del artista mexicano, Federico Silva, en el Museo del Palacio de Bellas Artes

por Torrescof

La escultura surge de adentro hacia afuera; es claroscuro, luz y sombra, y su contacto espacial está relacionado con el campo magnético, con el movimiento de la tierra y del espectador. El entorno geográfico e histórico es parte del espacio al que pertenece la escultura.

Federico Silva (1923-2022)

El Museo del Palacio de Bellas Artes presenta Federico Silva, lucha y fraternidad: el triunfo de la rebeldía, una exposición que homenajea la producción del artista mexicano Federico Silva, con el apoyo de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura.

Durante ocho décadas, la trayectoria artística de Silva destacó por abordar la destrucción —tanto física como metafórica— como tema central para su producción. A pesar de no contar con un registro que señale la etapa temprana de su obra, la exposición se centró en desarrollar una experiencia sensorial para los espectadores.

       

El periodo de la Guerra Fría marcó la confrontación entre el bloque comunista y el capitalista y fue partir de aquel suceso histórico que, la influencia por el activismo político de izquierda marcó la transición de la obra de Federico; del realismo social a la abstracción. En este periodo, el artista experimentó con una gran variedad de formatos y materiales, sobre todo, por las colaboraciones que tuvo con David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Leopoldo Méndez, Pablo O`Higgins, José Revueltas y con la Escuela Mexicana de Pintura.

En los años sesenta llevó a la experimentación hacia otros lenguajes pictóricos-abstractos y otros medios como el happening, el performance y el video. Por consiguiente, durante su estancia en París conoció el arte cinético que lo envolvió en una serie de investigaciones, donde conjugó las posibilidades matéricas con el movimiento, la luz y el color, estableciendo una relación entre el arte y la ciencia.

Llega un momento en el que el lenguaje limita la experiencia que nuestros cuerpos humanos logran vivenciar y sólo es posible recrearla al activar las sensaciones corporales. Es así como las obras de Federico transitaron de ser esculturas manipulables, suspendidas, transitables y despegables, a aparatos cinéticos cuya potencia producía efectos visuales por objetos lumínicos que él mismo diseñaba.

En la época de los setentas, Federico y Vicente Silva, llevaron a cabo la película Documental experimental, que, como su nombre lo indica, registra el diálogo entre el material fílmico, experiencias lumínicas y la plástica; donde el movimiento, el tiempo, la pintura y la luz, inducen hacia procesos afectivos y sensoriales provocados por los cuerpos en el espacio. Sin embargo, la película es una copia única en 16mm positivo a color que está intervenida físicamente y también a través de procesos fotoquímicos.

Una de sus esculturas cinéticas más pertinentes fue realizada con prismas, lentes de fresnel, espejos, imanes, rayos láser y diferentes formas suspendidas en el espacio.

En los años ochenta, la pintura mural de Federico pasó de buscar resolver problemáticas sociales a experiencias lumínicas que incorporaron el uso del láser en el espacio público; subvirtiendo las formas geométricas a través de los materiales y la abstracción. Historia de un espacio matemático fue el primer mural abstracto realizado por el artista, en el que empleó la técnica del láser.

Conforme el paso del tiempo, siguió experimentando con las herramientas que la tecnología le proporcionaba, interviniendo sus propias obras con la fotografía digital, que les daba una nueva lectura en la composición, la forma y los colores.

        

La oportunidad de dialogar y coexistir con la diversidad de obras que habitan la producción de Federico Silva, permite enriquecer el conocimiento sobre grandes artistas mexicanos, cuya divulgación y exposición de su trabajo necesita ser más visibilizada en los diferentes repositorios expositivos.

Puedo decir que la experimentación durante la investigación artística es vital para desarrollar experiencias que involucren al pensamiento y a los diferentes cuerpos con los que coexistimos constantemente, cuya presencia envuelve un universo de posibilidades que aún no exploramos.

No te pierdas esta gran exposición que todavía puedes visitar hasta el 19 de marzo del 2023.

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