Del tacto de la luz a la iluminación espiritual: Iglesia del Espíritu Santo en Granada

Despacho:Estudio Elisa Valero
Arkilum
Integrantes:Elisa Valero Ramos
Ignacio Valero Ubierna
Cecilia Tenreiro Lamela
Cliente:Diócesis de Granada
Arquitecto:Elisa Valero Ramos
Año:2023
Fotografía:Fernando Alda
Créditos adicionales:Simulación luz natural: Prof. Dr. Gaizka Altuna (FU Berlín)
V Bienal de Iluminación:

Ubicada en Granada, España, la Iglesia del Espíritu Santo es un proyecto que nació del esfuerzo de sus feligreses, quienes durante más de diez años ahorraron para materializar este templo. 

La arquitectura de Elisa Valero se centró en lo esencial: el espacio y la luz. El espacio está definido por el suelo en una ligera pendiente hacia el altar, el plegado de las paredes y el techo, y el volumen espacial de la nave. 

En este proyecto, la iluminación desempeña un papel importante en la estructura del templo, debido a que se manifiesta a través de siete lucernarios lineales en el techo, que simbolizan los siete dones del Espíritu Santo y aportan una dimensión simbólica al diseño arquitectónico. 

La sensibilidad del color y la luz que se refleja en la vidriera de los siete lucernarios se ejecutó como solución a las tres problemáticas que se presentaron durante el proceso. La primera consistió en evitar teñir de color el interior del espacio; la segunda consta de compensar la asimetría causada por la entrada de luz solar directa; mientras que la tercera contempló un conste mínimo por los recursos limitados. 

Se propusieron soluciones al disponer de costillas de vidrio perpendiculares al plano del lucernario, respetando la entrada de luz difusa y manteniendo la bóveda celeste. Además, se utilizaron vidrios dicroicos en las costillas para dividir y reflejar la luz blanca, logrando un efecto de simetría por la emisión espectral que, convertida en color, refleja el resto de la radiación convertida en el color complementario del lado contrario.

Finalmente, debido a la generosidad de Schott, fabricante de los vidrios Narima, se llevó a cabo una colaboración que fue pertinente para realizar el proyecto, ya que cedieron el material a un precio simbólico. 

Al inicio del día durante las primeras horas de luz solar directa, la Iglesia del Espíritu Santo experimenta un «pequeño milagro» al llenarse de luz blanca que impacta sobre el templo y se transforma en color a través de la vidriera, creando un espacio evocador y espiritual. 

       
        

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