Casa Camelia se transformó en un escenario donde la luz y el arte dialogaron más allá de las fronteras, gracias al patrocinio y al compromiso con el diseño de iluminación de Ventor y su iniciativa Black Book, que engloba las marcas Lexa y Basics.
La muestra organizada por Salvador Hidalgo de De Raíz, un estudio arquitectónico reconocido por su enfoque multidisciplinario, cuenta con una vocación por conectar disciplinas creativas a través de proyectos experimentales al ofrecer un espacio para funcionar como laboratorio de ideas el cual cuenta con una doble altura que integra la galería y el despacho de arquitectura.

El concepto de Ventor con Black Book no solo proporcionó soluciones técnicas, sino que aportó una visión vanguardista al diseño de iluminación. Así mismo el equipo de Lightkiin, encabezado por la diseñadora Laura Loaiza, se encargó de la implementación técnica del control de iluminación con el sistema Casambi. Este enfoque permitió que cada obra en la galería tuviera un tratamiento lumínico especial al destacar los detalles y generando atmósferas que enriquecieron la experiencia visual.
Las luminarias, cuidadosamente elegidas no solo cumplieron con los requisitos funcionales, sino que se integraron como elementos narrativos en la exposición. La iluminación resaltó las texturas y profundidades de las piezas, desde los imponentes gráficos del World Trade Center de México y el skyline japonés, hasta el kimono simbólico en un jardín de piedras volcánicas.






La obra de Harumi Tanimoto: Un puente entre culturas
Tanimoto, conocida por fusionar su herencia japonesa con su contexto mexicano, presentó un cuerpo de trabajo que exploró la relación entre estas dos culturas. Cada pieza invitó al espectador a reflexionar sobre las conexiones visuales y emocionales de ambos mundos.
Por otra parte, la iluminación jugó un papel crucial al destacar la dualidad entre tradición y modernidad. Las sombras dinámicas y los matices cromáticos acentuaron el diálogo entre una entrada citadina mexicana y una casa japonesa en Kioto, creando una conexión simbólica que trascendió las fronteras geográficas.



Diálogos lumínicos
Como complemento a la exposición, Casa Camelia fue escenario de charlas con diseñadores de iluminación, quienes compartieron su visión sobre el impacto de la luz en la narrativa artística. Tania Vergara inauguró el ciclo, seguida por la participación de los diseñadores de iluminación Andrus Marín y Carlos Hano. Estas conversaciones tienen el objetivo de destacar cómo la iluminación es una disciplina que va más allá de lo técnico, transformándose en un medio expresivo indispensable.
Un experimento lumínico y cultural
Dibujando Erosiones celebró el arte de Harumi Tanimoto, así como puso de manifiesto la colaboración entre disciplinas. La iluminación liderada por Ventor, permitió que las obras cobraran una dimensión adicional, conectando al público con los matices culturales y emocionales que estas representaron. La exposición no solo fue una vitrina para el talento de Tanimoto sino también un ejemplo de cómo la luz puede ser un puente para conectar ideas, tradiciones y emociones.










