Domos, linternas y cimborrios. Desafíos al ingenio humano por contener la luz del sol

En distintos episodios de la historia de la arquitectura, la luz siempre ha puesto a prueba la destreza y creatividad de sus diseñadores

Como hemos mencionado en  artículos anteriores, a lo largo de la historia de la arquitectura, la entrada de luz natural siempre ha contado con un sentido práctico y otro simbólico,  particularmente en construcciones de corte místico. Si a ello se agrega la capacidad creativa de aquellas mentes por desafiar las limitaciones de su tiempo, tenemos una serie de construcciones admirables tanto por su capacidad de custodiar la luz exterior, así como por su alto nivel técnico.

Sabemos que en diversas doctrinas religiosas la luz representa la parte más visible de lo divino y su entrada a estos recintos representa su interacción con el hombre. Al respecto, existe un extenso material bibliográfico que lo describe y puntualiza de manera profundamente poética, sin embargo ¿Qué sucede con la parte tangible? ¿De qué forma estas ideas sublimes se transforman en bocetos y luego se materializan en obras de ladrillo y cantera?

Lo primero que viene a la mente bien podrían ser los vitrales o rosetones y aunque tienen su diseño y función particular, en esta ocasión nos enfocamos en aquellos que son parte inherente de la construcción y en gran medida son elementos que suelen estar vinculados o combinados entre sí.

CÚPULA
En términos generales es un cuerpo hueco de grandes proporciones que tiende a la media esfera y su función es cubrir un edificio en la parte superior. Su estructura se apoya sobre los muros, pilares o columnas, que a su vez soportan los arcos. Para la descarga de su peso se utilizan trompas o pechinas y pueden estar elevadas mediante un anillo o tambor que a su vez incluye con frecuencia unas aberturas que permiten la entrada de la luz exterior hacia la cúpula y el crucero o en caso de no tenerlo, sobre el vértice de la cúpula suele abrirse una linterna, con la misma función.

[box] En ocasiones se suelen confundir las bóvedas con las cúpulas. Una de las razones que podría explicar este error es que ambas se originan en un arco, que en el caso de la cúpula gira sobre sí misma y en el de la bóveda arqueada, se entrecruza diagonalmente con otros arcos. [/box]

Las cúpulas tienen un largo pasado que se remonta a la prehistoria y se han construido con barro, nieve, piedra, madera, ladrillo y mientras más actuales de hormigón, metal, vidrio o plástico y originalmente su simbolismo se asocia con tradiciones funerarias, conceptos celestiales o de regímenes políticos.

Entre los más antiguos que se han descubierto se ubican en Mesopotamia, lo que puede explicar la propagación de su forma en diseños persas, helenos y romanos. También se observa con frecuencia en la arquitectura islámica, bizantina y en la Europa tanto medieval como renacentista.

Linterna de la Iglesia de Federico en Dinamarca

LINTERNA
Torre pequeña con vanos o aberturas que se añaden a la cima de algunos edificios y al remate de ciertas cúpulas con el fin de filtrar la luz al interior. Sirve además como elemento decorativo, pues resalta la silueta externa del edificio y brinda movimiento al intradós (superficie inferior de un arco) de la cúpula. En este caso la misma linterna se hace coronar a veces con un cupulino, visible especialmente desde el exterior

CIMBORRIO
Construcción cilíndrica, dodecagonal, octogonal o cuadrada con forma de torre. En las iglesias se ubican sobre los arcos transversales de los cruceros. En ocasiones ejerce de cúpula y en otras la soporta. Suele incluir grandes vanos o ventanas para aligerar su peso al tiempo que deja pasar la luz al interior del crucero, por lo que también se denomina lucernario. En el caso del cimborrio gótico se suele ir rematado al exterior por agujas, un chapitel o un pináculo.

ÓCULO
Vano circular, ovalado o poligonal dispuesto en cualquier parte de un muro, o abierto como tragaluz en la cima de una cúpula o una bóveda, o rodeándolas en compañía de otros. En el siglo XVI, franceses e ingle­ses lo denominaron ojo de buey. Su función, además de dejar pasar el aire y la luz, era aligerar el peso de la cúpula.

Por mencionar algunos ejemplos sobresalientes tenemos los siguientes:

PANTEÓN DE ADRIANO
Construido entre los años 118 y 125, la cúpula del Panteón de Adriano (llamado de Agripa por una confusión en la fecha de construcción) en Roma cuenta con un diámetro de 44 metros y 4535 toneladas de peso, es la mayor cúpula de hormigón en masa (sin armadura de acero en su interior) de la historia. La altura interior hasta el techo es igual al diámetro, de forma que el interior de la rotonda encajaría en un cubo de 45 metros de lado, y en él cabría una esfera perfecta.

En la construcción de la cúpula del Panteón se adoptaron diversas medidas para reducir el peso: se usaron materiales ligeros como la piedra pómez en lugar del travertino, muros paulatinamente menos gruesos (inicialmente de 5 metros hasta 1.5 metros) y el cierre mediante un óculo de 9 metros de diámetro, rodeado por una cornisa de bronce fijada a la cúpula en la última fila de casetones, que elimina el peso del hormigón en el punto más débil de la cúpula. El óculo permanece siempre abierto, y por él entran la luz y la lluvia. El pavimento de la rotonda es ligeramente abultado para que la lluvia se encarrile hacia el desagüe situado en la periferia.

SANTA MARIA DE LAS FLORES
Originalmente era una cúpula de madera inspirada en el Panteón de Adriano y aunque ya se tenía en consideración que fuera de ladrillo, fue en 1418 cuando se llevó a cabo un concurso para diseñar una nueva cúpula, pues hasta ese momento los conocimientos en arquitectura no lograban descifrar cómo realizar una construcción de esa magnitud y peso (el edificio ya tenía una altura de 100 metros y el diámetro de la futura cúpula era de 55 metros). Finalmente, el ganador fue Filippo Brunelleschi quien no solo se dedicó al diseño de la estructura sino a la fabricación de maquinas y grúas. Tardó 16 años en construir el domo y no conforme, el proyecto fue rematado con una linterna octagonal concluida poco después de su muerte en 1446. De esta forma, la cúpula de esta catedral, no solo resalta por su belleza sino que fue un punto de inflexión en lo que refiere a la evolución de la arquitectura y la ingeniería.

SAGRADA FAMILIA
En cuanto a los cimborrios, existe una gran cantidad de ejemplos donde se puede apreciar su belleza y diseño como los ejemplos góticos de la catedral de Burgos, Canterbury o de Ruan. Sin embargo, uno que destaca por ser uno de los proyectos más ambiciosos (y tardados) de la historia contemporánea es el la basílica de La Sagrada Familia en Barcelona. El proyecto de Gaudí especifica que de las 18 torres que la coronan, doce serán campanarios y seis están destinados a ser cimborrios en representación de Jesús, María y los cuatro evangelistas. Su altura está estimada en mas de 100 metros y se espera que puedan apreciarse como su autor lo imaginó para el año 2026.

 

Una vez más, los recintos destinados al vínculo con lo divino son los que se llevan toda la capacidad inventiva para construir espacios de convivencia entre la luz como discurso espiritual y como herramienta.

Con el pasar del tiempo, esta búsqueda permitió que las edificaciones evolucionaran estética y técnicamente con la luz natural como prioridad. Y si bien, los espacios de culto dejaron indiscutiblemente la evidencia de esta cualidad en la historia de la arquitectura, las construcciones actuales de cualquier tipo muestran con mayor énfasis y gran variedad de diseños que luz natural está (y debe estar) al alcance de todos.

FUENTES
Glosario Ilustrado de arte arquitectónico 
Los seis cimborrios de la Sagrada Família superan ya los 100 metros de altura 
Duomo de Florencia 

Deja un comentario