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Durante los primeros años de implantación del LED en el alumbrado público, la mayoría de soluciones ofrecían temperaturas de color frías (4000 K), lo que consolidó en el imaginario colectivo la idea de que la luz blanca era sinónimo de eficiencia. Hoy, esta premisa ha quedado obsoleta. La evolución de la tecnología LED ha permitido el desarrollo de fuentes cálidas y ultracálidas —como 2200 K o incluso 1800 K— que combinan eficiencia energética, calidad lumínica y control espectral.

Numerosos estudios han evidenciado que la luz artificial afecta el ciclo circadiano de seres vivos —humanos, fauna y flora—, siendo la radiación azul (longitudes de onda inferiores a 440–480 nm) la principal responsable de esta alteración. Las fuentes de luz fría contienen un alto porcentaje de esta componente azul, mientras que las temperaturas de color cálidas presentan una proporción mucho menor, con efectos más respetuosos sobre los ritmos biológicos.

Ventajas del uso de temperatura de color correlacionada (TCC) cálida en alumbrado exterior:

  • Favorece el desarrollo de la biodiversidad y reduce significativamente la contaminación lumínica.
  • Mejora el confort visual y reduce el deslumbramiento, aumentando así la seguridad vial y peatonal.
  • Contribuye a la integración estética del alumbrado en entornos naturales y núcleos históricos.
  • En instalaciones reales, se ha observado que el paso de fuentes cálidas a frías puede provocar la desaparición de ciertas especies de insectos o aves de las zonas iluminadas.

No obstante, es esencial subrayar que la TCC, por sí sola, no determina el impacto ambiental de una luminaria. El parámetro más relevante es la radiancia espectral, especialmente en el rango azul (<440 nm). Dos luminarias con la misma temperatura de color (p. ej., 2200 K) pueden tener niveles de emisión azul muy distintos dependiendo del fabricante, con diferencias de hasta un 45 %. Por eso, es crucial evaluar el espectro completo y no únicamente la TCC nominal.

Asimismo, factores como la uniformidad espectral en distintos ángulos de emisión deben considerarse. Algunos diodos presentan aberración cromática, es decir, variaciones en la TCC o el espectro según el ángulo de visión. Esto puede minimizarse con difusores bien diseñados, que estabilizan la apariencia del color y mejoran el confort.

En cuanto al índice de reproducción cromática (IRC), los LED cálidos actuales (1800–3000 K) ofrecen valores superiores al 70 %, suficientes para aplicaciones de alumbrado exterior. No existen evidencias concluyentes de que valores significativamente más altos impliquen mejoras sustanciales para la visibilidad en calzadas, parques o caminos. Aun así, contar con un IRC adecuado contribuye a la calidad visual y percepción natural del entorno.

Tendencias normativas

Cada vez más normativas internacionales —y españolas, como las de Andalucía, Menorca o Cataluña— están incorporando límites a la TCC o incluso evaluaciones espectrales específicas para reducir la componente azul. Estas directrices están alineadas con los principios del alumbrado responsable:

  • Estudios lumínicos personalizados con ópticas a medida.
  • Supresión del deslumbramiento y control estricto del flujo.
  • Reducción de niveles y potencias para disminuir el consumo energético.
  • Control del flujo hemisférico superior y rebote del suelo.
  • Alta uniformidad en la distribución de luz, por encima del simple valor de iluminancia media.

Casos reales

La tendencia hacia las temperaturas cálidas se ha consolidado con proyectos llevados a cabo por compañías pioneras en el uso de estas tecnologías, ejemplo de ello es ATP Iluminación, que ha desarrollado renovaciones integrales de alumbrado en cascos históricos emblemáticos (Ciudad Amurallada, en Cartagena de Indias, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Zaragoza, Pamplona con Metrópoli Color y Logroño en España) o localidades enteras, como Caspe, Tudela o Villanúa, galardonada con el premio LIT Lighting Design Awards.

En el puente de acceso a Tudela, por ejemplo, se logró reducir el consumo en un 95 %, disminuir el número de puntos de luz y mitigar el impacto sobre la biodiversidad, ya que el alumbrado anterior afectaba al ciclo de vida de las efímeras. Además, se ha visto que los ciudadanos suelen preferir las luces cálidas en zonas de paseo y centros históricos.

La tendencia hacia temperaturas de color cálidas y ultra cálidas en alumbrado exterior se basa en su menor huella ambiental, mayor confort visual y seguridad, y la evolución tecnológica que permite lograr alta eficiencia y calidad lumínica incluso en rangos cálidos. Es fundamental evaluar el espectro luminoso y no solo la temperatura de color, considerando la componente azul para garantizar la idoneidad de un LED para un proyecto específico, especialmente en zonas sensibles o protegidas.

Fuentes:

Formación técnica: Temperaturas de color ultra cálidas en alumbrado público.
¿Por qué utilizar temperaturas de color ultra cálidas en alumbrado exterior? Guillermo Redrado.
Entrevista Guillermo Redrado: ¿Por qué usar temperaturas de color cálidas en alumbrado exterior?

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