Inteligencia Artificial, impresión 3D o los últimos avances en robótica son algunas evidencias que la creatividad y la inventiva humana difícilmente encontrará un límite. Sin embargo, frente a cada nueva creación es importante detenerse un momento y preguntarse los límites éticos y prácticos.
Este es uno de los cuestionamientos a los que me enfrenté al conocer la tecnología de Reflect Orbital. Un proyecto de negocio que a grandes rasgos, busca vender energía solar a través del uso de satélites con espejos reflectores que orbitan alrededor de la Tierra a una latitud de 600 kilómetros. Esto con el objetivo de brindar tiempo adicional de luz solar durante la noche tanto a parques solares, como ofrecer iluminación en puntos o áreas específicas sobre la superficie terrestre.
«Creemos que una mayor cantidad de luz solar puede ayudar a proporcionar a la humanidad la energía necesaria para mantener y mejorar los niveles de vida a nivel mundial. Crear más energía solar limpia es la mayor mejora que podemos hacer en la vida de todos en la Tierra en este momento. Reflect proporciona un recurso fundamental casi inagotable y satisface la demanda de luz solar después del atardecer, que en gran medida se pasa por alto.» Reflect Orbital


Con base en factores como el avance en la infraestructura espacial; el acceso más extendido y asequible de la energía solar, así como su idea de aprovechar su luz durante la noche, Reflect Orbital tiene el objetivo de sacar todo el potencial que ofrece el sol.
Al revisar a detalle su propuesta, de alguna manera cobra sentido que parezca algo salido de Star Trek o de las escenas icónicas de Encuentros cercanos del tercer tipo. Pues la idea surgió originalmente hace 50 años, en los setentas cuando equipos de la NASA dieron los primeros pasos con una iniciativa denominada SOLARES. Y es que, la segunda mitad del siglo XX fue un periodo donde la ficción era un eje creativo para diversos inventos y descubrimientos.
Pros: Más energía solar. Contras: Más energía solar
Uno de los beneficios que promete esta tecnología además de alimentar las granjas solares de noche, es que en casos de contingencia como sismos o inundaciones podrían iluminar un área en específico para ayudar con labores de rescate. Hasta ahí se plantea como una herramienta que podría ofrecer ciertos beneficios. Sin embargo, lo admito, crecí con el imaginario futurista de Odisea del espacio, Terminator y Matrix, no puedo evitar imaginar que pueda salirse de las manos.
Principalmente me preocupa el hecho de que no contemplen las consecuencias ambientales de la contaminación lumínica. Un argumento es que solo se usaría por periodos cortos de tiempo y por lo tanto no afectaría a largo plazo. Esto me recuerda a proyectos que originariamente serían temporales y por «necesidad» resultaron establecerse de manera indefinida (ejemplos como la Ley Patriota de Estados Unidos de 2001 o diversas medidas del Estado de emergencia de Francia en 2015).



Aunque Reflect Orbital plantea una idea visionaria, su implementación exige cautela. Los beneficios potenciales, como la generación de energía «nocturna»extra» o la asistencia en emergencias no pueden ignorar las implicaciones ambientales y sociales. La historia ha demostrado que muchas tecnologías bien intencionadas terminan generando impactos duraderos no anticipados, por lo que es crucial que cada paso hacia el uso de estas nuevas herramientas sea acompañado de análisis profundo y regulaciones responsables para garantizar que el futuro que imaginamos no se convierta en una carga para las generaciones venideras.
Bien lo dijo Carl Sagan en su libro de Cosmos: «La invención de las herramientas ha sido un acto de imaginación, pero también de gran peligro. Debemos aprender a utilizar nuestra capacidad de soñar y de construir con sabiduría.»




