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El avance de la tecnología ha permitido que la iluminación en los automóviles se adapte a las necesidades de uso. Los faros actuales tienen diseños que favorecen un mayor alcance y visibilidad durante el recorrido y alumbran puntos específicos sin dañar la vista de los conductores. No obstante, para que las luminarias vehiculares llegaran a ser como hoy las conocemos tuvieron que pasar varios procesos.

Todo comenzó a finales del siglo XIX cuando en los autos de esas épocas se montaron algunos faroles que utilizaban una veladora dentro, o bien hacían uso de la combustión del petróleo o gas acetileno para otorgar al conductor una visibilidad del camino durante la noche. Sin embargo, para aquellos candiles de grandes dimensiones, alumbrar eficazmente el recorrido era una tarea compleja, según informa el sitio automovilístico RACE.

Por ello, a principios del siglo XX surgió la electrificación y con ella aparecieron las bombillas incandescentes, que generaban luz al hacer pasar una corriente eléctrica a través de un filamento metálico que al alcanzar temperaturas altas emitía radiación perceptible al ojo humano. Esa forma de iluminación duró varios años hasta que en la década de los años 60 aparecieron los faros halógenos, que con un alcance de hasta 100 metros se posicionaron en el mercado.

Dichas bombillas trabajaron bajo el mismo principio, ya que se componen de una ampolla de vidrio que resiste altas temperaturas y un filamento de un metal denominado tungsteno o wolframio (W), además de una mezcla de gases como argón (Ar) y nitrógeno (N). Cuando el hilo de (W) recibe corriente eléctrica alcanza altas temperaturas y emite gran cantidad de luz blanca y calor.

Sin embargo, el desarrollo de nuevas luminarias continuó su camino y en la década de los años 90, se estrenaron los faros de xenón (Xe), con luz azulada y conformadas por una ampolla de cuarzo con dos electrodos de tungsteno en su interior que desembocan en una cámara rellena de gas de (Xe) y sales de sodio (Na) y mercurio (Hg).

Poco después, en los inicios de los años 2000 se comenzaron a utilizar en automóviles las luces LED (Light Emitting Diode), que se adaptaron al uso en iluminación de automóviles debido a su pequeño tamaño, gran alcance, duración superior y poco consumo energético. Estas características lo han llevado a ser obligatorio para algunos vehículos en Europa.

Por otro lado, surgieron los OLED (Organic Light Emmiting Diode), utilizados más que para iluminar el camino como una estrategia de señalización para advertir a los automovilistas sobre las decisiones que toma el conductor, ya que indican si éste dará vuelta en algún lugar, si acelera o si se detiene.

La tecnología continúa su avance y tanto la marca Audi como BMW ya implementan tecnología basada en luces láser, que pueden tener un alcance de 600 metros, un 30 por ciento más ahorro energético que el LED y más tiempo de vida.

Asimismo, Mazda ya integra mecanismos de iluminación inteligente de automóviles, en el que se aumenta la seguridad a través de faros inteligentes que al detectar otros autos encienden y apagan partes clave para no deslumbrar a otros conductores.

Por su parte, Mercedes Benz está por lanzar al mercado la tecnología Digital Light, con la que se podrán proyectar imágenes de alta resolución sobre el suelo a fin de avisar, recordar o dar indicación al conductor y peatones.


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2 comentarios en «Así ha evolucionado la iluminación de los automóviles»

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