Filux, un pretexto para “retomar” el Centro Histórico (Parte II)

La poesía y la historia iluminadas, elementos de sensibilidad en las instalaciones del Festival

Por J. Carlos Hernández

“Monumento al peligro" de Máximo Gonzáles, Antiguo Colegio de San Ildefonso.
“Monumento al peligro» de Máximo Gonzáles, Antiguo Colegio de San Ildefonso.

Probablemente porque era 10 de mayo, el Centro Histórico tuvo poca afluencia el domingo. La primera parada fue en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, donde estaba el “Monumento al peligro” de Máximo González. Roja, la habitación estaba saturada de luz roja, característica que producía una sensación de riesgo, como si en cualquier momento fuera a estallar una alarma de emergencia, la impresión correspondía totalmente con el título de la obra. Además del color, en la habitación estaban enmarañados objetos de plástico, cables, focos, cajas de electricidad y ensamblados que aumentaban el sentimiento de intranquilidad.

A una cuadra, en el interior del Museo de la Luz, se encontraba la instalación “Sabor a México», uno de los proyectos seleccionados por la convocatoria entre FILUX e Iluminet, y diseñada por el equipo Apolight. La instalación se integraba perfectamente al patio del museo, como una decoración permanente. “Sabor a México», a través de guacales pintados cada uno de diferente color y con luz en su interior, recordaba a los mercados populares (cada vez más abandonados, por cierto), a lo tradicional y representativo del país: los colores festivos conglomerados en un mismo espacio.

A un lado de los guacales, en las ramas de un árbol colgaban luminarias y listones multicolores que complementaba ese aparente decorado del museo. A la par de las instalaciones, un plus del museo fueron los talleres que aún estaban disponibles a pesar de la hora, poco después de las 7 de tarde.

Ilse Weber, la poetisa checa que compuso poemas para cantarlas como canciones de cuna, y murió en una cámara de gas durante la Segunda Guerra Mundial, fue la inspiración de la pieza con el mismo nombre: “Ilse», de Marcelo Schuster e instalada en la Sinagoga Justo Sierra, a un par de cuadras del Museo de la Luz.

La instalación estaba compuesta por un holograma de la escritora con “Wiegla» como fondo musical, su canción más conocida, y la que se cree cantó a los niños del hospital infantil (donde trabajó durante dos años) camino a la cámara de gas. Aun sin conocer la historia, la instalación propiciaba un ambiente fantasmal, la canción era un lamento que nos obligaba a los visitantes a una actitud solemne. En este sentido, la sinagoga resultó el mejor lugar para despertar dichas emociones.


Un poco más adelante, en Guatemala 90, “Ausencia» de Mónica Ruiz también nos produjo una disposición de sensibilidad. Su instalación rindió homenaje a las mujeres desaparecidas de Ciudad Juárez. Dos máquinas de coser al centro y una pantalla de hilos hacían referencia al trabajo en maquiladoras que realizaban muchas de ellas, al acercarse a la instalación, inmediatamente un proyector simulaba un “bordado» de versos que reforzaba la emotividad. “La luz le da vida a estos poemas para una más de las desaparecidas con nombre sin cuerpo o bien cuerpos sin nombre», dice la ficha que describe el proyecto en la página del festival. A juicio propio, consideramos que la pieza fue una de las más destacadas del Filux.

Continuamos hasta la calle de Lic. Primo Verdad para ver la obra de Gabriel Berber: “Santuario», serie fotográfica tomada en el santuario de las luciérnagas en Tlaxcala. Verdosas, azuladas, las imágenes tenían pincelazos amarillos de la luz desprendida de los insectos, capturados por la larga exposición con que fueron tomadas las fotos. Al verlas, tuvimos la impresión de estar frente a un llamado a la concientización sobre la naturaleza y la influencia destructiva que ejercemos en ella; un llamado a valorar y preservar los espectáculos naturales que aún tenemos.

Finalmente salimos de ese pequeño circuito tras Palacio Nacional, El Templo Mayor y la Catedral, una zona del Centro Histórico probablemente menos turística y recorrida si no hay incentivos como un festival de luz. Continuamos a un punto “intermedio» del Centro hasta llegar al Museo Interactivo de Economía (Mide), donde Teresa Mar tenía la instalación “Salto Cuántico», una serie de collage´s, que a decir de la artista en entrevista previa, pretendía la concientización sobre la importancia que tienen todos los elementos que conforman el mundo, por ello decidió utilizar imágenes de planctons, esos seres microscópicos de vital importancia para el ecosistema marino.

Antes de que la lluvia nuevamente interrumpiera cualquier actividad al aire libre, pudimos ir a ver la “Máquina de Sueños» de Octavio Martinez, instalación que “reproducía» los sueños de los visitantes: cada uno enviaba un tuit a la cuenta @filux_MDS con su sueño, la máquina, una pirámide invertida lumínica con un movimiento similar al de las lavadoras, visualizaba textualmente el tuit-sueño del participante en medio de una atmósfera multicolor. La lluvia remató, afortunadamente pudimos terminar el recorrido.

Si tuviéramos que mencionar elementos característicos de esta edición de Filux, además de nuestra opinión sobre las instalaciones, diríamos que la lluvia fue una constante y un factor que determinó el número de visitantes y la percepción de las instalaciones. También, y como ha venido ocurriendo en los últimos meses, fue visible el cambio de cómo las personas están viendo e interactuando con su entorno, a través de pantallas de celulares, donde las fotos y la posible “interactividad» que pudieran generar en redes sociales parecían prioritarias, más que apreciar o analizar las obras.

También, algunas instalaciones fueron destacables, sobre todo aquellas que generaron la interacción de la que tanto se habla en este tipo de eventos, asimismo, otras generaron sensaciones más evidentes, menos “abstractas”, como “Ausencia”, por ejemplo. Probablemente hacen falta mejoras, sin embargo, y considerando que es la segunda edición, Filux se está perfilando como un referente de este tipo de festivales en América Latina.

 

       
        

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