Fosfenos: sensación de ver luz donde no la hay

El cerebro puede sufrir un engaño y hacernos creer que vemos algo que no existe, ¿por qué?

Se sabe que la luz es el transporte de energía en forma de una onda electromagnética capaz de estimular el sentido de la vista, en el que participa una neurona especializada ubicada en la retina, en la parte posterior del ojo, y se llama célula ganglionar. Su trabajo consiste en recibir la información visual que le mandan otras células que están más cercanas a una fuente de luz.

Es claro que al haber iluminación podemos ver todo porque la célula ganglionar de la retina recibe información de las células fotorreceptoras estimuladas previamente por la luz que llega al ojo. Sin embargo, también es posible activar esas células retinianas aplicando presión, por ejemplo, cuando se aprieta el párpado envían la misma señal que cuando existe la activación por la luz.

Este fenómeno que experimenta el sistema nervioso central recibe el nombre de fosfeno y puede ser motivado incluso por un estornudo, al toser o reír con fuerza, por inflamaciones en el nervio óptico (como en el caso de algunas personas que sufren migraña), por enfermedades neurológicas como el infarto cerebral, o por desprendimiento de retina.

       

También experimentarán fosfenos quienes ingieren drogas, grandes cantidades de alcohol o por ciertos medicamentos, como voriconazol. Algunos investigadores consideran también que pueden deberse a una ocasional falta de glucosa u oxígeno, que estimulan a las neuronas del sistema visual.

Fosfeno viene del griego «phos» (luz) y «phainein» (mostrar). Algunos investigadores inducen su aparición a través de estímulos magnéticos o eléctricos para conocer mejor el sistema visual y con ello poder ayudar personas ciegas de nacimiento, pues son las únicas personas que no ven fosfenos. Pero aun no hay nada concreto para dar vista por esta vía a quienes no la tienen.

El neurocientífico húngaro István Bókkon refiere que en el interior del ojo se produce una pequeña cantidad de fotones. Explica que los átomos que forman las moléculas de las células emiten y absorben fotones, de acuerdo a dónde se originen los fosfenos en la retina se perciben unas formas, patrones y colores concretos.

Mosquitas luminosas

Existe otro fenómeno llamado miodesopsias, que son pequeñas figuras luminosas que vemos volar sin que en realidad existan, como mosquitas o gusanitos de luz. Esto se debe a que el humor vítreo, que es una sustancia situada entre el cristalino y la retina del ojo, que por el paso del tiempo su consistencia gelatinosa se va haciendo más líquida, de manera que forma diminutos grumos que al contacto con luz generan sombras sobre la retina con el efecto que se ha mencionado.

Pero el hecho es que el proceso se puede presentar también en niños y los adultos jóvenes, pues de acuerdo a algunos estudios empieza aproximadamente a los cuatro años de edad y con el transcurrir de la vida se intensifica en personas miopes o diabéticas, por lo que puede ocurrirles con gran frecuencia desde muy jóvenes.

        

Se calcula que las miodesopsias ocurren en un 70% de la población, sin que ello resulte preocupante. Lo cierto es que para cerebro no son una anomalía o daño, no les da importancia y no es consciente de que estén. En otras palabras, si no pensamos en ellas, no las vemos y no afectarán nuestra vida diaria.

Pero, si las miodesopsias aumentar de tamaño o son más frecuentes es posible que sea el indicativo de una posible afección ocular, como lesiones en la retina o desprendimiento del humor vítreo, y será una exigencia acudir al oftalmólogo.

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