Nueva iluminación para la Última Cena, una pintura de 520 años de antigüedad

La nueva iluminación reduce el consumo de energía en un 83% y es libre de rayos UV, lo que alarga la vida de la pintura

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“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo ‘Yo tenía gran deseo de comer esta pascua con vosotros antes de padecer. Porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que sea la nueva y perfecta Pascua en el Reino de Dios, porque uno de vosotros me traicionará’”. Este es el versículo en el que se basó Leonardo Da Vinci para realizar su famosa pintura de La Última Cena.
Esta pintura fue un experimento de Da Vinci al pintar sobre yeso seco; sin embargo, el experimento no resultó del todo bien ya que incluso antes de que Da Vinci muriera la pintura ya había comenzado a desprenderse. Debido a eso y a su antigüedad, la pintura ha sido víctima de actos vandálicos e inapropiados intentos de restauración. Durante la Segunda Guerra Mundial, la pared que sostiene a La Última Cena se mantuvo en pie después de uno de los bombardeos que derribó parte del convento en que se encuentra.
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Años después, la Oficina de Arquitectura y Paisajes Patrimoniales de Milán decidió modificar la iluminación de la pintura. Con ayuda de historiadores del arte, arquitectos y conservadores de museos, el equipo de iGuzzini diseñó la nueva iluminación con LEDs especialmente construidos tras un acuerdo con la Oficina de Arquitectura y Paisajes Patrimoniales de la ciudad de Milán.
La pintura tiene 520 años de antigüedad, es por esto que su iluminación debía ser sumamente especializada. iGuzzini logra que con su tecnología los colores y los contrastes de La Última Cena se vean mejor, mientras que se redujo el consumo de energía y el calor en la habitación; lo que amplía la vida de la pintura.
La renovación de la iluminación sustituye un sistema que se instaló en el año 2000, en un esquema que utilizaba lámparas fluorescentes que iluminaban  la pintura desde abajo y halógenos AR111 para la iluminación general. Estas luminarias aumentaron el calor dentro de la habitación. El asunto de la temperatura es muy importante cuando se trata de pinturas antiguas, por lo que este factor era realmente trascendente. Además, una porción importante de la luz se desviaba de la pintura e invadía las paredes laterales y el techo.
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“Era como pintar con la luz”, dijo Piergiovanni Ceregioli, director del centro de investigación de iGuzzini. “Estuvimos aquí con el ordenador, todos los accesorios estaban vinculados a la computadora y nos estaban diciendo, un poco más de esto, un poco más de eso… Queremos encontrar una solución, parar, salir a la calle, entrar de nuevo… fue un ‘ping pong’”.
Para esta pintura es muy importante el diseño de iluminación para mantener el efecto que Da Vinci provocó al pintarla: la ilusión de que la habitación continúa en la imagen usando la perspectiva y la luz. Originalmente, la luz provenía de las ventanas superiores, alumbrando únicamente la pared derecha. Este efecto se mantuvo mediante la reducción de los niveles de luz a 35 luxes en el lado izquierdo en contraste con los 50 del centro de la obra.
La iluminación contiene siete proyectores Palco de iGuzzini que fueron modificados específicamente para la obra con cortadoras que dirigen la luz directamente hacia la pintura para que no se disperse hacia el techo o las paredes. También cuenta con auxiliares Dalí que atenúan la luz según las necesidades. La temperatura de color se redujo de los 4200K de antes a 3800K. En cuanto a la iluminación general utiliza productos iGuzzini Cestello LED.
De igual modo, las nuevas luces reducen el consumo de energía en un 83%, reduciendo la carga de iluminación a 570W. Giuseppe Napoleone, director del Museo de La Última Cena, dijo: “Es un momento histórico para mí porque veo La Última Cena con nuevos ojos, con nueva luz”.

El índice de reproducción de color era un tema muy importante debido a la fama de la pintura y porque se tenía la intención de mostrar los matices particulares de ella. El LED chip on-board hecho a la media tiene un rendimiento de color de 95 con una fuerte reproducción de los rojos y de los tonos piel.
Las luces LED como estas son perfectas para trabajos de arte delicados porque son libres de radiación UV. Y el calor generado es 30 veces menor que los estándares italianos y europeos para las piezas de arte, dice iGuzzini. Esto no sólo beneficia el estado de la pintura, sino que permite que más personas puedan conocerla debido a que su conservación se extenderá.
El ministro italiano de turismo y cultura, Darío Franceschini dijo en la inauguración de la nueva iluminación: “Italia tendrá la oportunidad de mostrar al mundo su belleza, su cultura y su patrimonio, y el trabajo que hemos hecho durante siglos para preservar este patrimonio. La Última Cena siempre ha sido maravillosa en todas las estaciones de su vida. Con esta nueva iluminación será aún mejor. Será una buena bienvenida a los visitantes que vienen a Milán.

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