Después de meses de convocatoria, correos, expectativas y la emoción de ver llegar proyectos de toda la región, por fin llegó el momento en el que todo lo recibido se convirtió en conversación, análisis y descubrimiento. La reunión se realizó el pasado 14 y 15 de noviembre en la Ciudad de México, con Liliana González como anfitriona y las oficinas de Luminográfica a manera de cónclave para congregar a un grupo de especialistas que comparten la profesión y visión de lo que la luz puede lograr.
La jornada comenzó con un ambiente de enfoque total, pantallas encendidas, comida y mucho café los acompañaron en las siguientes horas que quedaban por delante para la revisión de todos los proyectos recibidos y así seleccionar cuáles estarían “in the book”.
La revisión fue completamente anónima, centrada en la calidad del proyecto y no en su categoría (museos, retail, residencial, etc.). Desde el inicio, la dinámica fue rigurosa. Los jueces analizaron cada imagen con atención casi quirúrgica. En más de un proyecto, Thomas Paterson (Lux Populi) llevó el zoom al máximo para evaluar la dirección de la luz o la precisión del montaje, comentando que “encontramos detalles e ideas en proyectos que ninguno de nosotros pensaría solo, es un lujo estar en una sala con este nivel de análisis”.





La diversidad de miradas enriquecía cada discusión. Plutarco J. Barreiro (Barreiro Construcciones), desde la arquitectura, aportaba una lectura espacial y funcional; Jose Cardona (Artec) examinaba los fundamentos técnicos y conceptuales con la experiencia de más de dos décadas en la profesión; Liliana González encontraba matices de sensibilidad y narrativa visual; y Lauren Dandridge (Chromatic), con su perspectiva internacional, celebraba la oportunidad de adentrarse en proyectos latinoamericanos: “Es un privilegio ver estos enfoques, porque en Estados Unidos a veces estamos aislados. Me encanta discutir proyectos desde distintas perspectivas, todas son válidas y necesarias”, señaló.
Durante todo el día, Luis Juan fungió como mediador y curador, para conducir la conversación con equilibrio y Diana, como directora de la Bienal, estuvo a cargo de la administración de todos los proyectos recibidos, así como de la coordinación del trabajo de jueces, recordando la misión que le da sentido a esta revisión: “Promover el buen diseño de iluminación y mostrar hasta dónde puede llegar una idea cuando se desarrolla con rigor técnico y estético”.





El sábado se reservó para un análisis todavía más fino. Tocaba definir tres tipos de reconocimientos:
- Ganador: un proyecto cuya calidad técnica, conceptual y estética destaca de forma excepcional.
- Mención de honor: propuestas muy sólidas que rozan un nivel sobresaliente
- Menciones especiales: proyectos que presentan características únicas, ya sea por su solución, ejecución o narrativa.
La discusión fluyó con naturalidad, con acuerdos, matices y momentos de reflexión profunda. Como expresó Liliana González: «Cada uno percibe algo distinto, y eso nos permite entender los proyectos desde otras miradas. Esta revisión refleja cómo ha crecido la calidad en Iberoamérica y cómo la Bienal impulsa a documentar y presentar mejor el trabajo”.
Para Jose Cardona, la experiencia también dejó una impresión importante: “Es un honor y un reto. La Bienal contribuye a defender la profesión y a elevar la excelencia del diseño de iluminación. Es emocionante ver cómo los jóvenes crecen y algunos ya han formado sus propios estudios”.





Pantallas, anotaciones y muchos comentarios cruzados, la atmósfera fue tan intensa como cercana. Hubo risas, acuerdos rápidos, debates largos y también silencios de concentración que decían mucho más que las palabras. La Bienal no solo reconoce proyectos, también teje vínculos. Y Thomas lo sintetizó de forma poderosa: “En un mundo saturado de imágenes, la Bienal es fundamental para evaluar calidad y fomentar la mejora de nuestra industria”.
Con cada comentario y ronda de revisión, quedó claro que la iluminación en Iberoamérica atraviesa un momento de madurez. Los proyectos muestran técnica, intención, discurso y una sensibilidad que se fortalece edición tras edición. La VI Bienal confirma que la luz no solo se diseña, se conversa, se debate, analiza y crece con cada mirada.
¿Y qué sigue para la VI Bienal? Ahora comienza la preparación de la votación del Público, una mención que busca acercar los proyectos a quienes finalmente los viven y habitan. Muy pronto estará disponible la plataforma para que el público pueda elegir a través de una votación virtual, la propuesta que más los conecte con su experiencia con la luz.









