Las ciudades se encuentran en el centro de la crisis climática, pero también concentran algunas de las soluciones más efectivas. En los últimos años, la eficiencia energética, la gestión responsable de recursos y la transición tecnológica se han vuelto pilares de las políticas urbanas. Sin embargo, un área con enorme potencial continúa infrautilizada, la iluminación.
El estudio City Assessment on Lighting Development in Climate Action Plans 2025 analiza cómo las principales ciudades del mundo integran (o pasan por alto) la iluminación dentro de sus estrategias climáticas. Su revisión revela oportunidades claras, brechas persistentes y la necesidad urgente de abordar la luz no solo como infraestructura, sino como herramienta ambiental, social y económica. Empresas como Signify, han acompañado estas discusiones y han aportado conocimiento técnico sobre el papel de la iluminación eficiente dentro de los compromisos de descarbonización, lo que hace aún más relevante entender el diagnóstico que el informe presenta.
Planes climáticos urbanos, avance significativo, pero aún incompleto
El análisis se enfoca en cómo las ciudades que forman parte de redes y compromisos ambientales han desarrollado políticas específicas en torno a la iluminación. Entre los hallazgos generales, el documento señala que:
- Existe voluntad política creciente, con planes más maduros y mejor estructurados.
- La iluminación suele mencionarse, pero rara vez de forma integral.
- El potencial de mitigación asociado al alumbrado aún no está completamente aprovechado.
Aunque la mayoría de los planes revisados reconocen la necesidad de modernizar el alumbrado público, muchos lo abordan como una medida aislada, desconectada de estrategias más amplias de eficiencia, movilidad, biodiversidad o bienestar ciudadano. El informe también subraya algo fundamental, la iluminación eficiente no solo reduce consumo energético. Puede contribuir directamente a disminuir emisiones, proteger ecosistemas nocturnos y mejorar la calidad de vida urbana. En especial, se identifican tres áreas estratégicas:
- Iluminación LED como base para mejorar la eficiencia y la reducción de CO₂
- Control y gestión inteligente
- Iluminación responsable para proteger la biodiversidad
Pese a los avances, el documento identifica áreas donde los planes climáticos aún no logran integrar plenamente el potencial de la iluminación como lo es el caso de la falta de métricas para evaluar el impacto real de los proyectos; Escasa articulación entre iluminación y otras áreas municipales (movilidad, seguridad, biodiversidad) o la necesidad de actualizar normas y guías que reflejen los avances más reciente sobre contaminación lumínica.
Además, el reporte destaca que la tecnología ya existe y en muchos casos está madura, pero su adopción depende de voluntad política, financiamiento y capacitación técnica.

Aunque el estudio se concentra en la acción pública, reconoce la importancia de actores externos que han impulsado la transformación del alumbrado urbano. En este sentido, Signify ha colaborado en distintos foros, investigaciones y proyectos piloto que permiten entender con mayor claridad cómo la iluminación puede convertirse en aliada directa de la acción climática.
La principal aportación del estudio es recordarnos que la iluminación no es un elemento secundario dentro de la infraestructura urbana, es una herramienta estratégica que afecta energía, seguridad, biodiversidad y salud. Para que las ciudades logren sus metas climáticas, deberán incorporar la iluminación como parte de políticas transversales, apoyadas en evidencia científica y tecnologías ya disponibles. El reto no es tecnológico, es de planificación y visión a largo plazo.
Para leer completo el estudio se puede acceder directamente en el enlace de City Assessment on Lighting Development in Climate Action Plans 2025



