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Por Álvaro González Prado

La oscuridad forma parte de nuestro entorno y es necesaria para el bienestar del ser humano y el ecosistema, la cual, debido al desarrollo tecnológico, está siendo contaminada por la luz artificial que prolifera como indicativo de un desarrollo técnico aplastante. La luz, está ensuciando la oscuridad de igual manera que lo hace el plástico con el mar.

Antes de detectar un efecto nocivo en el medioambiente, la contaminación lumínica se hace notar en las calles de las ciudades, las cruces verdes de las farmacias, las pantallas de LED, las farolas y los centros comerciales se reflejan a kilómetros de distancia como brillantes nubes blancas al igual que una boina de smog muestra la contaminación de una gran ciudad.

A primera vista podemos pensar que el factor determinante podrían ser las altas intensidades, pero al mismo tiempo también influye mucho la directividad de la luz, los rangos espectrales, como también factores culturales que mantienen iluminada zonas a cualquier hora.

La calidad de la luz y sobre todo una insuficiente normativa que la regule.
La introducción del LED Ambar (2700 K) es el que menos impacto produce, con todas las ventajas que esta tecnología tiene, se muestra como la mejor solución para el alumbrado público exterior, el aporte de la luz blanca emitida por los LEDs genera una buena reproducción cromática sumado a ello su buena calidad lumínica que otorgan numerosos beneficios a todas estas aplicaciones. Sin embargo, al mismo tiempo se ha ido desarrollando una serie de normativas que limitan y restringen el uso de la luz blanca, el motivo: la dispersión del llamado Rayleight y su emisión en cortas longitudes de onda.

El espectro de luz visible, lo componen el denominado “ROY G BIV” red, Orange, yellow, green, indigo, violeta. De todos estos colores el rojo es el que tiene la longitud de onda más larga y puede llegar a más distancia, por el contrario, el violeta tiene la longitud de onda más corta.

La luz blanca en entornos protegido.
Está claro que una correcta iluminación va en desmedro de la buena percepción de los usuarios. El ecosistema debería ser tratado con el mismo cuidado que se trata en un museo la iluminación de cuadros o telas, aunque esto vaya en contra de la percepción del usuario, siempre debería prevalecer la conservación del entorno.

El llamado brillo del cielo nocturno, provocado por fuentes de luz artificiales, hace referencia directa a la descuidada direccionalidad de la luz de las ciudades hacia el cielo, es el principal motivo por el cual en las grandes ciudades es cada vez más difícil ver las estrellas.

Un informe de la universidad de Granada dice que el ojo humano trabaja de manera diferente en ambientes con baja luminosidad y que el ojo percibe de mejor manera la luz blanca. Concluyen, que el comportamiento del ojo humano en ambientes con baja luminosidad se comporta de manera similar al efecto en términos de percepción visual y seguridad con una luz blanca emitida a menos nivel de intensidad si la comparamos con la luz cálida que se recomiendan para entornos rurales y áreas protegidas.

En resumen, el ojo humano se comporta de manera similar a bajos niveles de luz blanca que a niveles más altos de intensidad de luz más cálida vapor de sodio y LED ámbar, lo cual significa un gran cambio a nivel de normativas vigentes.

La ecología nocturna.
Asociaciones como IDA (International Darkess Sky Association) actualmente intentan promover el uso responsable de la luz artificial, basado en las necesidades actuales de las ciudades y entornos protegidos.
Desde muchas plataformas se piden que en todos los ámbitos relacionados con la iluminación, diseñadores, proyectos e ingenierías tomen en cuenta el alto impacto que la iluminación tiene tanto en la funcionabilidad de las ciudades como en el ecosistema de nuestro planeta y conocer cómo podría llegar a afectar al ritmo día y noche para animales y plantas, las que dependen de este ciclo para su desarrollo, ya que los depredadores utilizan la luz para cazar y las presas la oscuridad como su escondite. El científico Christopher Kyba asegura que: “la introducción de la luz artificial probablemente representa el cambio más drástico que los seres humanos han realizado a su entorno.”

La protección del cielo nocturno. No más de 3000K.
A la hora de realizar un proyecto de iluminación, aplicaremos la técnica y la conciencia sobre una serie de normas que, aun siendo insuficientes, significan un paso para lograr el equilibrio entre la tecnología y el ecosistema. En contra de los efectos de la contaminación lumínica, el desarrollo económico de las ciudades y medios rurales se nutren de iluminación indiscriminada como indicativo de desarrollo, así es como una bruma brillante se puede ver sobre la ciudad, un consumo energético desbordado, efecto invernadero… y por último un gasto económico completamente innecesario, debe hacernos replantear las costumbres lumínicas de esta época, volver a sentir que nuestros ojos se adapten lentamente a la semioscuridad y no permitir que la iluminación artificial nos quite del derecho a un cielo puro.

¿Por qué la iluminación debe mantenerse por debajo de los 3000K?

  • Ahorro energético y de costes
  • Proteger la salud y la seguridad de las personas.
  • Conservar la vida nocturna de diversas especies.
  • Proteger los paisajes nocturnos.

¿Como Iluminar?
La iluminación debe ser utilizada de manera prudente, aquí es donde los diseñadores, técnicos y fabricantes deben trabajar unidos para que la iluminación requerida no cause efectos nocivos al medioambiente.
Cuando afrontemos un proyecto de estas características debemos tener en cuenta que:

  • La iluminación debe ser direccionada solo al área a iluminar.
  • Desarrollar un control de iluminación que permita gestionar los encendidos solo en franjas horarias que sea necesario.
  • Fijar la intensidad y brillo necesarios.
  • Debemos minimizar al máximo la emisión de luz azul (comercialmente luz blanca)
  • Es necesario elegir una luminaria que esté completamente acotadas para evitar que la luz se transmita o destelle, así mejoraremos la visión nocturna, similar a como iluminamos en un teatro o una fachada.

REFERENCIAS
International Dark Sky Association
Antonio Peña- García & Adam Sedziwy. (2017). Optimizing Lighting of Rural Roads and Protected Areas with White Light: A Compromise among Light Pollution, Energy Savings, and Visibility.

[box] Álvaro González Prado.  Chile/ España

Técnico especialista en integración de sistemas de control de iluminación, responsable de proyectos y soporte técnico para MA Lighting, Electronic Theatre Controls e EATON Lighting System.[/box]

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