
Como peatones percibimos al alumbrado público de forma casi monótona ya que no suele llamar nuestra atención a menos que no esté funcionando correctamente. Sin embargo, existe un caso muy particular en las calles de Bilbao en el País Vasco.
Al observar esta conglomeración de postes, nace la incertidumbre de su diseño al punto de cuestionarnos si fue intencional o solo es el resultado de la crisis existencial de algún instalador. Y no es un razonamiento improvisado, ya que en las ciudades se puede ver con frecuencia extraños montajes que no suelen tener un sentido muy práctico y en este caso, hasta los propios habitantes del municipio han llegado a dudar sobre la verdadera función de este espacio.

Por fortuna, en esta ocasión fue obra del artista plástico Juan Luis Moraza, quien utilizó alrededor de 90 piezas de alumbrado público con el propósito de representar los distintos estratos de la sociedad, a través de los múltiples modelos, condiciones y formas de estas luminarias recolectadas por toda la villa de Bilbao ya sea de parques, plazas, incluso autopistas o estadios deportivos.
Como lo expresa su nombre, FANAL, Jardín de las delicias, busca en primera instancia, indicar su posición al transeúnte, justo como aquellos grandes faroles que utilizan los barcos como señal nocturna de su presencia. Tras lograr lo anterior y si el peatón se permite un breve paseo en este “jardín de luz”, viene la segunda lectura que se vincula con la obra homónima de El Bosco respecto al falso paraíso y las placeres triviales.
Su autor, Juan Luis Moraza posee una larga trayectoria, sus piezas escultóricas se exhiben en diversos espacios como el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el Guggenheim Bilbao, el Museo Reina Sofía, así como en colecciones privadas como la de Rona Hoffman, o Dona & Howard Stone.
Sin lugar a dudas el arte es completamente subjetivo, algunos verán un cúmulo de luminarias (o en su defecto no podrán ver mucho por los excesivos niveles de deslumbramiento), mientras que otros serán capaces de ver el reflejo de la sociedad moderna, es cuestión de darse un paseo por ahí y considerarlo directamente. Este jardín se ubica justo al exterior del Museo de Bellas Artes de Bilbao, como parte de su colección al aire libre y como un fanal para capturar la atención de quienes caminan por las orillas del parque Doña Casilda en Bilbao.





