Jardines del Claustro Santa Fe, una acogedora respuesta al aire libre

En este proyecto se buscó explorar la arquitectura y el paisaje a través de luz cálida al interior y exterior del espacio.

Ubicación:León Guanajuato, México
Categoría:Arquitectura de paisaje y espacios públicos
Diseño del proyecto:501 Durán Arquitectos
Arq. Luis Miguel Durán López
Colaboradores:Diego Orozco, Fernando Gueich, Silvia Méndez
Fotografía:Allen Vallejo
Año:2022

Los Jardines del Claustro Santa Fe surgieron de la necesidad dentro de la pandemia de espacios para eventos al aire libre. Se encuentran dentro de uno de los recintos para eventos más importantes de la ciudad de León, Guanajuato que a su vez desde hace casi 15 años utiliza el patio central de la hacienda como espacio principal.

La partida arquitectónico-paisajística surge de un programa para lograr dos espacios al aire libre: el “Jardín Místico” y el “Jardín Holístico” para tener eventos con un máximo de 150 invitados, y el Huerto de Carlota que se preparó para eventos de hasta 1300 invitados. Los jardines se articulan con un espacio circular solemne/ecuménico enmarcado con grandes piedras que funciona como un nodo distribuidor que además se utiliza para ceremonias de matrimonio.

Para llegar al Huerto de Carlota es necesario atravesar la escultura con 3 arcos ojivales que obligan al invitado a ceder el paso a manera de respeto a su acompañante previo a llegar al gran jardín de flores que enmarca el acceso para el lugar de eventos con mayor capacidad.

El objetivo de la iluminación en los arcos fue mostrar la transición de los elementos naturales a los construidos del paisaje. Conforme se diluye la luz natural, la luz artificial inicia un proceso interpretación de las formas metálicas y pétreas, regulares e irregulares para crear diversos escenarios de contemplación mientras los usuarios de los diversos eventos circulan para llegar de un lugar a otro.

Los servicios se presentan como un volumen simple de piedra del sitio en el que a manera de pórtico se vestibulan los accesos con arcos ojivales de los que se descuelga una enredadera dando la sensación que han estado ahí durante cientos de años.

En este espacio se buscó crear la sensación de una cueva natural con luz tenue aprovechando lo rural y sincero de la arquitectura, así como derramar la luz sobre los muros de piedra para que se magnifique la sensación de lo natural del material. Las lámparas colgantes metálicas generan la sensación de una iluminación de una mina evocando la iluminación artificial básica dentro de una cueva.

Al mostrar una arquitectura sincera con materiales sin acabar, la disposición de las luminarias representó un reto importante para lograr ser discreta en su colocación pero protagonista en su intención, por ello se utilizaron lámparas de piso en algunos puntos y sobre el acero se colocaron ángulos para lograr esconder los tubos flexibles de leds.

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