El «juego sabio» entre luz, geometría y arquitectura de Le Corbusier

La aplicación de su filosofía arquitectónica marcó profundamente el diseño de viviendas y edificios alrededor del mundo.

Los arquitectos que aportan un cambio al mundo no se hacen solos, recorren cuidadosamente su contexto en busca de valiosas piezas que construyan, en un proceso de prueba y error, edificios innovadores. Objetos que pretenden mejorar con simpleza y elegancia necesidades del espacio humano tales como iluminación, ventilación y estructura.

Charles Édouard Jeanneret Gris también conocido como Le Corbusier trascendió en el mundo del diseño y se encuentra en el imaginario de cualquier arquitecto del mundo. Sus textos son referencia obligada para cualquier teórico de la arquitectura moderna y sus obras, planos y dibujos se encuentran fácilmente en estantes de universidades, despachos y museos.

Desde muy joven Le Corbusier fue influenciado por distintas disciplinas artísticas como pintura y escultura. Este constante bombardeo de conceptos, formas y requerimientos germinaron en una nueva propuesta que cimbraría el panorama arquitectónico mundial. Sus obras representan un legado tangible que superó el tiempo y que siguen provocando intensas controversias y nuevas lecturas.

“La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz”

Su frase nos remite a un diálogo formal único entre siluetas que abandonan su postura estática para danzar al ritmo del sol.

La Villa Savoye

Se encuentra ubicada a poco menos de una hora de París. Esta construcción del año 1929 representa de forma fiel los cinco puntos que definen la arquitectura de Le Corbusier. Una serie de postulados que establecen la estructura y que modelan la forma en que la luz baña todos los rincones del proyecto.

        

Un sistema de pilotes define y eleva la casa. La planta libre permite que la luz rodee la periferia. La fachada libre y la ventana longitudinal posibilitan una iluminación constante que no se ve restringida por ningún elemento u adorno. Sin ningún impedimento la luz entra en el espacio como el aire y permite que sea el usuario y sus necesidades particulares las que decidan sus límites. El edificio cumple con nutrir de luz solar el espacio interior. La cubierta se vuelve útil al no tener inclinaciones y propone un nuevo uso de terraza. El color blanco del que se cubre la construcción habla de pulcritud y provoca áreas brillantes con hermosas vistas a los alrededores. Una conexión directa con el contexto y con la naturaleza. Enormes habitaciones que se funden con el exterior entre muros sólidos y translúcidos.

Conceptos sencillos que hacen grandes diferencias, recorridos y terrazas generosas, fórmulas simples que se traducen en la reducción de obstáculos visuales y que nos permiten acceder el mundo circundante.

Unité d’Habitation de Marseille

Se ubica en Sainte-Anne, Francia y fue edificada entre 1947 y 1952. Este edificio de concreto es un complejo ejercicio de vivienda colectiva. El arquitecto consideró un análisis a detalle de las actividades que los usuarios realizaban durante el día para determinar el proyecto.

El espacio del dormitorio se destina primordialmente para el descanso, trabajo y aseo personal. Se considera también un espacio para cocinar, un comedor y una sala. Por último, se contemplan áreas verdes, parques e instalaciones para toda la comunidad.

La configuración de la planta provoca vestíbulos centrales y departamentos con distintas configuraciones según la cantidad de usuarios. El edificio cumple premisas básicas de iluminación natural, ventilaciones cruzadas y vistas al exterior. En varias viviendas la doble orientación y la doble altura permiten disfrutar de magníficas vistas a las montañas y al mar. De nuevo el espacio habitable obtiene toda la luz natural posible y brinda confort y descanso a los usuarios. La envolvente proporciona un control sobre la incidencia excesiva del sol en verano y su paso contundente en invierno. Una vez más el exterior accede al espacio íntimo de los habitantes para hacerlos partícipes de la lluvia, del sol y de las estaciones del año.

       

Convento de La Tourette

El Convento de Santa Maria de La Tourette se encuentra ubicado cerca de Lyon, Francia. La obra se terminó con varias dificultades en el año de 1960. Incluye una iglesia, claustro, sala capitular, aulas, biblioteca, comedor, salones, cocinas y varias celdas individuales. La estructura de concreto es robusta y permite el paso de la luz entre perforaciones que se mezclan con cristales de color, luz cenital y cancelería de piso a techo. Cada una según el requerimiento específico del espacio.

La penumbra se mezcla con baños de sol en atmosferas que brindan un carácter religioso único. Le Corbusier resuelve el proyecto con elementos similares a la Villa Savoye.

Pilotes, fachadas abiertas y terrazas en azotea dan forma a un espacio sólido y funcional. Ventanas de piso a techo buscan el exterior del conjunto generando también una búsqueda al interior de los ocupantes. Una singular traducción de silencio y paz en espacio habitable.

La luz aparece por contraste cuando está presente la oscuridad. La vida de Le Corbusier terminó cuando desobedeció las recomendaciones de su doctor al ir a nadar. Quizá se necesita una pizca de rebeldía e incumplir, desde el profundo conocimiento, los límites que el mundo establece para poder acceder a ideas progresistas que nos acerquen a una vida más plena.

FUENTES

La luz en la obra de Le Corbusier
Clásicos de la Arquitectura: Convento de La Tourette / Le Corbusier

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