La iluminación en el Imperio Romano

iGuzzini publica una entrevista con el arqueólogo Laurent Chrzanovski en la que explica la importancia de las lámparas y de las velas para el Imperio.

¿Por qué es importante conocer los métodos de iluminación de los antiguos romanos?

“Actualmente, la arqueología no confirma solo datos históricos, sino que permite reinterpretar la historia. El desafío de mi generación era asociar la arqueología clásica a la de las provincias romanas. En el Imperio existía una diversidad increíble de elecciones iconográficas. Por ejemplo, en las hermosas lámparas de disco decorado había una diferencia abismal entre los gustos de las nuevas poblaciones romanizadas en la frontera con Germania y las de África del Norte, Túnez o Argelia en la actualidad”.

De esta manera lo dice en entrevista publicada por iGuzzini en su página el experto y profesor universitario de arqueología romana Laurent Chrzanovski. El investigador estudia la luz artificial en la edad antigua y postantigua desde hace 25 años y a través del estudio de las lámparas ha contribuido a desarrollar análisis antropológicos, sociales, religiosos y macroeconómicos.

En la entrevista, Chrzanovski explica que las lámparas nunca fueron un objeto de exportación, eran mercancías colaterales, pero estudiarlas es importante desde el punto de vista micro y macroeconómico, y para saber quién las imitó.

“Las lámparas nacen como recipientes cóncavos, con un borde pinzado para introducir la mecha, y desde una zona periférica como la fenicia, que retoma los prototipos mesopotámicos, llegan a invadir el Mediterráneo”.

“Conocemos los grandes talleres en el centro de Italia, en África del Norte y Asia Menor, que tuvieron un fuerte impacto en el Imperio, pero se ve claramente que las formas y los motivos sufrieron su propia evolución. Gracias a los medios de los que disponemos en la actualidad, como son los análisis microscópicos o ceramológicos, también podemos saber con qué combustibles se utilizaban. El mito era que la lámpara se utilizaba con aceite de oliva, pero el aceite era muy caro y no estaba disponible en tres cuartos de las provincias.

En la publicación de iGuzzini, el investigador explica qué la licnología es un neologismo acuñado por algunos investigadores ingleses que deriva de Lychnos, el término griego que significa fuente de luz y que fue utilizado para identificar a la lámpara.

“Lo recuperé porque en el mundo de la arqueología, desde los fenicios hasta la invasión árabe del Mediterráneo, faltaba una plataforma de estudio especializada en esta materia: los centros de producción de las lámparas, las rutas, los fenómenos de adopción, la copia, el rechazo, etc. Con “lámpara” designamos un objeto creado para contener una mecha y un combustible, sólido o líquido. “Lamp”, término utilizado actualmente también en Italia y proveniente del genovés, se deriva de la palabra griega lampàs con la que se denominaba todas las herramientas de iluminación artificial (antorchas, velas de cera, etc.)”.

La licnología se apoya en la química y la física, y lo confirma un reciente estudio que explica por qué en las lámparas romanas de Portugal había restos de sal. Antes se pensaba que se trataba de depósitos provocados por la cercanía del mar. Sin embargo, la sal servía para absorber la parte hídrica de los aceites y mantener solo la parte inflamable, algo que nadie lograba entender.

¿Es posible reconstruir algo de lo que actualmente llamamos sistema de iluminación o, incluso, diseño de iluminación de la época?

“En recientes excavaciones en Argos y otras islas griegas, donde se han encontrado villas romanas, se ha descubierto que se necesitaban hasta 70 lámparas para iluminar una habitación de 30 m2, y se puede ver perfectamente cómo estaban distribuidas.

El Imperio Romano estuvo ligado a un nuevo comercio muy provechoso promovido por la Iglesia, el de las velas de cera, las que se encendían solo durante el tiempo que duraba la misa y después se volvían a fundir.
“En la iglesia de Constantinopla del siglo III, surgió la leyenda de que las abejas vivían en una sociedad ideal, por lo que encender una vela de cera era la ofrenda más noble que se podía hacer”.

Europa nunca ha sido autosuficiente, por lo que hubo importaciones masivas de cera. Este comercio estaba estrictamente controlado por el Imperio de Oriente con un monopolio que no permitía el acceso a cualquiera, ya que los comerciantes privados mezclaban la cera con grasas animales para reducir costos.

El texto original es muy interesante y más extenso, por lo que invitamos a que lo leas completo dando clic a esta liga.

[box] Laurent Chrzanovski ha escrito más de 40 libros y más de 100 artículos científicos. En 2003, fundó la Asociación Licnológica Internacional que agrupa a más de 230 investigadores de 39 países especializados en el campo de la iluminación antigua y medieval.

[/box]

1 comentario en «La iluminación en el Imperio Romano»

Deja un comentario

Descubre más desde Iluminet revista de iluminación

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo