La intensidad luminosa de Félix Candela

Sus proyectos se caracterizaron por la conjugación dinámica de la luz con los paraboloides hiperbólicos.

Las líneas entre la profesión se desdibujan en ocasiones especiales. Arquitecto, Ingeniero, Artista y muchas otras denominaciones no alcanzan a definir a personajes inquietos, que se reinventan a diario para romper esquemas obsoletos que pretenden etiquetar el talento.

Félix Candela nació en Madrid, España el 27 de enero de 1910. Recibió conocimientos de arquitectura y estructuras demostrando gran habilidad en áreas de matemáticas y cálculo. Con la llegada de la guerra civil española fue nombrado capitán de ingenieros y en junio de 1939 se trasladó a México. Estableció relaciones con diversos arquitectos que lo impulsaron a desarrollar cubiertas y cascarones que lo volverían famoso años después. Fundó en 1950 la empresa “Cubiertas Ala” y desarrolló gran cantidad de proyectos en el país. Adquirió experiencia en varias tipologías que iban desde fábricas hasta iglesias. De forma periódica envió escritos y artículos a la American Concrete Institute (ACI) lo que le brindó un enorme reconocimiento, premios y divulgación en diversos congresos.

En 1971 Candela tomó la decisión de viajar a Estados Unidos. Fue profesor en la Universidad de Illinois. Al final de su carrera desarrolló importantes proyectos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia en colaboración con Santiago Calatrava.

Iglesia de la Medalla de la Virgen Milagrosa

El proyecto se desarrolló en una esquina rectangular de la colonia Vértiz Narvarte entre los años1953 y 1955. La construcción estuvo a cargo de Cubiertas Ala y los vitrales fueron diseño del arquitecto Jose Luis Benlliure. Del espacio destaca el uso de paraboloides hiperbólicos o Hypars desde la cimentación hasta las cubiertas.

Los interiores se levantan, giran y bajan de formas inéditas. La forma se arremolina entre la luz que fluye por los enormes cristales. El vitral impregna de color y sombra un espacio dinámico y complejo. El concreto armado se vuelve tela, papel o placas robustas que transforman su naturaleza pesada y estática en ligeros elementos que flotan y se acomodan unos junto a otros. Las columnas se incorporan a una danza estructural que junto a la luz continúan desdoblando el espacio hasta el piso. Aquí las aportaciones estructurales y el diseño de Candela se hacen evidentes en cada elemento. El acceso, los pasillos y la escalera en caracol dejan testimonio de sus inquietudes y gestos. La luz escurre por un concreto suave, blanco y fino.

La estructura toma fuerza de su misma forma y deja que la luz la traspase por completo. Las oquedades en las fachadas laterales bañan de sol al interior. La cubierta que separa al edificio del cielo juega con sinuosas curvas que se elevan de forma elegante hasta 20 metros de altura. Un recinto único que juega con la luz y la forma y que retoma valores básicos de la arquitectura como la simetría y la proporción. Una joya de la Ciudad de México que vale la pena disfrutar a diferentes horas para conocer las diferentes transformaciones que la luz hace al espacio.

Vista exterior – Iglesia de la Medalla de la Virgen Milagrosa

Estación del metro Candelaria

La infraestructura en la ciudad de México se caracteriza por ser sobria y funcional salvo contadas excepciones. El transporte público debe cumplir con un traslado eficaz, económico y puntual sin olvidar la calidad en diseño y comodidad.

La estación del metro Candelaria se inauguró el 4 de septiembre de 1969. Candela desarrolló el vestíbulo de la estación donde confluyen pasajeros en un ir y venir infinito. La propuesta contó con paraboloides colocados en serie unidos por trabes de concreto que permiten una línea de luz cenital. Para los curiosos que miran hacia arriba las columnas recuerdan palmeras por sus dobleces continuos. Un oasis formal que resuelve una cubierta de gran claro junto a un baño de luz que viene bien a los transeúntes que caminan a gran velocidad por todo el lugar. Las dramáticas torciones de la cubierta generan claroscuros que contrastan con las superficies sencillas y planas a las que las construcciones de concreto acostumbran. Sin duda un espacio interior que transforma un trayecto cotidiano en algo peculiar.

Vista interior – Estación del metro Candelaria

Los Manantiales

Uno de los edificios más emblemáticos de Félix Candela es sin duda el restaurante Los Manantiales. Se construyó en 1957 y se ubica en la zona de Xochimilco. Con formas fluidas, curvas y esbeltas el espacio cubre una superficie de 900 metros cuadrados. La gran apertura que genera la cubierta permite vistas sin interrupciones y volados que cubren del sol. Una obra de aparente sencillez que hace que el concreto se vuelva liviano. Por dentro las áreas de comensales, cocina y vestíbulo se ordenan sin columnas. La luz baña el interior por toda la periferia, un aporte estructural que brinda confort y continuidad visual.

Félix Candela es sin lugar a dudas una figura importante en la arquitectura mexicana y mundial. Sus aportaciones, cálculos y obras dieron lugar a un sinfín de cubiertas y permitieron que toda una generación de arquitectos e ingenieros incorporaran y desarrollaran estas soluciones en más proyectos e ideas. Un personaje que se enfocó en hacer que los edificios se volvieran ligeros, desdoblando la forma para permitir que los paseantes y la luz fluyan cómodamente por su interior.

Vista exterior – Restaurante Los Manantiales
Imagen destacada: Restaurante los Manantiales | Alexander Eisenschmidt | Archdaily

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