La luz como herramienta de protesta en el espacio público

Distintos artistas brasileños han utilizado la luz como herramienta de protesta política

Desde el siglo pasado, los artistas se han apropiado del espacio público para dialogar con los espectadores a través de sus diferentes propuestas artísticas. Es así como el street art se popularizó al replantear el uso que se le daba al espacio urbano, ya que los artistas lo utilizaron como una herramienta de divulgación accesible para todo el público.

En este sentido, la problemática en torno al activismo generado por las prácticas artísticas contemporáneas, fomenta la inclusión de sectores sociales invisibilizados por los diferentes sistemas económicos, políticos y culturales. 

Dicho lo anterior, el proyecto de investigación de la arquitecta brasileña Helena Peres Caixeta, expone en su tesis de maestría del KTH Royal Institute of Technology, “Lights for Democracy”, que las proyecciones artísticas realizadas en Brasil desde el 2020, han impactado fundamentalmente como herramientas de protesta contra gobiernos autoritarios y la crisis climática que actualmente afrontamos mundialmente.

Por consiguiente, el espacio público como lugar de experimentación artística puede abordarse de diversas maneras; desde el street art de Banksy, hasta el arte conceptual en los edificios de Nueva York de Jenny Holzer.

Por lo que, pensar la luz como herramienta de protesta política en el entorno urbano ha causado gran impacto en las ciudades. Y es que la rápida y efectiva manera de regir el derecho democrático de protesta, estéticamente crea una sinergía entre las fachadas de los edificios, las mismas calles y las denuncias sociales, a través de las proyecciones de luz; ya sea en forma de video o laser mapping.

       
        

Lo efímero de las proyecciones de luz representan la impermanencia de toda forma e imagen urbana, Peres Caixeta.

La iluminación como tema central de investigación en el espacio público no sólo es relevante por alumbrar un mensaje en la arquitectura de la ciudad, sino que, incluso la falta de iluminación causa un efecto de movimiento político. Puesto que las proyecciones son efímeras, su impermanencia en el espacio convierte a la noche en el tiempo perfecto para denunciar lo que de día se pretende ignorar. 

La mayoría de los colectivos de artistas y artistas emergentes que a partir de la pandemia del 2020 utilizaron la luz como herramienta de protesta, utilizaron proyectores, láser y drones para activar sus respectivas protestas políticas. 

El objetivo de las protestas con luz es hacer que la iluminación de la proyección, contribuya a impactar socialmente a los movimientos políticos que defienden la democracia, las minorías sociales y la crisis climática.

En São Paulo, el láser ha sido utilizado por el artista VJ Fluxus, en su obra Fora Coronaro/ Jail Bolsonaro. Dicha proyección está enfocada en protestar en contra del gobierno del presidente J. Bolsonearo durante su gobierno en el 2020. La tipografía utilizada es bastante sencilla, en tonalidades rosa, verde y azul, la cual se adapta a la proporción de los edificios donde se realizó el laser mapping. 

Mientras tanto, el colectivo MOOLLA (conformado por los artistas Lucas Bambozzi y Fernando Velazquez), proyectó un láser azul con el nombre de Entropia Mineral/ Opereta, para denunciar el problema medioambiental en el estado Minas Gerais. Debido a que distintas compañías mineras habían estado involucradas en violaciones ambientales por extracciones irregulares en áreas preservadas como Serra do Curral. La decisión estética sobre el color azul estuvo pensada por amplia visibilidad en la oscuridad desde el edificio Belo Horizonte.

El video mapping ha sido explorado por el artista Rodrigo Araujo en São Paulo, y por la artista Roberta Carvalho en Pará, Brasil. 

La obra Vocabulario Combativo de Araujo, está enfocada en el diseño tipográfico que se adecua a las proporciones de los edificios, los colores que proyecta y el diseño del concepto a protestar. Los colores que utiliza son rosa, blanco, rojo y negro, para la visibilidad en la noche.

Symbiosis y Queimadas son los proyectos de la artista Carvalho, quien considera que la luz conecta con el ser humano de manera ontológica. Por lo tanto, utiliza los problemas del norte de su país, para denunciar sobre su falta de representatividad y los problemas medioambientales. Es pertinente mencionar que la artista explora con diversas superficies que no involucren al espacio urbano, sino la misma naturaleza. Experimenta con el agua y los árboles, al igual que invita a las poblaciones del Amazonas para proyectar sus rostros que han sido invisibilizados en las ciudades de Brasil. Por otro lado, “Queimadas” se ilumina en el cielo denunciando la contaminación urbana de São Paulo, causando un efecto de incendio por el color rojo.

Pensar la luz como un material cuyo poder logra visibilizar problemáticas que los distintos gobiernos han pretendido silenciar, no sólo permite hacer de la estética de la arquitectura un paisaje urbano, sino, como activismo que se apropia de un espacio público para informar a cualquiera que habite tal entorno. Incluso para iluminar aquello que otros ojos no han percibido a simple vista.

Para consultar la tesis completa de H. Peres Caixeta, accede al siguiente enlace.

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