¿La Luz es arquitectura?

La luz en la arquitectura es concepto, discurso, estética, sensación y cultura.

Por Fernanda Cienfuegos

Esta colaboración es parte de una colección de ensayos de los alumnos de la Especialidad de Diseño de Iluminación Arquitectónica de la UNAM DIA para la materia Luz y arquitectura impartida por el Ing. Víctor Palacio:

El camino del aprendizaje, el habitar y la presencia consciente durante la carrera de arquitectura me sensibilizó y alertó mis sentidos. Pero la odisea de la luz llegó a tocar fibras sensibles de mi interior y cambiar la manera de percibir el espacio y la arquitectura.

La luz es arquitectura…

De esta frase partió la dirección de una clase durante la especialidad en iluminación, desde ahí, se nos fue asignada la tarea de escribir un ensayo sobre la relación de la luz y la arquitectura. En todo proceso de aprendizaje el cuestionamiento es una gran herramienta para reforzar ideas; y fue justo en este divagar, con la intención de comprenderla, comencé a desbaratar la frase  de la siguiente manera:

Si la luz es arquitectura, entonces podría asumirse que la arquitectura es luz. Pero realmente me saltaba la pregunta si uno es igualable al otro,  ¿podrían ser parte de una expresión casi matemática donde el valor de uno es totalmente equivalente al otro? ¿Donde hablar de luz es hablar de arquitectura? O viceversa.

No me siento en una postura donde pueda afirmarlo o contradecirlo con seguridad. Pero en las vías de comprenderlo he aprendido que es imposible hablar de la arquitectura sin mencionar la luz. Sin embargo, es fácil hablar de la luz sin mencionar la arquitectura.

Hablar de luz es hablar del sol, de la iridiscencia, de la hora dorada al atardecer, del cielo y sus azules cambiantes. Es hablar de fotografías, contrastes, y experiencias. Hablar de luz es abrir una puerta a los recuerdos y traer a la memoria aquel destello del sol en el mar, de las luces navideñas o de la luz que se filtra entre los árboles.

        

Para poder hablar de luz y arquitectura, creí necesario partir inicialmente de la luz.

Cuando la luz es solo luz…

Cuando unx abre sus ojos (en un sentido no literal), con la disposición de ver las cosas y el mundo con ojos niños, como si de un día a otro se tuviera el sentido de la vista por primera vez. Abrir la mente y concentrarse en ver la magia que se esconde en los colores, texturas, movimientos, con una vista de ojos ajenos, conscientes.

Cuando pensamos y somos atentxs a las muchas formas en que encontramos la luz mucho antes de tocar la arquitectura; es mucho más fácil maravillarse al ver el gran encanto que tienen juntas.

Y entonces pasemos a cuando la luz toca la arquitectura…

La luz cambia la percepción que tenemos de los lugares y objetos, aquí pensemos en algo más allá de la dimensión, altura o profundidad de un espacio. Un rayo de luz tiene el poder de brindar un discurso completo.  La presencia de un haz, un reflejo, un pilar de luz, un contraste o el sutil baño de color al atravesar un cristal se puede construir todo un mundo conceptual sobre la persona que lo viva.

La presencia de luz suma e influye en algo más allá de las sensaciones físicas, tocando las fibras emocionales.

Su manejo está directamente relacionada al discurso que puede tener una experiencia y la admiración de sus piezas.

       

La luz en la arquitectura ha logrado, a través de los siglos, materializa la medición del tiempo, su paso calendárico es guía en la construcción de espacios en el hogar hasta el trazo y eje de ciudades, es partícipe de la cosmovisión completa de muchas civilizaciones reflejada en su arquitectura.

En las iglesias y templos, no podemos pasar por alto lo estrechamente ligado que está el discurso religioso al sentido espacial-arquitectónico de la luz y como este se ha ido modificando con el tiempo, basta con ver el cambio que existe en una iglesia gótica a una barroca.

La luz no es un accesorio de la arquitectura, es un recurso capaz de convertirse en una postura de pensamiento, política y religiosa. En conjunto con la volumetría, espacialidad y materialidad de la arquitectura sigue un discurso plástico de integración. Debemos entender la arquitectura y la luz como parte de un todo, considerando todas las intenciones que le dan lugar.

La luz se vuelve ese énfasis y resalte aquello que da sentido al proyecto, un espacio, un color, un elemento particular. Su conocimiento es guía del cómo, cuándo y dónde.

La luz es condicionante de la arquitectura, su presencia puede ser tan poderosa que más allá de ser un elemento más se vuelve el eje rector de un proyecto, es un lenguaje sensitivo lleno de simbolismos.

La luz en la arquitectura es concepto, discurso, estética, sensación y cultura.

Llevando la frase que dio inicio a este ensayo, personalmente y de manera poética rayando lo cursi, me atrevo a decir, que la luz es arquitectura porque la luz nos construye.

“Cuando, por fin, un arquitecto descubre que la luz es el tema central de la arquitectura, entonces, empieza a entender algo, empieza a ser un verdadero arquitecto”

Alberto Campo Baeza 

Fernanda Cienfuegos

Ensayo para la materia “Cultura de la Luz”, Especialidad en Diseño de Iluminación Arquitectónica, PUEA, UNAM.

Generación 2022

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