Lamp en la Isla del tesoro

En una original fiesta estilo pirata en el puerto de Barcelona, Lamp entrega sus Premios 2019 a los mejores proyectos de diseño de iluminación.

El evento de los premios Lamp, pese a ser bianual, se ha consolidado como una de las grandes citas del sector del diseño de iluminación, tanto por la importancia de los proyectos recibidos, el prestigio y rigor del jurado y, cómo no, por el entusiasmo que la empresa pone en hacer de ésta una cita memorable.

Para esta octava edición de 2019, se enviaron a concurso más de cinco mil proyectos, provenientes de 42 países. Como perfecto aliado de una cita tan luminosa, el clima acompañó para que la velada saliera redonda: la luz y los paisajes de Barcelona ofrecen el perfecto marco para el éxito.

La llegada de los «piratas» invitados a la entrega de premios LAMP

Para el encuentro Lamp proponía una ambientación “pirata”, solicitando de los asistentes que incorporaran algún detalle a su indumentaria sobre el tema; y para comenzar con la ambientación desde el principio transportó a los invitados en dos galeones por la bahía del puerto de Barcelona hasta el Barcelona Nautic Center.

¡El desembarco!

Esta temática pirata se filtraría hasta en los detalles más pequeños, desde las cortinillas que daban paso a las escalas que el “crucero” Lamp realizaría en las diferentes categorías premiadas, hasta la vestimenta de la banda que ambientaría la fiesta hasta que cada invitado tuviera que zarpar hacia nuevos rumbos.

El director general de Lamp, Ignaçi Cusidó, expresó su visión del encuentro como una plataforma donde se puedan encontrar el diseño de iluminación, la arquitectura y el diseño de interiores.

       

Por supuesto, esta visión se trasladó a la composición del jurado, que estuvo compuesto por los diseñadores de iluminación Roger Narboni, Uno Lai, Paul Nulty, Aleksandra Stratimirovic, Pascal Chautard, los arquitectos Hilda León, Antonio Ruiz Barbarin, y la diseñadora de interiores Mercedes Isasa.

Antes de iniciar la ceremonia Premios Lamp 2019

De igual manera, la proyección de los premios se puede medir por la multinacionalidad del jurado, con representantes de realidades tan diferentes como Francia, Taiwan, Reino Unido, Suecia, Chile, Alemania o España.

La ceremonia.

Como si de una reunión de amigos se tratara, el ambiente era relajado, festivo, optimista. Los finalistas a duras penas podían contener los nervios, aunque el hecho de haber llegado a esa fase entre tantos miles de competidores ya hace que todos sean ganadores.

La ceremonia arrancó unos minutos tarde, lo normal en los grandes eventos, pero solo lo suficiente para acomodar a los rezagados. Ofició como maestra de ceremonias la presentadora Bibiana Ballbè, asegurándose con su dominio de las tres lenguas (catalán, castellano e inglés) que todos los asistentes pudiéramos escuchar pinceladas de la trayectoria y las opiniones de los finalistas y ganadores.

Los tiempos, bien medidos, hicieron que la ceremonia fluyera dinámica, mientras el desfile de finalistas y premiados recibían un cálido aplauso como modesto premio que la audiencia podía aportar.

Los finalistas para la categoría de iluminación interior

Las categorías premiadas son las siguientes:

  • Iluminación exterior
  • Iluminación interior
  • Instalaciones temporales
  • Proyectos de estudiantes

En la categoría de iluminación exterior los finalistas procedían de Chile (Antonia Peón-Veiga), China, Dinamarca y Francia, resultando ganador el interesantísimo proyecto danés de iluminación dinámica de una pista de ciclismo, llamado The Musicon Path.

Los ganadores de la categoría de Outdoor Lighting por The Musicon Path

Como una constante que se repetirá en varias categorías, los autores subrayaron cómo la interactividad dio lugar a situaciones que ellos no habían previsto, como ciclistas recorriendo la pista en direcciones opuestas y creando “choques” de luces.

En la categoría de iluminación interior, los finalistas llegaron de prácticamente todas las partes del globo: Alemania, China, Holanda, Reino Unido y Suiza.

Los finalistas de iluminación interior reciben su diploma.

El jurado no pudo definirse por un proyecto ganador, ya que encontró que dos de los finalistas eran realmente sobresalientes por diferentes razones, por lo que decidió otorgar un premio compartido.

Por un lado la letra luminosa se la llevó el espectacular proyecto de las oficinas corporativas de Bloomberg en el Reino Unido, en el que, según palabras del propio diseñador se trató de un proyecto que fue evolucionando porque el cliente planteaba retos que había que resolver.

Por otro, la solución aportada para el Museo del Marfil también fue resaltada por el jurado como merecedora de la máxima distinción, ya que «conseguía que la atención del visitante se dirigiera exactamente dónde estaba el protagonismo», mientras que la ganadora compartía el mérito con el arquitecto, que diseñó el proyecto de manera que estuviera claro cómo había que resolver la iluminación.

Los dos ganadores en Iluminación de Interiores: Susan Tillotson por Bloomberg European Headquarters en Londres y Andreas Schulz por el German Ivory Museum, Erbach, Alemania.

Este año además el jurado premió con una mención especial (y Lamp aportó una donación en material lumínico) al proyecto The Vessel, que lleva luz a poblaciones desfavorecidas en Gambia utilizando placas solares como fuente de alimentación, al tiempo que forma profesionalmente a electricistas en la zona. El premio arrancó una sentida y solidaria ovación de los asistentes, que mostró que el público también entendió la importancia de este tipo de iniciativas.

Mención especial del Jurado por aunar trabajo social e iluminación

En la categoría de instalaciones temporales se presentaron proyectos de gran belleza formal y atractivo estético, con buenas resoluciones de los problemas lumínicos que planteaban. Proyectos de Canadá, España, Francia, Holanda y México demostraron que la creatividad y la belleza de ejecución de una instalación perecedera no es un problema de presupuesto.

Los proyectos podrían ejecutarse en diferentes países y seguirían atrayendo la atención por igual, porque muchos comparten esa conexión instintiva e instantánea con el espíritu que los hace inmortales.

        
Los ganadores de las instalaciones temporales por su proyecto «Ocre»

El que, a juicio del jurado, destacó sobre el resto fue la instalación Ocre, de España, generado por los alumnos Albert Bistué, Alex Punti, Laia Guillamet, Angela Coll, Miriam Satlari, Andrés Jiménez, Silvia Roca, Eduardo Macías, Ariadna Cantero y Miki Carriedo en la Escuela Municipal de Diseño Art 1 de Tarrasa, consistente en una multitudinaria representación de hojas luminosas, como caídas de un árbol estelar.

Con respecto a la categoría de proyectos de los estudiantes, aunque el presidente del jurado remarcó que “esperaban más”, aquí -por primera vez- se sumó una mayoría por parte del país anfitrión, España, completando el quinteto de finalistas Dinamarca y Reino Unido.

El ganador de los proyectos “junior” es una interesante propuesta realizada por Rodrigo Llavayol para la iluminación dinámica de zonas públicas, de manera que se acumule más luz donde más gente hay, y menos donde apenas haya nadie.

Destacable -casi como un hecho generacional- es que la mayor parte de los proyectos finalistas de la sección de estudiantes incluían la interactividad en mayor o menor medida.

Foto de familia con los premiados de la noche y el jurado

La fiesta

Después de la entrega de premios, casi un paréntesis formal en el ambiente de celebración optimista, los asistentes se entregaron de nuevo al reencuentro con colegas, a la charla intrascendente y al buen humor.

Por parte de Lamp, como excelente anfitrión, se podía asegurar que habían prestado tanta atención a la ceremonia como a la fiesta posterior. Con una temática pirata, abundaban los sombreros con calaveras, los pañuelos anudados en la cabeza y parches en los ojos.

En el espacio del muelle disfrutamos también de la instalación lumínica a cargo  de “The Light Squad Studio” que recreaba una bruma marina iluminada.

Excelente comida y bebida, en el marco incomparable del club náutico de Barcelona, anocheció mientras estrechábamos manos, dábamos abrazos y reíamos a carcajadas hasta bien entrada la noche (o tal vez sería más justo decir “madrugada”). Es decir, lo que hacemos cuando estamos en familia, que es como Lamp nos hizo sentir.

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