Luis Barragán, el arquitecto que mueve emociones mediante la luz

A través de la iluminación natural, el mexicano dirigió su arquitectura hacia una de las esencias humanas: la espiritualidad.

El 9 de Marzo de 2020 se conmemoran 118 años del nacimiento de, probablemente, el arquitecto mexicano que más ha influido en todo el mundo con su manejo de luz y color, Luis Barragán Morfín, quien tuvo la capacidad de plasmar en su obra la espiritualidad que se le inculcó desde temprana edad, sin olvidar los lugares que lo marcaron. Así lo dejó ver en su discurso al recibir el premio Pritzker (máximo galardón en arquitectura) en 1980:

“En mi obra subyacen los recuerdos del rancho de mi padre donde pasé los años de mi niñez y adolescencia”.

Luis Barragán, ingeniero civil de profesión y arquitecto por trayectoria, nació en el estado de Jalisco en 1902. Fue el creador de la arquitectura emocional, la cual demostró que hacer arquitectura iba más allá de cumplir con una funcionalidad. A través de ella le dio un sentido espiritual a cada uno de los espacios con un manejo de la luz natural y el color, mismo que lo llevaron a recibir dicho galardón.

Sin duda, el viaje realizado a Europa al concluir sus estudios, en 1925, fue fundamental en su trabajo y al regresar a Guadalajara comenzó su labor profesional como arquitecto.

Casa González Luna (Guadalajara, 1929)

       

Este espacio es uno de los primeros proyectos destacados de Luis Barragán. En él se puede observar la influencia de Ferdinand Bac, paisajista francés, pero en un sentido literal si se compara con los dibujos realizados por el también escritor europeo. A pesar de ello, el jardín es uno de los espacios más importantes de la casa. Posteriormente los jardines de Barragán serían iconos en su obra. Otra gran influencia reflejada en este  proyecto es la arquitectura árabe en elementos como celosías, juegos de planos, cuadros progresivos y el uso del agua.

Es importante mencionar que durante estos años, en México existía una búsqueda de identidad y, al mismo tiempo, Barragán se encontraba en proceso de encontrar un estilo que lo consolidara. Sin saberlo, él formaría parte de los personajes que forjaron dicha identidad nacional y de la arquitectura regionalista.

Personas cercanas a Luis Barragán han mencionado que el cielo era su mayor fuente inspiración, muestra de ello es Casa González Luna donde utilizó la terraza como espacio de meditación, dando muestra del lado religioso que caracterizó al autor. Además, esa idea se cruzaba con uno de los 5 puntos promovidos por Le Corbusier para una arquitectura moderna, la quinta fachada.

Actualmente la casa recibe el nombre de Casa ITESO  Clavigero, perteneciente al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente y se encuentra abierta al público.

En años posteriores realizó más obras en Guadalajara, entre las que destacan la casa para José Clemente Orozco y el parque Revolución, su primera incursión en espacios públicos.

Pedregal y Arboledas (CDMX y Estado de México, 1940)

Al contar con cierto capital después de hacer algunos edificios de vivienda en CDMX, Luis Barragán toma la decisión de retirarse de la arquitectura para hacer jardines en 1939. Pero sería hasta 1940 que comienza una de las aventuras más importantes de su vida, la urbanización del Pedregal de San Ángel, al sur de CDMX, para la cual colabora con Max Cetto.

Cabe resaltar lo arriesgado que fue comenzar el Pedregal, un lugar alejado de la ciudad, de naturaleza peculiar, probablemente salvaje y de suelo volcánico.

Durante este periodo el arquitecto muestra un lado más maduro, además de un despojo de sus influencias, como se mencionó anteriormente en un sentido literal, pero sin dejarlo de lado. Encontró el punto medio entre la experiencia de la modernidad, el mundo árabe, la arquitectura jalisciense y, nuevamente, los jardines de Bac.

Más tarde comienza la construcción del fraccionamiento de las Arboledas en el Estado de México, un proyecto que bien podría ser la coronación en su etapa de “paisajista”. Los primeros jardines de Luis Barragán son convencionales con mucho verde y agua, como en Casa González Luna. Mientras el pedregal recrea escenarios surreales aislados del mundo, pero de gran belleza.

Por su parte, Arboledas es un lugar sin verdes, con mucha agua y donde pueden entrar los caballos. La constante en todos los proyectos de jardín pareciera ser la delimitación que enmarca el cielo y permite jugar con las sombras de la vegetación, muros, fuentes y otros elementos.

Capilla de las capuchinas sacramentarias (CDMX, 1952-1960)

Uno de los proyectos emblemáticos de la arquitectura litúrgica del siglo XX. La entrada de luz a través de los cristales amarillos crea una atmósfera que invita a la reflexión, sin importar creencias o ideologías.

Como ya se mencionó, Barragán tuvo formación religiosa desde la infancia, una influencia evidente en este proyecto y, además de no recibir un pago por la realización, fue él mismo quien financió parte de la construcción.

El arquitecto Nacho Díaz Morales definió la arquitectura como el arte de crear espacios que te impelan a realizar la función para la cual fueron creados. Mientras que la Iglesia será aquel lugar donde caes de rodillas al entrar y sientes una presencia Divina. La capilla de las capuchinas es una prueba de esa definición.

La fachada discreta de la capilla se adapta al contexto pero al ingresar, un patio es lo primero que recibe a los visitantes antes de llegar a la capilla principal. En ella se ubica una celosía que marca el cambio entre interior y exterior. Sobre el altar se observa la sombra de una cruz oculta, lo cual no sería posible sin la entrada de luz a través de vitrales de color amarillo diseñados por Mathias Goeritz. Además, el espacio vive en constante cambio de acuerdo a la posición del Sol.

“No hay jardín, pero reberbena la emoción. Visto en planos no hay un gran aporte. Lo relevante y místico surge en el manejo de los colores, la luz y las emociones hacen de este lugar lo que hoy conocemos”. Antonio Riggen Martínez, arquitecto.

Casa Gilardi (CDMX, 1976)

Una de las obras más importantes de Luis Barragán es Casa Gilardi, ubicada en San Miguel Chapultepec. La penúltima obra del arquitecto en la cual reafirmó todas las ideas, influencias, experiencias y marcó un legado para todos los arquitectos a nivel mundial. Posiblemente es la mejor muestra de arquitectura emocional durante toda su carrera.

“La arquitectura es un medio para acercarse a la naturaleza, los colores y las texturas armonizan en cada espacio. Los muros y la luz natural se complementan” dijo Luis Barragán y no hay mejor manera de describir el proyecto.

Dos elementos fueron cruciales para que el proyecto se desarrollara, una piscina solicitada por los dueños y una jacaranda, que sería el centro del jardín.

El misterio detrás del arquitecto es representado en las fachadas, y el mismo se repite en otros proyectos. Volúmenes discretos, cerrados que solo permiten la entrada de iluminación natural necesaria.

Dentro, los espacios juegan con los colores, texturas y luz. La escalera se desarrolla sin barandal, como en su casa-estudio. Pero parte fundamental de la casa es el pasillo que conecta la zona privada con el comedor. Un corredor que se tiñe en escala de amarillos gracias a las pequeñas aberturas en uno de los muros, las cuales, según la posición del Sol, cambian durante el día. Al llegar al comedor podemos encontrar el sitio de mayor impacto en la vivienda y trayectoria de Luis Barragán, la piscina, un espacio único en toda su obra en el que la luz blanca penetra el interior.

Tanto en Casa Gilardi como en la Casa-estudio Luis Barragán encontraremos unas ventanas únicas que permiten un “control manual” en la entrada de luz. Rectángulos partidos en 4 partes, cada una independiente, al estilo de los establos.

Apuntando hacia el lado religioso, Antonio Riggen Martínez menciona: “En esta obra podemos ver el último jardín el estanque, un jardín en el que una persona puede entrar y regresar al seno materno. El espacio de luz, el rayo blanco de luz es el ángel del señor que anunció a María y donde se puede sumergir”.

Casa-estudio Luis Barragán (CDMX, 1947-1988)

Hasta el último día de su vida (1988),  Luis Barragán vivió en la casa-estudio que construyó en el barrio de Tacubaya. Con el paso de los años se convirtió en un laboratorio personal desde 1947 hasta 1988. Todo el tiempo modificaba el espacio para que fuera lo más habitable posible para él, entendiendo un cambio en las personas con el paso de los años y las experiencias. Este espacio es un ensayo en su búsqueda de la trascendencia, pero también de introspección, en él rindió tributo a la belleza, buscó la serenidad y la hermandad con la naturaleza.

Aquí nuevamente se aísla de todo a través de una fachada modesta que podría pasar desapercibida en su integración con el barrio de Tacubaya. En ella experimentó aún más con el color, influenciado por el artista “Chucho” Reyes, y la luz. Al dar el primer paso dentro de la casa, empieza una experiencia con un elemento que ilumina de forma indirecta. Al pasar al vestíbulo, la luz entra por un costado y rebota en un cuadro de Goeritz, elemento que alumbra por completo el espacio.

En la sala, el arquitecto logra madurar una idea que lo acompañó en la mayoría de sus obras, el ventanal que muestra por completo la conexión entre interior y exterior.

Dentro de su estudio, una ventana ilumina todo el espacio en conjunto con un domo en una cubierta que presenta sistema de viguería tradicional teñida de amarillo. A un costado se contempla una puerta color rosa de altura promedio y culmina con un elemento de cristal que aporta más iluminación. Al cruzar la puerta podemos llegar al famoso “patio de las ollas”. Una terraza más que da hacia el cielo.

        

En las habitaciones encontramos las ventanas de 4 piezas que ayudan a modificar la atmósfera del espacio o “atenuar” de manera natural. Su recámara solo cuenta con dos luminarias, una en la cabecera de su cama y otra junto a un tocadiscos. Lo demás es iluminación natural. El remate es, de nueva cuenta, la terraza, una ventana al cielo.

Algo relevante en la arquitectura de Luis Barragán es que, en la mayoría de sus proyectos, no utilizó algún tipo de lámparas o luminarias visible en los plafones, sino que ésta siempre se ocultó y acompañó de luz natural. Solo utilizaba la iluminación necesaria, en puntos específicos y en cada espacio cumplía una función.

“Los arquitectos están olvidando la necesidad de los seres humanos de la luz indirecta, el tipo de luz que impone una sensación de tranquilidad, tanto en sus salas de estar como en sus dormitorios. Deberíamos tratar de recuperar la tranquilidad mental y espiritual y aliviar la ansiedad, la característica sobresaliente de estos tiempos agitados, y los placeres de pensar, trabajar y conversar aumentan por la ausencia de luz deslumbrante y perturbadora”. Luis Barragán

En palabras del arquitecto Felipe Leal, Luis Barragán es similar a Juan Rulfo que tenía dos grandes obras “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”, no necesitó más. El arquitecto tampoco tuvo una obra muy vasta, pero dos son fundamentales, el comedor en casa Gilardi y la capilla de las Capuchinas Sacramentarias.

El jurado del Pritzker mencionó “Luis Barragán hizo aportes a la tradición arquitectónica universal donde la arquitectura transmite las esencias del ser humano más importantes, la sabiduría, la sorpresa, el abrojo”.

La obra del arquitecto mexicano fue un golpe para muchos que construían basados en la funcionalidad de los espacios, tecnologías o modernidad y en ella reconocieron algo que está más allá de lo construido, significó aceptar lo que está en nuestros sentimientos y en la atmósfera.

Fuentes:

Documental «Todas las ventanas dan al cielo».

Documental «Luis Barragán».

Documental «Casa Estudio Luis Barragán».

«31 años sin Luis Barragán».

«Los clubes-Cuadra San Cristobal y Fuente de los Amantes/Luis Barragán».

«Guía de arquitectura: Luis Barragán».

«Casa Gilardi: Luis Barragán».

«La importancia de la luz en las vibrantes obras de Luis Barragán».

«Le Corbusier frente a Louis Kahn: el uso consciente de la luz natural».

3 comentarios en «Luis Barragán, el arquitecto que mueve emociones mediante la luz»

  1. ¡Saludos! Soy estudiante de Traducción y se me ha encomendado traducir una parte de este escrito. Me he tropezado en esta parte:

    «El jurado del Pritzker mencionó ‘Luis Barragán hizo aportes a la tradición arquitectónica universal donde la arquitectura transmite las esencias del ser humano más importantes, la sabiduría, la sorpresa, el abrojo'».

    ¿Podría indicarme la fuente de esta cita? Si lo dijo el jurado del Pritzker, ¿la cita original es en inglés? Estoy especialmente interesada en encontrar el uso de la palabra «abrojo», ya que sus acepciones no concuerdan con el contexto y se me está haciendo sumamente difícil llevarlo al inglés.

    ¡No tiene idea de lo mucho que agradeceré su ayuda!

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    • Hola Isabel, muchas gracias por leernos. En este contexto «abrojo» se puede entender como «reto o dificultad». Saludos y esperamos te sea de utilidad.

      Responder

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