
¿Alguna vez te has preguntado cuál es la relación entre la luz del Sol y el Wi-Fi? Ambas comparten una característica: viajar por el espacio a través de ondas electromagnéticas. Pero entonces, ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué una es perceptible al ojo humano y la otra no?
Toda la luz es producida gracias a un fenómeno en el que una interacción entre vibraciones de campos eléctricos y magnéticos generan la denominada radiación electromagnética, que es una forma en la que la energía viaja a través del espacio a una velocidad constante de 300 mil kilómetros por segundo, sin necesitar un medio material para propagarse.
Dicho espectro electromagnético se expresa en forma de partículas y ondas; sin embargo, existen algunas variaciones entre las segundas, no se esparcen igual. Todas tienen una amplitud, longitud de onda y frecuencia diferentes.
Si sobre una raya horizontal se dibuja una línea que va de arriba hacia abajo en forma ondulada, podremos explicar dichos fenómenos: La distancia vertical entre cada onda se denomina amplitud; el espacio horizontal entre cada punto es la longitud de onda; y el número de ciclos que ésta pasa por distintos puntos en un segundo, es la frecuencia.
Dicho lo anterior, se puede comprender cómo funciona la luz; en 1860 James Clerk Maxwell descubrió que la luz visible era una pequeña parte de la familia del espectro electromagnético, que incluye ondas como las de radio, televisión, microondas, infrarrojas, ultravioleta, rayos X y rayos gamma. La diferencia entre éstas radica en la frecuencia calculada en hertz en las que pasan por un punto determinado.
Cabe señalar que actualmente se calcula su longitud de onda desde kilómetros, con las ondas más grandes como las de radio, hasta femtómetros, con las más chicas que se consideran rayos cósmicos. La luz visible ocupa un pequeño rango intermedio a los ejemplos anteriores, que va de los 380 a los 700 nanómetros (nm) en la totalidad del espectro electromagnético.
Luz visible y color
Se le denomina espectro visible a la franja de ondas electromagnéticas que el ojo humano es capaz de percibir; dicha radiación es llamada luz visible. Este rango electromagnético produce sensaciones en el ojo que se definen como colores, los cuales cambiarán según la frecuencia o longitud de onda en la que vibren.
El arcoiris contiene todos los colores del espectro visible, el rojo es la longitud de onda más grande con 700 nm, mientras que el violeta se encuentra en el otro extremo con una frecuencia más alta y 380 nm.
Finalmente, la luz blanca está constituida por la combinación de todos los colores del espectro visible. Así lo corroboró Isaac Newton, quien fue el primero en descomponer la luz del Sol mediante la utilización de un prisma.

Por Federico García
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