La noche en Vitoria-Gasteiz volvió a iluminarse a través del arte en la cuarta edición del Umbra Light Festival, un encuentro donde la luz se abordó desde el concepto de “Arte es paz”, con el objetivo de concientizar sobre la potencia del arte para reunir personas y celebrar la diversidad, a través de proyectos comprometidos con problemáticas contemporáneas y relevantes en la actualidad. Este concepto está inspirado en el dramaturgo y Premio Nobel de Literatura Jon Fosse, quien plantea que el arte, a diferencia de la guerra, permite dar espacio a lo desconocido.
Así, veintiuna obras de artistas de la capital vasca, nacionales e internacionales, intervinieron la ciudad en un museo efímero de luz y color, con instalaciones que desafían las concepciones sobre las ciudades del futuro, el género, la identidad y el cambio climático. Algunas de las piezas son interactivas e inmersivas, aludiendo a la participación activa de los espectadores y expandiendo su conciencia sobre la relevancia de la luz como lenguaje artístico.
En esta edición, por primera vez, se contó con nuevas locaciones en el Ensanche y los barrios de San Martín y Coronación, que acogieron las intervenciones lumínicas, experimentando con la forma, el color y el sonido. La propuesta de este año giró en torno a la idea de que el arte permite adentrarse en lo desconocido, lo incomprensible, y que, a través de la paz, es posible descubrir otras posibilidades.
En cuanto a la asistencia, Umbra Light Festival superó las 100,000 personas, consolidando a Vitoria-Gasteiz como un referente en la escena de los festivales de luz europeos. El evento fue impulsado por el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Álava y el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, y organizado por ARGIA 3 Asociación Cultural. Asimismo, el festival forma parte del ILO Sustainability Manifiesto.






A continuación, te presentamos las veintiuna obras lumínicas que utilizaron la luz como un lenguaje, un medio o una herramienta para dialogar con las problemáticas sociales contemporáneas, a través de experiencias sensoriales únicas.
Julien Menzel, Echo
Parque el Prado. Una experiencia que atraviesa todos los sentidos, donde cada sonido y elemento de iluminación LED dialogan dinámicamente con el cuerpo y el espacio, creando un ballet infinito de movimiento y luz. Esta pieza induce al espectador hacia una experimentación sensorial que interactúa con el uso de materiales combinados con LEDs. La forma cambia dependiendo de la perspectiva del público, reforzando el concepto de eco según la percepción y la experiencia única de cada individuo.



Luminariste, Un Oiseau de passage
Paseo de Fray Francisco de Vitoria. La historia de un ave que atraviesa paisajes que han sido testigos de sus transformaciones se ve alterada por la presencia humana. En forma de un pájaro mágico que emerge de la oscuridad, esta escultura de gran escala vuela, agita sus alas y finalmente se desvanece. La pieza se complementa con una creación sonora espacializada, que combina música, cantos y ruidos concretos.



Tae Gon Kim, Dresses
Palacio de Zulueta. Dresses es una pieza inspirada en Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes, donde explora el deseo de fusionarse con un amante, materializándolo en vestidos extravagantes elaborados con cientos de hilos de fibra óptica. Suspendidos en la oscuridad, los vestidos brillan y cambian de color, narrando la evolución del amor, la intimidad y la transformación con el paso del tiempo.



Parallel Strata, Nicky Assmann & Joris Strijbos
Colegio Santa María- Marianistas. Esta instalación cinética de luz y sonido presenta esculturas de gran formato que combinan luz estroboscópica giratoria con juegos de sombras. La experiencia audiovisual invita a explorar una interacción dinámica entre la luz y el sonido.



Lux Domus, Josep Poblet
Catedral “Nueva” o de María Inmaculada. La pieza surge a partir del concepto de lux domus, una arquitectura de luz que pretende ser un espacio de silencio, intimidad y calma, donde la transformación geométrica de la luz altera la percepción del entorno, envolviéndolo en una experiencia única. Del latín domus, la obra evoca la idea de un espacio doméstico y protector, un hogar donde la arquitectura se redefine a través de la luz.


Ízaro, Álvaro Luna
Parlamento Vasco. Una instalación que conduce a un viaje por la cultura vasca a través del tiempo y el espacio, difuminando el tiempo cronológico en un evento multidisciplinar que integra arquitectura, escultura, fotografía, videocreación y danza. En colaboración con el bailarín Jon Maya Sein, la pieza cuestiona temas esenciales como la identidad, la naturaleza, el mito, la historia, la artesanía y la tecnología.


Guerra y Paz, Alejandra Bueno
Plaza de Francisco Juan de Ayala. La instalación revive una de las fuentes-columna del escultor Girbau, cubriendo su frente con pantallas de video donde se proyectan visuales que simbolizan la creación (paz) y la destrucción (guerra). A través de un código QR, el público interactúa con la obra.


Large Pendulum Wave, Kinetic Humor
Plaza de la Provincia. Una instalación de 12 metros de altura con 15 péndulos independientes de diferentes longitudes que oscilan al ritmo de la naturaleza. Este fenómeno físico hipnótico genera patrones dinámicos debido a su secuencia matemática precisa. Cada péndulo está iluminado con LEDs programables y sincroniza composiciones musicales.






¿Entonces?, Matthias Daenschel
Plaza de España. Explora las problemáticas del futuro en torno a las ciudades: la vida social, el cambio climático, la producción de energía, la arquitectura, la movilidad y la naturaleza. Utiliza inteligencia artificial para generar las imágenes proyectadas.

Pelotari, dLux.Pro
Frontón Plaza de los Fueros. Una propuesta audiovisual que convierte el frontón en un escenario donde los muros representan los desafíos que debemos superar en el deporte y en la vida. La obra rinde homenaje a las pelotaris femeninas, desafiando los estereotipos de género a través de imágenes de muros que se quiebran y caen, como las barreras sociales y políticas.



Arte es paz, Argia_3Lab
Fachada del Palacio de Villa Suso. El lema del festival cobra vida en la fachada de Villa Suso, un espacio cultural de la ciudad. La instalación refuerza el mensaje del poder del arte para generar armonía y conexión.

Campanas de Paz, Juan Gómez-Cornejo
Campanarios de la Catedral de Santa Maria, Iglesias de San Miguel y San Vicente. Tres de los campanarios más emblemáticos de Vitoria-Gasteiz participaron en la obra. Haces de luz infinita surcan el cielo y marcan el paso del tiempo, recordando que el arte, en su máxima expresión, puede guiar hacia la paz.

Affinity, Amigo&Amigo
Jardines de Falerina. Una instalación interactiva e inmersiva que se inspira en los mecanismos complejos del cerebro humano. Las esferas de luz simbolizan un recuerdo que espera ser despertado. Mediante el movimiento de los espectadores, al aproximarse a la pieza, una sinfonía de recuerdos los reciben y se activan. Las esferas se pueden tocar y a partir del tacto se enciende una luz que inicia un viaje visual.



Highlight, Inzist
Bibat Museoa. Una transformación de edificios y monumentos en paisajes de luz efímeros fue posible a través de láseres que ven más allá de la arquitectura y la tecnología. La luz como un medio que no solo ilumina, sino que redefine el espacio. Esta pieza invita al espectador a reconsiderar su relación con el espacio urbano, a través de su percepción e interacción entre luz, sombra y materia.


1,5 grados, Eyesburg Studio
Palacio de Escoriaza Esquivel. Un mapping que cuestiona el cambio climático, a partir de una problemática en torno a los 1.5 grados por encima de las mediciones preindustriales. Esta es la temperatura que nos separa de catástrofes climáticas mundiales, como la desaparición de los glaciares que son vitales para la estabilidad de la vida en la tierra. La pieza está compuesta por grabaciones de hielo interactuando con proyecciones, láseres y LEDs mezclados con efectos digitales.



Range in Between, Jou Serra
Catedral de Santa María. Esta instalación explora la luz como herramienta en la relación sociocognitiva entre el mundo, las personas y el espacio. La propuesta inmersiva y contemplativa cuestiona la identidad de género y el binario mediante una dramaturgia coreográfica que fusiona la luz y la materia. La luz dialoga con los materiales, texturas y colores, dividiendo un haz de luz blanca en un espectro prismático.



Secuencial, David Alcorta
Centro Cívico Aldabe. Explora la potencia de la luz mediante su característica transformadora y dirige la atención en el ritmo, la intensidad y el color, generando un diálogo entre la arquitectura, la fotografía y el espacio urbano.


Ataraxie, Maxime Houot- Collectif Coin
Palacio de Congresos Europa. La tranquilidad mental traduce el concepto de la instalación, cuestiona qué podría significar este estado en un mundo post-pandemia que sigue evolucionando y cambiando con el tiempo. Mediante una fila de láseres que llena el espacio de color rojo, explora el vacío de lo desconocido, cuestionándose si es posible habitar lo cómodo y familiar o deberíamos encontrar nuevas formas de vivir.



O, Tiler Gab
Palacio de Congresos Europa- Auditorio María de Maeztu. Es posible transformar el espacio mediante la luz, el color y el sonido. O, es una instalación audiovisual, cuyo diseño minimalista crea atmósferas etéreas, debido al marco con forma de ojo iluminado por haces de luz teñida. La pieza guía a los espectadores hacia un trance de calma, al combinar elementos visuales y sonoros, generando una experiencia única de contemplación.





Empatía, Argia_3Lab
Calle Albedaño. Se revela un iris compuesto por diez capas de color que invita a explorar un espacio limitado pero profundo, donde la luz y el color protagonizan el entorno. La instalación destaca por reflejar el compromiso del festival con los valores humanos fundamentales. La intención del artista es que la pieza busque promover reacciones afectivas en los espectadores, a través de una experiencia sensorial que recuerde que el arte puede generar paz, conexión y entendimiento.

Trazos de paz, Info Smart AV & Pixel-On
Museo Artium. Una experiencia única para cada visitante, que lo lleva a relacionarse con la ciudad de forma técnica, lúdica y creativa. Los visitantes activan la pieza al plasmar de manera tangible el significado de la paz en el espacio.

Finalmente, las instalaciones presentadas en el Umbra Light Festival demuestran que el arte y la tecnología son herramientas necesarias para ofrecer soluciones, generar perspectivas alternativas o simplemente generar conocimiento afectivo. A través de la luz, el color y el sonido, el festival logra transformar el espacio urbano en un museo efímero que invita a la interacción, la convivencia y la reflexión.



