Más brillante no es necesariamente más seguro

Contrario a lo que podría esperarse, no hay evidencia científica de que el aumento de iluminación pública ayude a prevenir el crimen nocturno.

Para cualquiera que viva en una zona urbana la seguridad representa una preocupación constante, por lo mismo cuando se camina en las calles durante la noche la opción lógica es elegir una ruta que se sabe bien iluminada, esto en lugar de tomar caminos que pueden no estarlo. Es posible que dicha preferencia esté relacionada con la asociación que solemos hacer de la luz con la seguridad, una de esas primeras nociones, que además tiene un carácter universal. Pero, ¿qué pasa si la iluminación no nos está ofreciendo realmente entornos más seguros?, ¿cuáles son las opciones en tales casos?

       

Para ilustrar lo anterior podemos mencionar un par de casos de estudio:

        

Tras la instalación de alrededor de 3,500 nuevas luminarias en Wandsworth, Londres, a mediados de la década de los 80 y como parte del plan de reducción del crimen, investigadores de la Universidad de Southampton decidieron comparar el total de delitos reportados antes de la instalación de las nuevas luminarias, frente al número de reportes luego de las implementaciones. Lo que se observó a partir de este estudio fue que a pesar del aumento de luminarias el índice de delincuencia permaneció sin cambios a lo largo de varias décadas, por lo que se concluyó que en realidad no existían pruebas suficientes que sostuvieran la hipótesis de que el alumbrado público contribuye en la disminución de delitos nocturnos.

De acuerdo con otro estudio realizado por investigadores de diferentes universidades de Estados Unidos, en colaboración con autoridades de la ciudad de Nueva York, se dio un caso similar al observar algunas ciudades del país, en donde durante el mismo período la instalación de luminarias llegó a mostrar los siguientes resultados: 

En el 2007, el aumento e instalación de nuevos puntos de luz no coincidió necesariamente con la disminución de los delitos en ciudades como Indianapolis, Harrisburg o Nueva Orleans, pero sí lo hizo en Atlanta, Milwaukee y Kansas, e incluso se presentaron casos en los que la iluminación exterior funcionó como medida preventiva de los delitos contra transeúntes, aunque no de forma consistente. Esto último ocurrió en ciudades como Fort Worth, en donde la medida tomada por las autoridades ayudó a disminuir el crimen con violencia. 

A partir de estos resultados podría decirse que, en cuanto a la implementación y optimización de los sistemas de alumbrado público, ésta por sí misma no convierte los espacios públicos en entornos más seguros para los transeúntes, y por lo tanto este tipo de medidas deberían considerar prácticas complementarias, pues no se trata únicamente instalar nuevas luminarias sino de iluminar de manera adecuada. En esta misma tendencia se ubica la implementación de iluminación pública inteligente, como un recurso importante en el propósito de crear calles más seguras. 

Entonces, ¿cuáles son las opciones disponibles en iluminación pública cuando la seguridad es el objetivo? 

Aumentar la intensidad de la luz o el número de luminarias en las calles en zonas con alto nivel delictivo puede resultar más un problema que una solución, pues nos enfrenta a efectos indeseados como el deslumbramiento o la contaminación lumínica, además de que nos vulnera en situaciones de riesgo (en intentos de agresión o asalto).

Un diseño de iluminación óptimo en espacios urbanos puede cambiar la manera en que las personas perciben las calles y alrededores en cuanto a temas de seguridad.  En este sentido, y de acuerdo con el estudio antes mencionado, “al considerar de manera cuidadosa los riesgos, las autoridades locales pueden reducir los niveles de iluminación en las calles y avenidas, y al mismo tiempo reducir los costos de energía, esto sin necesariamente impactar de manera negativa en el número de accidentes de tránsito o delitos en la vía pública.”

De acuerdo con los lineamientos de Illuminating Engineering Society of North America (IESNA), una buena práctica del diseño de iluminación debe proveer los niveles adecuados de iluminación, por ejemplo, para espacios individuales; pero, cuando la seguridad es prioridad hay diferencias esenciales en cuanto a estos requerimientos. Por este motivo se han publicado diversos manuales de prácticas adecuadas, entre estos se cuenta el Crime Prevention Through Environmental Design (CPTED), que busca sentar las bases en la manera en que se diseñan los espacios públicos. 

Enfoques como el CPTED ubican el diseño de iluminación del espacio público en una posición prioritaria, pero sin perder de vista la necesidad de incorporarlo dentro un plan de acciones en el que se contemple la colaboración de arquitectos, paisajistas, fuerzas judiciales, cuerpos de seguridad, ingenieros, entre otros profesionales.

Aunque la conexión entre luz y crimen puede no ser una relación obvia, la conexión entre la luz y nuestra percepción de seguridad en un espacio es algo que sin duda nos es más familiar y lógico. Estudios como los antes mencionados nos permiten ver la necesidad de brindar a los usuarios una iluminación efectiva para espacios públicos, pues como recurso ésta contribuye a fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia, al brindar las ocasiones y espacios para relacionarse con el entorno. 

Fuentes:

Street Lights and Crime: A Seemingly Endless Debate

Reducing Crime Through
Environmental Design:
Evidence from a Randomized Experiment of Street Lighting in New York City

Preventing Crime Through Good Lighting Design

Fact sheet: improving lighting to prevent crime

How cities are using street lights to improve safety

2 comentarios en «Más brillante no es necesariamente más seguro»

  1. Si bien, y tal como se menciona en el articulo, mayor seguridad no implica necesariamente mayor intensidad o cantidad de luz si no que está relacionada con la calidad del proyecto de iluminación en cuanto a la satisfacción de las necesidades visuales de los usuarios, quisiera hacer el alcance en cuanto a la dimensión del concepto «Seguridad» mencionado, el cual en la nota solo se refiere a la dimensión relacionada con los actos delictuales, ilicitos o criminales que pudiesen atentar contra la integridad de alguna persona. Pero en sí, el concepto de seguridad también aborda aspectos relacionados con la disminución de accidentes y la eficiencia en la realización de tareas con una componente visual alta, los cuales al igual que las tasas de criminalidad (en mi opinión), no disminuyen aumentando el brillo si no que mejorando la calidad.

    Quizás sería interesante verificar estudios que aborden accidentes de transito y rendimiento visual relacionado al aumento de niveles de iluminación.

    Mis saludos, interesante articulo.

    Responder
    • Estimado Pedro,

      Muchas gracias por sus comentarios. Coincidimos en que valdría la pena buscar otros estudios sobre la seguridad desde otros puntos de vista. Los iremos buscando y esperamos compartirlo pronto.

      Por otra parte nos gustaría mucho tener mas contacto con el laboratorio Lambda, para ello les escribiremos directamente.

      Saludos cordiales

      Luis J. Lopez Barreiro

      Responder

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