Muralismo y videomapping, los muros como lienzo para contar la historia del arte mexicano

Platicamos con Víctor Zapatero sobre su proyecto en el Festival Cervantino y del diálogo entre la iluminación arquitectónica y escénica.

[box3l] Víctor Zapatero egresó de la carrera de Literatura Dramática y Teatro, con especialidad en dirección escénica en la UNAM. Su trayectoria como iluminador abarca principalmente danza, teatro y ópera. En años recientes, incursionó como artista visual creando instalaciones inmersivas.

En 2010 fue director de iluminación en el Festejo del Bicentenario; en 2013 fue coordinador de iluminación en la producción Einstein on the Beach y ese mismo año iluminó la inauguración del anfiteatro diseñado por James Turrell en la Hacienda Ochil, Yucatán.

En ópera destacan sus montajes en La Flauta Mágica (2000); Muerte en Venecia (2011); Rigoletto (2014), Don Giovanni (2015), Rusalka (2018) y El Amor Distante (2019), entre otras.

Recientemente colaboró en el montaje Omphalos de  Damien Jalet, donde ganó el primer lugar en diseño de iluminación en los World Stage Design 2022.  [/box3l]

Cuando se habla de videomapping surge con facilidad un debate, ¿Qué es lo que se debe resaltar más? Los a veces impresionantes efectos visuales llenos de colores y texturas o  el relato que hay detrás de las proyecciones de luz. 

En el papel de espectadores podemos suponer una respuesta, ya que depende mucho de los gustos e intereses individuales. Sin embargo, conocer de cerca qué hay detrás de su producción nos ofrece la oportunidad de valorarlos desde una nueva perspectiva y qué mejor de la voz de uno de sus creadores como lo fue en esta ocasión que charlamos con Victor Zapatero.

Como ya es frecuente, la cita fue de manera virtual y tras un enredo de horarios (culpa nuestra, el cambio de horario nos sacudió un poco), nos acomodamos desde nuestros respectivos espacios para platicar y conocer a detalle su experiencia durante el proceso de creación de la video proyección «100 años de muralismo mexicano» presentado durante la edición 50 del Festival Cervantino. 

Es un gusto platicar nuevamente contigo y qué mejor que retomarlo con este proyecto tan interesante, cuéntanos un poco más cómo fue tu participación en el Festival Cervantino. 

Fue un proyecto muy afortunado y ambicioso, conocí a Diego López Rivera, nieto de Diego Rivera quien me empezó a contar parte de su historia familiar, de la fascinante personalidad del pintor y de cómo surgió el movimiento del muralismo como parte del proyecto educativo organizado por José Vasconcelos con el objetivo de acercar la historia del país y educar al grueso de la población analfabeta.

Fue cuando caímos en cuenta que estaban por cumplirse los 100 años de esto, entonces concluimos que era necesario hacer algo y compartirlo con un público mas amplio. Entonces lo platicamos con las personas del festival y les pareció que presentarlo en formato de videomapping era una idea excelente, ya que contemplaba la posibilidad de proyectar en edificios públicos las grandes obras de artistas mexicanos. 

Así empezó el proyecto con un enfoque totalmente ambicioso porque nos dimos cuenta que la mejor manera de realizarlo era siguiendo la finalidad original del muralismo, que era contar la historia de México y ahi vamos nosotros a seguirles los pasos. 

Fue cuando descubrimos que era una tarea titánica y que contábamos con poco tiempo, teníamos que solucionar el tema de los derechos de autor que no es tarea fácil y ya era tarde para echarnos para atrás, si llegó un momento que dijimos que era una locura o que quizás debimos presentarlo para el siguiente año.

        

Noches sin dormir y bueno, gracias a Diego que tiene esta historia bien entendida desde su niñez que pudimos comprender la importancia de esta corriente artística profundamente entrelazada con los movimientos sociales de principios del siglo XX. Y que fue en gran parte gracias al muralismo que comenzó a definirse esta nueva identidad como nación e hizo que otras artes como la fotografía y la cinematografía se interesaran por su historia.

Y ahora, proyectarlo en los muros de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato, te hace dar cuenta de lo fascinante y complejo que fue el nacimiento de este México moderno hace poco más de 100 años.

El recibimiento del público fue muy bueno y considero que es importante que se dé a conocer a más gente. De manera individual aprendí muchísimo de la historia de cómo se transformó el país, y es lo que se necesita, yo sueño ahora con un país transformado por el arte. 

¿Consideras que de alguna manera el videomapping es un “nuevo” muralismo?

Nos dimos cuenta un poco tarde pero a justo a tiempo de lo que acabas de mencionar. El videomapping es un muralismo, toma la esencia de pintar edificios públicos. Claro, este arte tenía su técnica con brocha y pincel, ahora nosotros lo pintamos con luz, la ventaja es que es efímero y podemos transformar un mismo muro en cientos de imágenes. 

Este “nuevo” muralismo, esta cerca del cine y la fotografía. En tu experiencia, cómo se vincula el videomapping con la iluminación de espacios escénicos, ¿cómo consideras que se conjugan estas dos especialidades?

Así es, me especializo en iluminación escénica y la experiencia en el uso de proyectores y video proyectores para agregar texturas y efectos de iluminación sobre los escenarios me permitieron sentirme familiarizado con el videomapping. 

Considero que una parte esencial de este proyecto es el contenido, lo que se suele ver es mucho efecto y yo odio los efectos, para mi lo mas importante es que cada haz de luz tenga un significado propio, si se prende es porque significa algo. En el caso de los murales, si lo revisamos con detenimiento su mensaje puede ser tremendamente fuerte, poseen un contenido muy profundo que ha sobrevivido a nuestros días. Fueron unos visionarios que siguen cuestionando hasta nuestros días.

No hay otra forma de revisarlos que de una manera respetuosa y prácticamente sin muchos efectos y esa parte dramática si me corresponde por esta trayectoria de participar en proyectos de teatro, donde la dramaturgia es lo que cuenta para contar una historia y es ahi donde se vincula la parte teatral con la cinematográfica.

Oye y qué se siente trabajar en un espacio como la Alhóndiga de Granaditas.

       

Fue emocionante, hay un mural de O’gorman donde se plasma la Alhóndiga donde surge el movimiento de independencia y es volver otra vez al objetivo que tuvo el muralismo, plasmar en edificios públicos donde podía entrar el pueblo y así educarse en su historia. Eso se vuelve a vivir y entonces es doblemente emocionante. 

Aprendí tanto en este proyecto y ojalá se involucre más el público joven porque nosotros estamos todavía familiarizados con esa época gracias a nuestros abuelos pero los jóvenes están más alejados y deben tener la oportunidad de acercarse para que lo aprecien y valoren.

Cuéntanos ¿qué más andas haciendo, en qué proyectos trabajas? Sabemos que estás en uno relacionado a Diego Rivera y Frida Kahlo. 

Justo vengo regresando del estreno mundial de la ópera “El último sueño de Frida y Diego”. Es una obra producida en Estados Unidos con equipo creativo 100% mexicano, que es consecuencia lógica del impacto que ha tenido el sello mexicano en el diseño escénico en el mundo. Varios miembros del equipo fueron premiados recientemente en el World Stage Design en Calgary, Canadá como fue el caso de Jorge Ballina con el segundo lugar en escenografía, Eloise Kazan que diseñó el vestuario y fue jurado en este congreso o yo que gané el  primer lugar en diseño de iluminación con la ópera Omphalos y cuando llegamos con estos premios a San Diego nos otorgaron un apoyo y un respeto total que quizás antes no hubiera sucedido. 

El diseño del proyecto fue con el estilo contemporáneo de lo que es celebración del día de muertos, que en Estados Unidos se conoce de manera muy folclórica y a veces caen en ese cliché, pero tras el estreno la gente se fue para atrás, decían “wow ¿esto es el México contemporáneo? El aplauso fue contundente, el interés por el arte mexicano está repercutiendo por todas partes y después de mucho tiempo, ahora voltean a ver este gran talento que ojalá abra camino para muchos otros. 

En cuanto a este diálogo multidisciplinario entre el diseño de iluminación escénica y la arquitectónica ¿qué consideras que puede aprender uno del otro?

Me lo he cuestionado muchas veces, hay una enorme diferencia que en ocasiones me cuesta entender y tiene que ver con la permanencia. En el caso del diseño arquitectónico, durante la planeación deciden dónde quedará instalada una luminaria y su elección será permanente. 

En el caso del teatro es más efímero, no significa que se descuide el ángulo o la intensidad pero es más flexible, así que admiro todo el trabajo que hay detrás de la toma de decisiones. Sin embargo, algo que también he observado es el desperdicio que en ocasiones se observa de noche, porque veo en el día algo que sobresale en una fachada y de noche se encuentra totalmente perdido en las sombras. 

Sin duda tenemos mucho que aprender de ambas disciplinas, hay atributos en cada area que justamente por desconocerlos, se pueden perder oportunidades muy interesantes. Esa será una conversación obligada para más adelante, será algo muy enriquecedor para ambas disciplinas y con gusto invitaremos a Víctor nuevamente. 

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