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¿Cómo se imaginó Nikola Tesla la iluminación del futuro?

Historia

Pau Marín

¿Cómo se imaginó Nikola Tesla la iluminación del futuro?

«Predigo que la lámpara eléctrica incandescente con la necesidad de un filamento caliente para alumbrar, desaparecerá por completo». Abril 1930.

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Escena de Metrópolis (Lang 1927) donde se observa una versión de las lámparas inalámbricas de Tesla

Es común imaginar cómo será nuestro futuro, y aunque hoy en día quizás es un tanto incierto, en el siglo XIX se llegó a realizar el mismo ejercicio con resultados de lo más diversos, ya sea con aparatos para que los arquitectos construyeran edificios con sólo apretar botones, maquinas para mejorar el clima o videollamadas con gramófonos. 

En este sentido y más allá de la ciencia ficción, resulta interesante conocer una de las propuestas más descabelladas de aquel entonces sobre los sistemas de iluminación del futuro ideadas por Nikola Tesla, uno de los científicos por mucho tiempo olvidado y ahora en constante debate entre el mito y su legitima genialidad.

Recordemos que ya son 130 años desde que existe la iluminación eléctrica, sin duda uno de los cambios tecnológicos más significativos de la sociedad moderna. Invento en el que participaron personajes como Edison, Swan o Humphry Davy, aportando sus cabezas y su ingenio bursátil para darle forma a la bombilla incandescente que conocimos y utilizamos por años.

Si bien el aporte más directo de Tesla en cuanto a la iluminación fue el uso de la corriente alterna (utilizada al día de hoy), también patentó un oscilador y una bobina como fuentes de energía para un nuevo sistema de iluminación de corriente de alta potencia-frecuencia, mismas que anteriormente ya habían sido usadas para generar luz pero con Tesla su uso fue simultáneo.

Otra propuesta que fue más allá de lo convencional era su bombilla inalámbrica, la cual fue muy popular en las exhibiciones de las Ferias Mundiales aunque considerada mas bien como una tecnología de algún futuro distante.

Como lo dice su nombre, la particularidad más importante era la ausencia de cables para generar luz, tecnología que descubrió en 1890, misma con la que se obsesionaría por el resto de su vida con el propósito de que a largo plazo la sociedad pudiera disfrutar de electricidad gratuita e inalámbrica en cualquier parte del mundo.

Para febrero de 1901, parecía que el trabajo con estas bombillas comenzaba a dar frutos para un uso más comercial, pues en un artículo de la revista The New York Sun, escrito por él mismo las describió como “la luz más cercana a la del día que se ha alcanzado desde cualquier fuente artificial”, añadiendo:

Colección de lámparas inalámbricas como propuesta para iluminar viviendas en todo el mundo desde plantas inalámbricas centrales

Las lámparas son tubos de vidrio, que pueden doblarse de cualquier forma ornamental. Generalmente uso una espiral rectangular, que contiene aprox. 6 metros de tubería. La superficie de iluminación total de una lámpara es de 20 a 40 m2. Los extremos del tubo en espiral están cubiertos con un revestimiento metálico y provistos de ganchos para colgar la lámpara en los terminales de la fuente de oscilaciones. El tubo contiene gases rarificados, determinados en el transcurso de una larga experimentación para lograr mejores resultados.

El proceso de producción de luz sería el siguiente: la corriente de la calle pasaría a través de un oscilador eléctrico especial, transformando la corriente de alimentación (directa o alterna) en oscilaciones eléctricas de muy alta intensidad. Estas oscilaciones llegan a los extremos con revestimiento metálico del tubo de vidrio, produciendo en el interior unas oscilaciones que generan una conmoción en los átomos de los gases enrarecidos, lo que hace que vibren y emitan las radiaciones que conocemos como luz. Los gases no se vuelven incandescentes de forma ordinaria, de ser así, serían calientes, como con un filamento. De hecho, hay muy poco calor perceptible, lo que habla bien para la economía de la luz, ya que todo el calor sería una pérdida.

Las lámparas son muy baratas de fabricar, y por el hecho de que no es necesario cambiarlas, se vuelven aún más baratas. La principal consideración en la introducción comercial es el consumo de energía y aunque todavía no estoy preparado para dar cifras exactas, puedo decir que, dada cierta cantidad de energía eléctrica de la red, puedo producir más luz en comparación con los métodos tradicionales.

Al introducir este sistema de iluminación, mi transformador-oscilador, se ubicará generalmente en algún lugar conveniente en el sótano, y desde allí las corrientes transformadas serán conducidas como de costumbre a través del edificio.

Las lámparas pueden funcionar con un solo cable, como he demostrado en mis primeras pruebas, y en algunos casos puedo prescindir completamente de ellos. Espero que finalmente lleguemos a esta forma ideal de iluminación, y que tengamos en nuestras habitaciones lámparas que se enciendan, sin importar dónde se coloque ya que la energía se transportará a través del espacio.

La perfección definitiva de estos mecanismos probablemente nos llevará a esta gran realización, y finalmente tendremos luz sin calor o luz «fría». Ahora no tengo ninguna dificultad para iluminar una habitación con estas lámparas inalámbricas, pero se deben realizar una serie de mejoras antes de que puedan introducirse en general

Tesla soñaba con crear una “luz pura” mediante la generación de vibraciones eléctricas en frecuencias que igualaban a las de la luz visible. La luz producida por este medio directo requeriría vibraciones de 350 a 750 mil millones de ciclos, pero creía que tales oscilaciones, muy por encima de las que podían alcanzar sus bobinas, algún día se lograrían.

Aunque hoy en día este tipo de luz se puede considerar obsoleta para la iluminación general, en aquel momento, cuando Tesla se encontraba trabajando con ella, puede sorprender sus niveles de eficiencia ya que con un solo transformador de neón de 230 watts podía iluminar un tubo de hasta 36 metros y en varias de sus entrevistas prometía que su sistema de iluminación de alta frecuencia tendría una potencia 20 veces superior a la incandescente.

Por desgracia, a pesar que la necesidad del ahorro energético fue una constante por décadas, este proyecto no fue del todo llamativo para ser explotado, ya sea por falta de interés de los inversionistas al no considerarlo redituable, la competencia con sus colegas o la limitante de las capacidades tecnológicas de su época.

Y es que justamente hoy, hace 86 años, durante una conferencia en honor a su cumpleaños 77, declaró que la energía eléctrica estaba presente en todas partes en cantidades ilimitadas y podía conducir al mundo sin la necesidad de carbón, petróleo, gas o cualquier otro combustible. Un periodista preguntó si la repentina introducción de esto no alteraría el sistema económico… Tesla respondió: Ya está muy molesto.

Fotografía de Nikola Tesla con su bobina activada en el laboratorio de Colorado Springs en 1899

REFERENCIAS

Tesla’s Wireless Light 
Electric Lighting 
Nikola Tesla’s Third Greatest Invention 

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