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Odile Decq, arquitecta francesa es conocida por su estilo que desafía las convenciones y su enfoque iconoclasta que defiende una visión de la arquitectura que va más allá de su disciplina tradicional. Su enfoque es transversal, incorporando el diseño y la creación artística como partes esenciales de su trabajo. Su obra incluye desde objetos cotidianos, muebles, luminarias, hasta museos, bancos y proyectos de gran escala urbana.

En el corazón de su trabajo, la iluminación no es un mero elemento funcional, sino una herramienta esencial para moldear la percepción del espacio, evocar emociones y crear una experiencia. En sus proyectos vemos que el color y la luz, tanto natural como artificial, es fundamental para dar vida a sus estructuras y establecer una conexión dinámica.

En proyectos como la Maison de Verre (Casa de Cristal), Decq plasmó su manejo de la luz natural. Esta residencia, con fachada de cristal y formas que se destacan en el entorno, actúa como un «recipiente de luz natural». Para controlar la luminosidad y evitar el deslumbramiento, utiliza paneles de vidrio que difunden homogéneamente la luz y evitan proyectar sombras fuertes, junto con divisiones oscuras y reflectantes que delimitan las zonas. Este enfoque crea una atmósfera suave y relajante, donde la luz se convierte en protagonista.

Solo algunas luces artificiales fueron cuidadosamente seleccionadas, consiguiendo que de noche los volúmenes brillen intensamente como una linterna.

Proyecto de iluminación: Lux Populi

Cuando se trata de luz artificial, Decq no duda en utilizarla para crear contraste y dramatismo. En el Museo de Arte Contemporáneo (MACRO) de Roma, donde el color dominante es el negro, la iluminación artificial es clave. Franjas de luz proyectadas y luminarias personalizadas rompen la oscuridad y resaltan elementos específicos, convirtiendo el espacio en un lienzo de sombras. Este uso intencional del color y la luz artificial define un estilo distintivo que es a la vez audaz y funcional.

La luz en los proyectos de Odile Decq es una cuestión de percepción y emoción. Sus diseños buscan ofrecer a los usuarios una «forma inesperada de percibir los espacios».

En el proyecto Antares en Barcelona, por ejemplo, utiliza el rojo del sol y las curvas del mar en la fachada para interpretar la luz local, permitiendo que el edificio se integre y celebre su entorno a través de un juego constante de color y brillo.

La iluminación en la obra de Odile Decq es una declaración de intenciones, un elemento fundamental que junto con su uso del color y la geometría, transforma sus edificios en espacios vivos y dinámicos que estimulan los sentidos y desafían nuestra percepción del mundo.

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