“Omnipresencia”, la luz convertida en un arma.

¿Puede un mal manejo de la iluminación pública afectar la salud y la calidad de vida de una ciudad?

Texto traducido de LightJustice.org , Mark Loeffler, Lya Shaffer Osborn y Edward Bartholomew; diseñadores de Sighte Studio lighting Francesca Bastianini e Iris Ahn y el director ejecutivo de la International Dark Sky Association Ruskin Hartley

El presente texto es un artículo que muestra que el mal manejo de un sistema de iluminación urbano pues afectar la salud ambiental y humana de toda una ciudad, incluso cuando la causa legal pueda ser justificada en aras de reducir el índice de criminalidad de la ciudad de Nueva York. Si el sistema judicial y el aparato de Estado no contempla una asesoría profesional en materia de iluminación, aunque la problemática criminal se resuelva, dejará detrás otro problema relacionado a la salud de la población de la ciudad entera.

Asimismo, se invita a una seria reflexión sobre esta problemática que, con toda seguridad, no solo aqueja a Nueva York, sino a varias ciudades alrededor del mundo. La propuesta dada por los autores de este artículo puede abrir nuevas líneas de trabajo que mejoren la calidad de vida de los habitantes de más ciudades en otros países, colabore en la erradicación de la contaminación lumínica característica de los ambientes urbanos y sea un parteaguas en la interdisciplina entre la ingeniería y los estudios sociológicos que midan la calidad de vida en el entorno de las ciudades relacionados a temas que involucran el mal manejo de la iluminación que produce la contaminación lumínica alrededor del mundo, como se muestra a continuación.

Imagina una luz blanca, cegadora e invasiva dirigida hacia la ventana de tu habitación. Un brillo frío e intenso que recorre calles, edificios y personas con un resplandor opresivo y sombras ominosas. Impulsada por nocivos generadores diésel que retumban sin cesar, la luz brilla a través de las persianas e interrumpe el sueño, toda la noche, todas las noches.

Ahora imagina que, en otra parte de la misma ciudad, hay barrios con iluminación acogedora. La luz proporciona un equilibrio tranquilizador de brillo cálido y sombras suaves. Las luminarias atractivas proyectan una iluminación cómoda en los caminos para un andar seguro. Camino a casa, te relajas experimentando bienestar, sin la sensación de estar siendo observado.

En la ciudad de Nueva York, la disparidad existente entre la iluminación exterior planificada en áreas prósperas y la iluminación desordenada de comunidades de escasos recursos se ha intensificado por el programa «Omnipresencia» del Departamento de Policía de Nueva York. En un intento de proporcionar tácticas policiales alternativas, el programa se inició silenciosamente en 2014 sin la impugnación de los legisladores ni la contribución de expertos en iluminación. El Departamento de Policía de Nueva York colocó 150 postes de iluminación «temporales» en 15 zonas de viviendas públicas en toda la ciudad, cada una acompañada de presencia policial. A pesar de las crecientes preocupaciones de la comunidad y la atención ocasional de la prensa, la cantidad de postes de iluminación del programa ”Omnipresencia” ha aumentado más del cuádruple en los últimos ocho años y han sido integrados al arsenal permanente de herramientas de reducción del crimen de la ciudad. Peor aún, otras municipalidades están considerando programas similares para “armarse” de iluminación.

Desde la implementación de los reflectores de “Omnipresencia”, los residentes de viviendas públicas han luchado por encontrar formas efectivas para abogar por su remoción. Mientras tanto, estos faros deslumbrantes han llegado a definir visualmente los hogares de muchos neoyorquinos. En el vecindario Gowanus de Brooklyn, las torres de iluminación apuntan directamente a las fachadas de ladrillo del edificio NYCHA Red Hook Houses y a las ventanas de los residentes. Su legítima preocupación versa sobre el impacto en la salud de estos reflectores; informan que no pueden dormir y que experimentan dolores de cabeza. Una residente de Jacob Riis Houses en Manhattan describió a los reflectores como fuentes de distracción de intenso resplandor que tienen el efecto emocional de deslumbrar todo lo que tocan. Ella dijo: “Simplemente no me gusta cómo me hacen sentir. El vecindario no se siente bien”.

El deslumbrante faro de «omnipresencia» en Jacob Riis Houses. Imagen mostrada en pseudo color para mostrar la luminancia. Crédito: Iris Ahn

Las calles seguras son un objetivo compartido por las comunidades y las fuerzas del orden público por igual. La iluminación bien diseñada de calles, aceras y áreas ofrece una visibilidad clara para el tráfico vehicular y el paso peatonal. Al carecer de cualquier consideración por el diseño de iluminación o la calidad visual,»Omnipresencia» hace que, de hecho, las calles se sientan menos seguras debido al abrupto contraste entre la luz intensa y la sombra profunda. Provoca fatiga visual, interfiere con el reconocimiento facial y produce desorientación psicológica y física.

Tomando ventaja de las exenciones institucionales otorgadas a la policía de Nueva York, el programa “Omnipresencia” ignora por completo muchas leyes y ordenanzas de la ciudad de Nueva York diseñadas para proteger a los residentes del daño ambiental. La iluminación de los postes supera significativamente los estándares recomendados de la ciudad, el estado y la industria en cuanto al brillo y la uniformidad para las aceras. El ruido fuerte y el escape creado por los generadores violan directamente las regulaciones de ralentización vehicular de la Ciudad de Nueva York. Estas transgresiones tienen un costo sustancial para los contribuyentes. El presupuesto requerido para recargar continuamente estos generadores diesel año tras año supera con creces los costos que a largo plazo tendría instalar alumbrado público permanente y bien diseñado.

Además de ser una fuente directa de ruido y contaminación del aire, las luces de «Omnipresencia» contribuyen al inminente problema ecológico de la contaminación lumínica. la iluminación interrumpe el sueño, dañando la salud física y psicológica. Los residentes de los vecindarios afectados por «Omnipresencia» han presentado estrés y ansiedad a largo plazo causados por no poder dormir; aunado a que deben partir de sus casas a primera hora de la mañana para largos viajes en metro y autobús hacia sus trabajos. Un estudio exhaustivo de 2018 realizado por científicos de la Universidad de Harvard, que siguió a 109,672 mujeres durante 14 años, encontró que las mujeres que vivían en las áreas con mayor contaminación lumínica tenían un 14 % más de riesgo de cáncer de mama que aquellas que vivían en áreas con bajos niveles de contaminación lumínica. La investigación resalta el impacto de la iluminación en la salud humana y ambiental de continuar construyéndose, añadiendo más peso a la necesidad de más aplicaciones desarrolladas en la ciencia de la iluminación a medida que su innovación acelera.

La iluminación opresiva de «Omnipresencia” desalienta las reuniones sociales que fomentan la identidad de la comunidad y construyen valores culturales compartidos. Es una representación visual de la injusticia ambiental. Las comunidades afrodescendientes y latinas ya sufren el racismo infraestructural debido a los efectos generalizados de la marginación y la discriminación históricas. La ausencia de iluminación diseñada y mantenida intencionalmente en estas comunidades refleja la distribución injusta de los recursos públicos. “Omnipresencia” subraya esta ausencia con iluminación de vigilancia temporal mal aplicada, lo que hace que estos conjuntos de viviendas multifamiliares parezcan escenas del crimen.

La justificación de “Omnipresencia” es la supresión del crimen. En 2016, la ciudad inició un estudio interno para determinar la eficacia del programa. Los investigadores examinaron datos aleatorios durante tres años en los que la policía de Nueva York desplegó 397 postes de iluminación adicionales en 40 demarcaciones. El estudio presentado, “¿Puede persistir la disuasión? Evidencia de un experimento aleatorio en el alumbrado público a largo plazo ”, fue redactado por economistas y criminólogos. Los resultados indican una reducción del 35 % en el índice de delincuencia nocturna durante los primeros seis meses en las inmediaciones de la intervención de iluminación y una reducción del 45 % estimada en un periodo de tres años, lo que aparentemente justifica el uso de estos proyectores. Sin una separación incuestionable de los efectos de las luces de “Omnipresencia” y la presencia policial que a menudo las acompaña, las afirmaciones específicas de iluminación del informe deben ser cuestionadas. El estudio no aborda los efectos sociales colaterales y el daño ambiental causado por “Omnipresencia” y sólo señala brevemente que “se necesita más investigación sobre los impactos a largo plazo del alumbrado público en la seguridad pública, derivados de intervenciones de iluminación más tradicionales”. Desafortunadamente, sin ninguna oposición clara a la vista, otras agencias de aplicación de la ley están considerando formas de implementar «Omnipresencia» basadas en este estudio.

Además, éste se niega a reconocer el impacto real en las personas que viven en vecindarios donde las luces de «Omnipresencia» se han convertido en accesorios permanentes. Los residentes han notado que, en su experiencia, la iluminación del poste “no impidió que dispararan y los robaran, [las luces] simplemente dispersaron a la comunidad”. Como explicó una persona: “Todos estaban un poco deprimidos porque las luces dolían. Los jóvenes sintieron que los policías pusieron las luces allí para ver lo que estaban haciendo. Lo hicieron sin ningún aporte de la comunidad. Si van a hacer esto para protegernos, sin ningún cuidado… eso no es protección».

Una buena iluminación equitativa es una inversión valiosa, particularmente cuando beneficia a las comunidades que históricamente han soportado una iluminación injusta. Si la luz se emplea como una herramienta institucional que aborda y ayuda en la disuasión del crimen, la respuesta debe ser una mejor iluminación -no una más brillante.- La brillante respuesta para la reducción del crimen debe surgir de la asociación con los miembros de la comunidad para comprender mejor cómo quieren caminar de noche. Un enfoque de iluminación verdaderamente efectivo para hacer que los vecindarios sean más seguros debe encontrar soluciones basadas en la participación de la comunidad, no impuestas por aplicación de la ley.

La luz puede aumentar el poder o manifestar la falta de él. La luminotecnia es un recurso que se puede distribuir de forma justa o injusta. “Omnipresencia” no ofrece a las ciudades una solución de iluminación efectiva para combatir el crimen, solo es el precedente de una iluminación mal aplicada que daña tanto la salud humana como la ambiental. El uso de la luz como herramienta de vigilancia opresiva no tiene cabida en las comunidades y debe ser desafiado por los políticos y el público.

Para más información, consultar:

Night time lighting reduces crime but it’s not a one-size-fits all solution, study shows

Can Deterrence Persist? Long-Term Evidence from a RandomizedExperiment in Street Lighting

The Controversial Floodlights Illuminating New York City’s Public-Housing Developments. The documentary short “Omnipresence” looks at the complicated ways that a set of bright lights, installed to help reduce nighttime crime, is affecting residents’ lives.

Surveillance society: artificial lighting for a policed public
The phenomenon of AI continues the controlling nature of apparently benign street lighting

Right to light: illuminating the city

Police Floodlights are Unlikely to Reduce Crime, But Could Harm Your Health. Months after the study they were a part ended, bright lights remain in New York housing projects.

Do NYCHA’s $80 Million Crime-Reducing Lights Actually Reduce Crime?

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