Del diagrama y el método a las emociones

Por una parte está la necesidad del cálculo y la precisión, pero para materializar ideas y expresar emociones hace falta recorrer un largo camino de aprendizaje

Actualmente Paola Jose dirige el estudio de iluminación arquitectónica Sombra y es uno de los talentos jóvenes en el país. Ha sido reconocida en certámenes como los Construlita Lighting Awards 2018 y 2019; los LIT Design Awards,  y en el concurso Parque Lineal Ferrocarril de Cuernavaca. 

Ella comenzó sus estudios universitarios en ingeniería mecatrónica en la Ibero, pero la reciente experiencia de haber recorrido Europa como mochilera a lo largo de todo un año la llevó a buscar una mejor opción mucho más acorde a sus ambiciones y curiosidad; por eso, un año después de haber ingresado a la Ibero consiguió una beca para trasladarse a la Universidad de Texas y allá poder concluir sus estudios en ingeniería mecánica. 

Desde pequeña, Paola siempre estuvo segura de querer entender cómo funcionan las cosas y para conseguirlo, estudiar en una universidad con estricto régimen militar, por como ella lo define, aparecía como una excelente opción. Sin embargo, más adelante, cuando concluyó sus estudios de ingeniería quiso conectar la parte creativa que hasta entonces no había explorado, y fue así que decidió darle un giro completamente distinto a su carrera, e ingresar al Kungliga Tekniska Högskolan (KTH), en Estocolmo.

Cuando Paola comenzó a estudiar una maestría en Lighting Design, en Suecia, encontró que muchas de las cosas que había aprendido en la Universidad de Texas tenían que ser relegadas a un segundo plano y dar prioridad a la creatividad, la inspiración y la representación de las emociones, en otras palabras: ir desde el enfoque rígido y extremadamente técnico en la práctica de la iluminación a la expresión y la percepción. 

No hay correcto ni incorrecto”, Paola Jose había pasado de entregar 25 problemas de termodinámica en tareas de un día para otro, a valorar las sensaciones que produce tal o cual elemento en su propio ánimo. No resultó fácil, se trataba de algo muy relativo y en contraste con la exactitud que exigía su primera formación en mecánica. 

        

Por supuesto, para llegar al punto de poder materializar las ideas en un proyecto de iluminación era necesario dominar tanto las partes más técnicas como la parte libre y creativa, y en este aspecto reside una de las grandes ventajas de Paola en comparación con aquellos que se dedican únicamente a la arquitectura o el diseño, pues también había entendido que se trataba de dos lenguajes diferentes entre los que hacía falta trazar un puente conector. 

Expresar una idea en papel, inventar palabras para describir formas y efectos, y con ellas crear emociones, es casi como inventar una nueva representación de las cosas, explica Paola, que había pasado de lo más rígido de la ingeniería al light art. 

La práctica de la iluminación es una interconexión de muchas disciplinas: es ingeniería, arquitectura, diseño, psicología…”.

Pero, además de eso, en la práctica profesional, entregar un proyecto que satisfaga los requerimientos de un cliente, y que al mismo tiempo cumpla con los lineamientos que exigen las normas actuales y de necesidad real en cuanto a la iluminación, representa el reto de poder transmitir en palabras e imágenes aquello que quienes no son expertos desean. 

Es mucha luz, o es muy poca”. Cuando un profesional de la iluminación escucha palabras como las anteriores tendrá que poner especial atención para quitarle la mala fama frente a los clientes que tiene la oscuridad. La oscuridad es muy necesaria en los proyectos de iluminación pues no se trata de ponerle luz a todo. Pese a la creencia popular, “la oscuridad no está mal ni es algo malo”, afirma Paola Jose. 

«En la iluminación se trata de un juego de complementos por lo que si se olvida alguna de las dos partes se puede caer en la sobre iluminación». 

Las personas están demasiado acostumbradas a la luz y muchas veces se olvidan de que en realidad no siempre hace falta y por ello, la diseñadora recomienda preguntarnos: “¿realmente es necesaria tanta luz?”.

Acerca de esto, y en relación a su experiencia en países europeos, la diseñadora afirma que a pesar de que en México el diseño de iluminación se encuentra en primeras etapas, es un país en el que están sucediendo muchas cosas, en el que la forma de pensamiento favorece la práctica de la iluminación de distintas maneras, por ejemplo: en cuanto al aprovechamiento de la luz natural, cosa que no sucede de la misma manera en Suecia, pues mientras que en México la abundancia de luz natural amplía el rango de opciones; por otro lado, en el país nórdico se trata de aprovechar al máximo el recurso a causa de su escasez.

       

Por lo anterior, Paola prefiere trabajar en México, pues las condiciones del país hacen posible una mayor experimentación y flexibilidad, y eso se ha visto reflejado incluso en la creación de su estudio de iluminación, Sombra, proyecto que surgió en su propia sala, recibiendo llamadas gracias a la recomendación de amigos y conocidos.

Paola Jose ha explorado desde distintas ramas el sentido de la iluminación, y esta exploración la ha llevado a presentar su trabajo en investigación dentro de foros como la IALD y la London Design Festival, en los que ha abordando temas como la percepción del color y del cómo el lenguaje dicta la forma en la que vemos el mundo.

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