En Colombia se han recuperado 4774 toneladas de residuos de iluminación

Por ley las empresas de iluminación en Colombia deben participar en programas de posconsumo

Sin duda los discursos son importantes, pero más allá de reconocer el problema, las acciones concretas son lo que permitirán una mejora ambiental significativa. Un ejemplo evidente es el proyecto Lúmina en Colombia que através del marco legal, tiene el objetivo de generar un vínculo activo entre productores y consumidores de productos de iluminación para la gestión adecuada de sus residuos. 

       

Por ello, Iluminet tuvo la oportunidad de conversar con el ingeniero Wilson Contreras, director ejecutivo de Lúmina para explicarnos con detalle en qué consiste este proyecto.

¿Cómo se originó esta iniciativa?

Lúmina surge como respuesta a la reglamentación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) en agosto de 2010 con la resolución 1511 la cual establece que los productores de iluminación y tecnología fluorescente debían desarrollar un programa posconsumo de los productos que terminan su vida útil y estos mismos productores serían los responsables por el desarrollo, diseño, financiamiento y ejecución de un programa de recolección selectiva y gestión ambiental de los residuos de iluminación denominado  programa  posconsumo.

A comienzos de 2011, el acercamiento de todas las empresas del sector de iluminación finalmente se concretó con el apoyo de la cámara de Electrodomésticos de la ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia) para desarrollar este plan colectivo. De esta forma comenzó a funcionar en octubre de ese año, con la afiliación de 60 empresas del sector, y la recaudación de 214 toneladas de residuos de iluminación en el año 2012.

¿Y de qué manera llevan a cabo este proceso?

Con el sector industrial e institucional, quienes generan grandes cantidades de residuos y que, por normativa tienen la responsabilidad de  hacer una gestión ambientalmente adecuada de estos residuos, Lúmina instaló centros de acopio en las principales ciudades del país.

Para el sector residencial contamos con contenedores de plástico ubicados en lugares de fácil acceso (centros comerciales, universidades, conjuntos residenciales, grandes superficies, sedes de gobiernos locales)  para que los ciudadanos en general puedan depositar los residuos de bombillas en los contenedores.

Jornadas de recolección en determinadas ciudades y regiones del país con el  apoyo de alcaldías, universidades, entidades de vigilancia y control en temas ambientales para convocar la vinculación de todos los generadores de residuos.

        

También existe una modalidad distinta que son las rutas de recolección, las cuales se se están implementando en Bogotá con buenos resultados. El proceso inicia mediante una base de datos se contactan empresas de diferentes sectores y se les hace llegar la información del servicio, de estar interesados, se diseña una ruta logística y pasan para recolectar los residuos.

Al día de hoy se ha logrado una recolección anual de entre 23 a 24 toneladas de residuos de iluminación por medio de este mecanismo de rutas de recolección, lo que refleja un modelo exitoso en esta ciudad y se espera que se pueda reproducir en ciudades como Bucaramanga o Medellín en el presente año.

¿Y qué se hace con los residuos recolectados?

Después de recoger las bombillas por los diferentes mecanismos (centros de acopio, contenedores, rutas de recolección y jornadas) se llevan y almacenan en un centro de acopio para después enviarlas a una planta ubicada en la ciudad de Cali donde se trituran, desmercurizan y se convierten en materia prima para otros procesos productivos.

Como antecedente, entre el año 2012 al 2015, el Ministerio de Ambiente permitía que los residuos se recolectaran y pasaran por un proceso de trituración en equipos con  atmósfera controlada, es decir la atmósfera interna de los bombillos después de su trituración se filtraba para retener el vapor de mercurio Hg y los residuos de las bombillas destruidas se enviaban a celda de seguridad.

Posteriormente, a inicios de 2016 la norma estableció que todos los residuos debían ser aprovechados y en ese sentido, desde el año 2014 veníamos desarrollando un proceso de desmercurización de los residuos de bombillas;  dicho proceso que consiste básicamente en introducir los residuos de bombillas trituradas en un horno hermético y controlando variables de de temperatura y presión se evapora el Hg y luego se recolecta; enfriando el vapor de Hg  en un intercambiador de calor.  Los residuos al interior del horno quedan libres de Hg y con ellos se fabrican  elementos de construcción como adoquines, baldosas, bloques o agregados de concreto.

Al poseer un respaldo legal, ¿existe algún tipo de penalización por incumplimiento?

El Ministerio de Ambiente expidió la resolución 1511 en agosto de 2010 que establece a los productores como responsables de implementar el programa posconsumo de residuos de iluminación y  de no cumplir, las empresas pueden ser sancionadas, ya sea con una llamada de atención, el cierre de las instalaciones, multas de hasta 5 mil salarios mínimos legales vigentes, además de quedar expuestos ya que previamente están sometidos al cumplimiento del reglamento técnico de alumbrado público que es vigilado y controlado por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).

De igual forma, establece que la responsabilidad recae en todos los participantes de la cadena de valor; los consumidores o generadores de residuos tienen el compromiso de entregarlos a los programa posconsumo y aquí se encuentra el verdadero reto, ya que es necesario generar más campañas de concientización en cuanto al concepto de consumidor responsable.

Finalmente, ¿cuáles han sido sus resultados al día de hoy?

Actualmente, Lúmina está conformada por 64 empresas quienes financian la operación del programa posconsumo tal como lo establece el Concepto de Responsabilidad Extendida del Productor. De igual modo se ha logrado instalar  520 contenedores, ubicar 12 centros de acopio y se ejecutan alrededor de 70 jornadas de recolección anuales lo que refleja resultados muy en constante crecimiento.

Así como las industrias de iluminación y diversas organizaciones en Colombia han tomado la responsabilidad de sus acciones, es evidente que el sector ciudadano también debe hacer conciencia sobre su papel dentro de esta cadena. Es preciso que el ciclo de consumo tomé una ruta sustentable y con esta iniciativa se abre la oportunidad de que otros países en Hispanoamérica también lo puedan reproducir, es necesario.

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