¿Qué hace falta en México para un manejo de residuos de iluminación exitoso?

Más allá de campañas de concientización y políticas ambientales existen otros obstáculos que retrasan la aplicación real de estos proyectos.

«Buenos días ¿hablo a Iluminet? ¿Ahí reciclan tubos fluorescentes?»

Evidente que no lo hacemos. Sin embargo, es muy frecuente recibir esta clase de llamadas al punto de tener a la mano una lista de empresas que realizan este servicio a fin de canalizarlos para que lleven a cabo su cometido en la CDMX.

Más allá de lo engorroso que pudiera parecer, esta escena posee una lectura muy interesante: Un sector de la población mexicana quiere reciclar, sabe de su importancia y de la necesidad de hacerlo correctamente, pero ¿qué es lo que falta? Sin duda un conmutador, pero también detenernos a reflexionar qué ha permitido que estos proyectos sean exitosos en otros países, si esos elementos han estado presentes (y de qué modo) en el desarrollo de la cultura del reciclaje en México y de qué manera han interactuado dentro del contexto tan particular del país.

       

En Estados Unidos

Su sistema de manejo de residuos de lámparas fluorescentes está basado principalmente en el Universal Waste Program (40 Code Federal Regulation 273, 2012) que en resumen pretende fomentar el desarrollo de programas municipales y comerciales para reducir la cantidad de este tipo de desechos que se destinan a los vertederos o cámaras de combustión de residuos sólidos municipales.

Se le considera «Universal waste» a todas aquellos productos de iluminación que contienen mercurio, ya sean fluorescentes, vapor de sodio, vapor de mercurio y haluro metálico. Por lo tanto, deben depositarse en un contenedor etiquetado con esta especificación (de no estarlo se asumirá que son desechos peligrosos y entran en otra clasificación), ya sea en grandes o pequeñas cantidades. Esto es especialmente útil para instalaciones o negocios que pueden tener una mayor cantidad de desecho.

En caso de no tener conocimiento de alguno punto de recolección cercano se puede acceder a Earth 911,  donde se podrá localizar alguno a partir del código postal. Otra opción es contactar con empresas como Batteries Plus Bulbs, para disponer adecuadamente estos residuos o ir directamente a tiendas como Home Depot, Ace Hardware o IKEA.

También algunas compañías ofrecen la alternativa de kits de reciclaje a los clientes. Por una tarifa se adquiere un paquete especial que re-envía por correo las bombillas usadas de vuelta al fabricante. Finalmente, se puede llamar al 800-CLEAN-UP para solicitar asesoría para ubicar centros de eliminación cercanos.

Según la Association of Lighting and Mercury Recyclers, las empresas miembros logran alrededor del 85% del reciclaje de las lámparas producidas cada año.

En España

El Real Decreto 110/2015 es el documento que regula todo lo relativo a la gestión de los aparatos eléctricos y electrónicos una vez finalizada su vida útil, que incluye lámparas fluorescentes, de sodio de presión, de haluros metálicos, LED, así como sistemas de control exceptuando los de bombillas de filamentos.

Para su correcta gestión, fundaciones como AMBILAMP han logrado desde 2005 una acumulación de 29,000 toneladas de residuos de lámparas recicladas, equivalente a más de 220 millones de unidades) y desde 2012 (cuando comenzaron a recoger residuos de luminarias) han recolectado casi 11,000 toneladas.

A diferencia de Estados Unidos, las actividades de AMBILAMP se financian principalmente a través de la tasa de gestión de residuos que pagan los productores adheridos al decreto oficial. De esta manera, los productores están obligados a promover, gestionar y financiar los gastos relacionados con los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos). En otras palabras, el dinero recibido mensualmente equivale al número de equipos de iluminación vendidos por cada compañía multiplicado por la tasa de gestión de residuos impuesta por AMBILAMP. Actualmente son más de 400 miembros productores al Sistema Colectivo de Gestión.

En Colombia 

Regresando del viejo continente tenemos el ejemplo del proyecto Lúmina en Colombia, país que en años recientes ha tenido un aumento en las acciones respecto al cuidado del medio ambiente.

        

Esta iniciativa surge debido a la reglamentación del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS) en agosto de 2010, con la resolución 1511 que establece que los productores de iluminación y tecnología fluorescente están obligados a desarrollar un programa pos-consumo de los productos de iluminación que terminan su vida útil y donde los mismos productores serían los responsables por el desarrollo, diseño, financiamiento y ejecución de un programa de recolección y gestión ambiental de dichos residuos. Así, Lúmina se encarga de gestionar este proceso a través de la instalación de centros de acopio en centros comerciales, universidades, conjuntos residenciales o sedes de gobiernos locales para que los ciudadanos en general puedan depositar los residuos de bombillas en los contenedores.

Otra modalidad son las jornadas de recolección en determinadas ciudades y regiones del país con el apoyo de alcaldías, universidades, entidades de vigilancia y control en temas ambientales para convocar la vinculación de todos los generadores de residuos, así como la implementación de rutas de recolección en la ciudad de Bogotá.

¿Y qué pasa en México?

Dar una respuesta corta es complicado, parcialmente porque, en efecto existen empresas dedicadas a la gestión de residuos de iluminación, de hecho en México son más de 63 las autorizadas por SEMARNAT para la recolección y transporte de lámparas fluorescentes, y 71 avaladas para su almacenamiento y acopio. Además de esto, la empresa SITRASA (en Guanajuato) tiene autorizado el tratamiento de residuos peligrosos de lámparas. Pero todo se complica cuando el usuario promedio se da a la tarea de buscarlas, pues se hace una especie de teléfono descompuesto, ya que no existe un verdadero programa de concientización (privado o público) respecto a este problema.

Para empezar hay que entender que, mientras los países desarrollados se encontraban ya trabajando en leyes sobre reciclaje en los años noventa donde se incluía la implementación de centros de depósito y la participación de la comunidad para la recolección selectiva, en México sería hasta el año 2003 que se implementó de manera más contundente la primer iniciativa de este tipo conocida como Gestión Integral de Residuos Sólidos.

[box3r]Previamente hubo dos marcos legales: Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental en 1988 que establecía un sistema jurídico para la regulación de desechos y su reforma en 1996 donde se establecía la obligación del generador de residuos peligrosos, sin embargo no tuvieron la respuesta esperada [/box3r]

En el 2010 con la Evaluación ambiental y Plan de manejo ambiental del Programa de eficiencia energética, también describe que «la autoridad debe realizar acciones de concertación con la Cámara Nacional de Manufacturas Eléctricas y las empresas recicladoras, para detonar un mercado del reciclaje de las lámparas fluorescentes y otras lámparas.» Acciones que no se han desarrollado del todo, así como tampoco la implementación de “un componente de concientización a la población usuaria de las LFC´s para que conozcan la forma adecuada de su manejo y las medidas que deben tomar en caso de accidentes.»

La parte legislativa es en sí misma puede ser una quimera. Sin embargo, queda evidente que con el pasar de los años distintas instituciones han trabajado para definir un camino claro y eficiente para que un proyecto de reciclaje enfocado iluminación sea una realidad. Entonces, ¿qué falta?

¿Y yo por qué?

Como lo mencioné antes, la respuesta corta no implica que sea simple. Este no es un problema donde se pueda señalar exclusivamente al ciudadano, al gobierno o a las empresas. En efecto faltan campañas masivas para hacer eco entre toda la población, por otro lado, cómo esperar que la sociedad pueda confinar tubos fluorescentes o bombillas ahorradoras si no es capaz de separar en primera instancia, residuos orgánicos de inorgánicos, y cómo van a tenerlo presente si no se les recuerda (considerando de forma implícita la calidad educativa y derechos básicos que son igual de determinantes). Y finalmente, cómo presionar a las empresas para que su participación y su responsabilidad sea más efectiva.

Sin la intención de sonar a fábula infantil ni mucho menos ofrecer una solución definitiva, considero que la conclusión surge de manera natural en este paseo reflexivo. El problema a fin de cuentas se reduce a una cuestión de valores: «Responsabilidad y constancia… pequeño Solín», como lo diría Kalimán .

Con este planteamiento se puede comprender con claridad la razón de la falta de éxito en cuanto a estas iniciativas. No es porque no tengamos elementos legislativos e infraestructura similares a los de Estados Unidos, España o Colombia. Es tan simple y tan intrincado como que cada involucrado se tome en serio su papel.

[box3l] Iniciativas como Reciclatron han servido para crear conciencia y tomar acciones sobre el desperdicio de material electrónico y aunque no cuenta con la opción para depositar residuos de iluminación se ha mantenido como una de las principales iniciativas exitosas. [/box3l]

Tal como lo menciona la doctora en ciencias biológicas Cristina Cortinas: Lo que más ha costado que se asimile y se haga efectivo es el principio de la Ley que expresa que la responsabilidad compartida de los productores, importadores, exportadores, comercializadores, consumidores, empresas de servicios de manejo de residuos y de las autoridades de los tres ordenes de gobierno es fundamental para lograr que el manejo integral de residuos sea ambientalmente eficiente, tecnológicamente viable y económicamente factible.

Y para que esto ocurra debe reconocerse que los residuos son recursos y no basura, y que el ambiente, la sociedad y la economía familiar, de las actividades productivas y del país tienen mucho que ganar con la adopción de prácticas de producción y consumo basados en un sano círculo de aprovechamiento de los materiales.

Para concluir, si se sigue sin tener idea de dónde desechar focos ahorradores y lámparas fluorescentes, aquí hay un listado de empresas autorizadas por la SEDEMA.

FUENTES

5 comentarios en «¿Qué hace falta en México para un manejo de residuos de iluminación exitoso?»

    • Buen día, José: En efecto existen equipos recicladores, solo que deben ser usados por personal especialista ya que se maneja mercurio, vidrio, y otros materiales delicados. Puedes comunicarte con alguna de las empresas del listado para más información. Saludos

      Responder
  1. Es urgente promover el reciclado de desechos de iluminación, pero en serio promover e informar alas personas lo peligroso de sus componentes

    Responder

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