Riken Yamamoto: Luz y transparencia que desdibujan los límites de lo privado y lo público

Riken Yamamoto nos recuerda la importancia de hacer comunidad y fortalecer el vínculo interior-exterior en la arquitectura

El pasado 5 de Marzo se nombró al arquitecto japones Riken Yamamoto como el ganador del Premio Pritzker de Arquitectura 2024.

La labor de Yamamoto esta profundamente arraigada en la defensa de la vida comunitaria, él afirma que el valor de la privacidad se ha convertido en una sensibilidad urbana, cuando en realidad los miembros de una comunidad deben sostenerse mutuamente. Define la comunidad como una «sensación de compartir un espacio», deconstruyendo las nociones tradicionales de libertad y privacidad, al tiempo que rechaza las condiciones arraigadas que han reducido la vivienda a una mercancía sin relación con los vecinos. En su lugar, tiende puentes entre culturas, historias y ciudadanos de varias generaciones, adaptando la influencia internacional y la arquitectura modernista a las necesidades del futuro.

Su primer acercamiento con la arquitectura fue a los 17 años, donde la luz también tuvo un papel esencial, cuando visitó el Templo Kôfuku-ji, en Nara, Japón, originalmente construido en 730 y reconstruido en 1426, y quedó cautivado por la Pagoda de Cinco Pisos que simboliza los cinco elementos budistas: tierra, agua, fuego, aire y espacio.

«Era muy oscuro, pero pude ver la torre de madera iluminada por la luz de la luna y lo que encontré en ese momento fue mi primera experiencia con la arquitectura.»

Riken Yamamoto

En los años 70s, junto a su mentor Hiroshi Hara, emprendió un viaje transformador a lo largo de diferentes continentes. Cada destino le ofreció perspectivas únicas sobre la interacción, que lo llevaron a la conclusión de que la idea de un «umbral» entre los espacios públicos y privados era universal.

«Reconozco que el sistema pasado de la arquitectura es para que podamos encontrar nuestra cultura… Los pueblos tenían una apariencia diferente, pero sus mundos eran muy similares.»

«El enfoque arquitectónico actual hace hincapié en la privacidad, negando la necesidad de las relaciones sociales. Sin embargo, aún podemos honrar la libertad de cada individuo mientras convivimos en el espacio arquitectónico como en una república, fomentando la armonía entre culturas y fases de la vida».

Riken Yamamoto

Como fundador y director del estudio de arquitectura Riken Yamamoto & Field Shop, la mayor parte de su arquitectura se desarrolla en países asiáticos como Japón, China o Corea del Sur, pero también tiene obras en Europa, donde destaca el proyecto conocido como “The Circle” en el Aeropuerto de Zúrich.

Uno de sus proyectos más icónicos es la Biblioteca de Tianjin, un edificio donde el juego de volúmenes se une al de las luces y las sombras generadas por los grados de opacidad que se muestran en la fachada, enfatizando la conexión entre el espacio interior con el contraste entre solidez y transparencia.

La decisión del jurado del Pritzker de reconocer a Yamamoto este año se basa en su habilidad para crear espacios profundamente humanos. En palabras del comité, Yamamoto tiene la virtud de “recordarnos que en arquitectura, como en la democracia, los espacios deben ser creados por la voluntad del pueblo”.

El jurado, encabezado en esta ocasión por el chileno Alejandro Aravena, galardonado en el año 2016, afirmó que:

«Una de las cosas que más necesitamos en el futuro de las ciudades es crear condiciones a través de la arquitectura que multipliquen las oportunidades para que las personas se reúnan e interactúen»

Alejandro Aravena

Así es como el Pritzker premia en esta ocasión la arquitectura que desdibuja los límites de lo privado y lo público, en un tiempo en que vivimos cada vez más aislados, nos recuerda la importancia de hacer comunidad, de que los usuarios se relacionen y hagan suyos los espacios que el arquitecto proyecta.

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