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¿Qué puede hacer la iluminación por el patrimonio cultural?

Patrimonio

Durante el Seminario de iluminación y conservación organizado por el INAH tuvimos teoría y práctica en cada sesión.

A principios de octubre asistimos al Seminario de iluminación, conservación, exhibición y tecnología realizado en la Escuela Nacional de Conservación ubicada en el corazón de Churubusco.

Para llegar al evento, primero atravesamos el parque que rodea el museo de las intervenciones. Al pasar junto a unos antiguos cañones oxidados pudimos apreciar la interacción cotidiana de quienes pasean por ahí y las construcciones antiguas, lo que nos puso en ambiente para comprender mejor el objetivo del seminario. ¿Cómo mejorar la relación con el patrimonio cultural? ¿Cuál es el papel de la iluminación en todo esto?

Unos pasos más y llegamos al ENCRyM, un edificio de ladrillo rojo con aire industrial diseñado por Gonzalo Gómez Palacio. A pesar de su interesante diseño, no tuvimos mucho tiempo de apreciarlo porque tuvimos que entrar directamente al auditorio, ya al interior y mientras tomábamos asiento pudimos saludar a un par de caras conocidas.

Nos dieron la bienvenida la titular de Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, Mari Carmen Castro; Juan Manuel Garibay de la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones y el diseñador de iluminación, Víctor Palacio de Ideas en luz, quien fue de los primeros en promover la realización de esta iniciativa.

       

Abrieron el diálogo con la importancia de incorporar la iluminación a los temas de conservación del patrimonio a través de espacios como éste donde se puede compartir el conocimiento y la experiencia de quienes lo trabajan de cerca, así como de la colaboración entre instituciones, las empresas que aportan la tecnología (como en este caso lo fue Lutron, Soraa y Luxled), y los diseñadores de iluminación quienes generan parte de la atmósfera de una exposición.

El ciclo de charlas se abrió con la presentación «El balance entre iluminar y conservar» del investigador canadiense, Stefan Michalski. Fue una estupenda forma de comenzar, pues atrapó la atención de los presentes. Un dato interesante es que parte de la bibliografía con la que se cuenta en la materia ha sido desarrollada por él, incluyendo la herramienta para calcular el daño generado por la luz.

[box] Light Damage Calculator: Es una herramienta que genera una estimación de la decoloración de los materiales expuestos a la luz y es capaz de mostrar el rango de sensibilidad de los objetos y la apariencia futura de las colecciones. Se puede acceder desde su plataforma oficial Light Damage Calculator [/box]

A la pregunta concreta sobre si los LED dañan las obras de arte, Michalski comentó:

No, una lámpara LED de buena o excelente calidad de luz causará un daño similar o menor que la luz de las lámparas de halógeno o incandescentes tradicionales y mucho menos que la luz diurna con filtro UV. La únicas lámparas LED que causan más decoloración que la fuentes tradicional son las lámparas con una reproducción cromática extremadamente pobre.

Otra presentación que dejó una interesante reflexión fue la de «De los rayos X a la luz infrarroja, develando los objetos y materiales del patrimonio cultural» del doctor José Luis Ruvalcaba del Instituto de Física de la UNAM quien nos compartió la importancia del espectro de la luz para reconocer los efectos «Invisibles» que pueden dañar los materiales y en la medida en que se tenga mayor control y conocimiento al respecto, se podrán mostrar adecuadamente las obras.

Más adelante, la restauradora Dora Méndez del CNCPC-INAH planteó una paradoja sobre la luz como un factor que embellece al mismo tiempo que puede dañar, entonces ¿Cómo tomar las mejores decisiones y lograr un balance?

       

En «Exhibición vs preservación: el protagonismo de la luz», el doctor Raul Ajmat del Instituto de investigación en luz, ambiente y visión de la Universidad de Tucumán nos compartió sus experiencias sobre la exhibición y conservación de objetos en un museo, tanto los guardados como los exhibidos. Uno de los aspectos que no se pueden pasar por alto es la satisfacción del visitante al museo, sus expectativas, estados de ánimo y su experiencia durante el recorrido.

Después de cada sesión, los participantes podían asistir a una serie de talleres prácticos en espacios museográficos reales como el Museo Casa Carranza o el Museo de las Intervenciones, donde pudieron interactuar con equipos especializados, conocer las funciones de las mediciones fotométricas y comprender los impactos visuales del color, las ópticas, así como del Índice de Reproducción Cromática.

El último día del evento Víctor Palacio inició su participación lanzando un par de preguntas clave: ¿Por qué es importante la iluminación en un museo? ¿Qué problema resuelve la iluminación en un museo? Estos cuestionamientos van más allá de simplemente consultar el manual de buenas prácticas sobre cómo hacer las cosas, sino que uno se debe detener un momento y profundizar más en la labor.

Pasamos a una mesa de diálogo con la intervención de especialistas en proyectos e iluminación museográfica, el «dream team» (como le llamaron algunos presentes) conformado por Juan Manuel Garibay, Pascal Chautard y Anne Bureau quienes resolvieron una serie de cuestionamientos sobre el tema y dialogaron con el público a través de zoom, ya que que sus participaciones fueron a distancia, nos hubiera encantado saludarlos en vivo.

Con quien si tuvimos la oportunidad de charlar en persona fue Ignacio Valero, quien expuso el proyecto de iluminación de la Catedral de Santiago de Compostela. El proyecto ha sido reconocido en varias instancias y fue uno de los ganadores en la última Bienal de Iberoamérica.

Al cierre de la mesa, Valero comentó que «debemos relacionarnos con la luz y el medio ambiente de una manera orgánica y natural. Que el ahorro energético no sea un mandato de reducción y carencia sino algo deseable y significativo«.

Por su parte, Michalski destacó la importancia de la humildad para participar en proyectos multidisciplinarios y a los conservadores les dijo: «Nosotros no somos los policías de la luz, sino asesores y colaboradores«. Finalmente, Víctor Palacio cerró con las siguientes palabras: «Así como los conservadores saben de materiales los iluminadores debemos saber de las impresiones visuales, sensaciones y emociones«

Lo hemos repetido pero es verdaderamente refrescante regresar a los eventos presenciales, la interacción en vivo siempre ofrecerá un nivel de acercamiento más profundo tanto con el mensaje de los ponentes como con la interacción con los demás invitados.

Con base en datos del INEGI en 2021, México cuenta con 1432 museos, de los cuales 45% son dedicados a la historia, 24% al arte 19% a temas arqueológicos y 5% a ciencias. Esto nos puede dar una pequeña idea de la riqueza histórica y artística con el que se cuenta. Cabe preguntarse sobre el estado actual de esas colecciones y aunque la respuesta pudiera no ser del todo positiva, sabemos que espacios como este seminario son pequeños pero firmes pasos para expandir las buenas prácticas y resulte en una gradual mejora en la conservación y exposición del patrimonio, ya que al final solo se valora lo que se puede apreciar.

Y tu, ¿Qué opinas?

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