Cuando cae la noche en la ciudad, sus parques, jardines y calles revelan otra realidad que no siempre son evidentes bajo la luz del sol. México (tan mágico como místico y profundamente complejo) nunca termina de explicarse del todo. Quien usa el espacio urbano no piensa en luxes ni en temperaturas de color, piensa (o más bien siente) en si un lugar invita a quedarse, se percibe seguro, permite el encuentro o el descanso. Y no se dice desde una mirada paternalista, como si el diseño tuviera que “enseñar” a la gente cómo habitar la ciudad. Al contrario, son los diseñadores, arquitectos y especialistas quienes necesitan aprender a leer esos contextos, escuchar y observar antes de intervenir.
Desde ahí partió el Taller de Iluminación y Diseño Urbano con Investigación Social, una experiencia que puso sobre la mesa una pregunta fundamental ¿Cómo puede la iluminación en las ciudades responder a sus habitantes, sin antes comprender sus necesidades?

El taller fue impartido por Configuring Light como parte del programa de investigación internacional de The London School of Economics con la guía de Don Slater, fundador y codirector del proyecto y de Elettra Bordonaro, cofundadora de Configuring Light. A lo largo de cuatro días de intenso trabajo, los participantes provenientes de disciplinas como antropología, bioclimática, movilidad, diseño de iluminación, arquitectura y gobierno se enfrentaron al reto de observar la ciudad. El grupo se dividió en cuatro equipos, cada uno asignado a distintos espacios, con la tarea de analizarlo e intervenirlo.
- Plaza Zarco: Explanada junto a la iglesia de San Hipólito, donde cada 28 de mes se reúnen feligreses de San Judas Tadeo y algunas noches se convierte en pista de baile al ritmo de los sonideros. La presencia de personas en situación de calle forma parte de la complejidad social de esta plaza.
- Jardín San Fernando: Espacio delimitado por el panteón y la iglesia del mismo nombre. Tradicionalmente asociada al tianguis de libros, la zona carga también con estigmas ligados al trabajo sexual, lo que vuelve una lectura cuidadosa de sus usos y percepciones nocturnas.
- Tramo de Avenida Hidalgo: Un corredor con un alto flujo peatonal por ser un punto de movilidad con paradas del metro y metrobus, presenta las carencias propias de estas áreas en la ciudad.
- Puestos de comercio informal: Vendedores de gran diversidad de mercancía que con sus puestos se vuelven parte de una presencia importante en el espacio, con las problemáticas y virtudes de la interacción social entre y con ellos.
Desde el primer día, y con el acercamiento sociológico por parte de Don Slater, se enfrentó el impulso de diseñar, de proponer formas y soluciones, frente al ejercicio mucho más complejo de observar la realidad desde los ojos de alguien más.
“Don’t start from light and space: start from different people and practices.” Don Slater

El segundo día llevó ese conflicto al espacio público. El trabajo de campo permitió realizar las primeras pruebas de iluminación en condiciones controladas, pero con los locales en función y con la gente transitando. Hubo entrevistas, conversaciones espontáneas y muchas preguntas sobre las dinámicas nocturnas reales, quiénes están, cómo usan el lugar y qué necesitan de él cuando cae la noche.
El tercer día fue momento de maquetar las propuestas. Ahí apareció otro contraste, las soluciones “de manual”, aprendidas en la formación profesional, frente a la complejidad social observada. Ese “esto es lo que se tiene que hacer” se tambaleó al enfrentarse con una verdad sencilla pero poderosa, las personas saben lo que necesitan, y el conocimiento técnico solo cobra sentido cuando es capaz de adaptarse al espacio y a sus usuarios reales.







Uno de los puntos más claros que dejó esta experiencia es la enorme carencia que existe todavía en la integración de la investigación social dentro de los proyectos de iluminación urbana. Conocer el contexto no es un extra, debería ser una condición indispensable para intervenir de forma responsable. Momentos como presenciar un sonidero en Plaza Zarco, un espacio genuinamente inclusivo, democrático y vivo ayudaron a romper muchos prejuicios sobre lo que es o debería ser el espacio público nocturno.
Este taller forma parte de una metodología que Configuring Light ha desarrollado en distintas ciudades del mundo. La edición en la Ciudad de México fue posible gracias al apoyo del museo Kaluz como punto de encuentro; CoRe, Linealight y Lighthouse Reps, así como el trabajo de Oriana Romero, Gerardo Pavón y Alejandro Díaz Infante, quienes impulsaron la organización local del encuentro.
Más allá de los resultados inmediatos, uno de los objetivos centrales del taller fue dejar un antecedente que pudiera servir como referencia en futuros proyectos urbanos. Este ejercicio deja también una enseñanza más amplia, insistir en que la luz no solo se diseña. Se escucha y se construye con quienes la viven, y quizás es ahí donde la luz comienza a salir a la calle.
Esta iniciativa abre nuevas preguntas sobre la manera en cómo pensamos la iluminación urbana. Muy pronto volveremos con una segunda entrega, ya que hay más temas en los que se puede profundizar.









