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Sabemos que lo primero que viene a nuestra mente al pensar en un casino, son los enormes letreros, pantallas luminosas y luces saturadas de color brillando toda la noche, una identidad visual desarrollada a lo largo de los años. Sin embargo, ese atractivo se ha pagado con altos niveles de contaminación lumínica sin contar con muchas otras afectaciones tanto ambientales como sociales.

En octubre del año pasado, un fallo de la Corte de Apelaciones de Valparaíso puso sobre la mesa un tema que rara vez ocupa titulares, el impacto de la luz artificial nocturna en la vida cotidiana. La resolución ordenó al Casino de Viña del Mar apagar sus pantallas luminosas y reducir su iluminación exterior durante la noche, atendiendo una denuncia por contaminación lumínica presentada por un vecino del sector.

Esta acción implica algo más que una llamada de atención a una empresa en particular, representa un precedente judicial que pone en prioridad el impacto que tiene la luz artificial sobre las personas, el entorno urbano y la salud pública.

En Viña del Mar, el uso continuo e ininterrumpido de luces no solo generaba brillo excesivo en el entorno, sino que además no contaba con la autorización para regular ni su horario de funcionamiento ni intensidad, algo exigido por la normativa chilena que hoy regula las emisiones de luz artificial en espacios exteriores.

Esta acción legal pone en evidencia que los marcos normativos sí pueden ser mecanismos de protección cuando las acciones privadas exceden límites razonables. Mandar a apagar las pantallas entre medianoche y las 7 de la mañana, así como instalar barreras físicas que eviten la proyección directa de luz hacia viviendas cercanas, son medidas que buscan resguardar derechos constitucionales a la integridad física y a vivir en un medio ambiente libre de contaminación lumínica.

No obstante, una acción judicial por sí solo no alcanza. La contaminación lumínica, como otros tipos de contaminación, tiene causas culturales profundas como la creencia de que más luz significa más seguridad, más actividad económica o más visibilidad para la oferta comercial ha sido dominante durante décadas. Esta iniciativa invita a preguntarnos cómo podemos avanzar hacia una cultura de iluminación más responsable, donde las decisiones no se tomen solo en la sala de un tribunal, sino desde el diseño, la planificación urbana y la conciencia colectiva.

FUENTES

Corte ordena al Casino de Viña del Mar apagar pantallas publicitarias en la noche
Corte de Valparaíso ordena a casino apagar pantallas lumínicas entre la medianoche y 7 de la mañana

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