El artista británico multidisciplinario, Luke Jerram ha construido una práctica reconocida por sus instalaciones de gran escala, donde convergen el arte, la ciencia y el trabajo colectivo. Con un gran interés por el universo, ha recreado cuerpos celestes como el Sol, la Luna y la Tierra a través de instalaciones lumínicas que utilizan imágenes detalladas proporcionadas por el astrofotógrafo Dr. Stuart Green, junto con observaciones de la NADA y el asesoramiento de la científica solar Lucie Green de la Universidad College London.
La gran mayoría de sus instalaciones se activan con la presencia del público, generando experiencias afectivas que invitan a repensar la relación entre cuerpo, espacio y cosmos. La luz, en su obra, es una herramienta de conciencia que transforma la percepción tanto del espacio terrestre como del universo.
Helios
Una de sus obras más emblemáticas es Helios, una instalación lumínica cuyo nombre evoca al dios griego que personifica al Sol, aquel que, según la mitología, cruzaba el cielo cada día en un carruaje tirado por caballos de fuego, marcando el paso del tiempo y las estaciones. La pieza, de siete metros de diámetro, proyecta imágenes del Sol en alta resolución (72 dpi), a una escala aproximada de 1:200 millones. Cada centímetro de esta esfera está iluminado desde su interior, generando un resplandor hipnótico que emula la presencia solar.








La intención del artista es brindar al público la posibilidad de contemplar el Sol de forma segura, sin dañar la vista. De esta manera, quienes se acercan pueden observar con detalle la superficie solar: sus manchas, espículas y filamentos, revelando la intensidad viva de un astro que, aunque todos los días pinte el cielo con su presencia, rara vez puede ser mirado de frente.
Helios también celebra los beneficios de la luz solar en el bienestar humano. La obra se presenta durante el invierno, cuando los días son cortos, las temperaturas bajan y hay poca luz natural. En ese sentido, busca mejorar el estado de ánimo colectivo y contribuir al cuidado de la salud mental, recordándonos la importancia vital del sol en nuestra mente, alma y cuerpo.
Museum of the Moon
La Luna ha sido una fuente de inspiración para artistas, escritores, científicos y poetas. Para Luke Jerram no fue la excepción. Sin embargo, su aproximación se da desde una mirada lumínica: la luz azul que ha guiado al humano durante siglos en la oscuridad, su singular sombra y ese lado oculto que permanece inalcanzable. La Luna como símbolo, culturalmente ha sido interpretada como el inconsciente a lo largo del tiempo.



La instalación presenta imágenes detalladas de la superficie lunar capturadas por la NASA a 120 dpi, a una escala de 1:500,000. Cada centímetro del cuerpo es iluminado desde su interior, lo que convierte a esta Luna en una experiencia inmersiva. Ha sido montada tanto en interiores como en exteriores, revelando en cada espacio otras maneras de habitarla, sentirla y apreciarla.
Gaia
Para esta pieza, el artista buscó evocar una experiencia similar al overview effect, concepto descrito por Frank White en 1987, que se refiere a la sensación de asombro que experimentan los astronautas al observar la Tierra desde el espacio. Esta vivencia provoca una profunda introspección y una conciencia sobre la conexión entre el cosmos y la vida terrestre, así como una urgencia por cuidar del medio ambiente.
La instalación, de siete metros de diámetro, está elaborada a partir de imágenes detalladas de la superficie terrestre capturadas por la NASA a 120 dpi. Suspendida en interiores, gira lentamente, invitando al espectador a contemplar el planeta desde una nueva perspectiva. El título de la obra también remite a la mitología griega: Gaia, la diosa que personifica a la Tierra.



Finalmente, a través de la producción de Luke Jerram, se evidencia el poder del arte lumínico y su capacidad para transformar el espacio en una experiencia inmersiva y afectiva. Sus obras nos permiten habitar aquello que solo hemos soñado o vislumbrado en el cine: tocar el cosmos, sentir su inmensidad y contemplar los cuerpos celestes que iluminan el cielo. Gracias a los avances tecnológicos y a la potencia de la luz como herramienta en el medio artístico, Jerram crea una conexión cósmica entre la vida terrestre y el universo, abriendo una puerta hacia lo que somos dentro del todo.



