Este texto es una revisión resumida de la guía: Soluciones de luz para la accesibilidad cognitiva y la integración sensorial. La iluminación artificial: diseñando espacios accesibles de Lamp.
En abril de 2024, Lamp y la arquitecta Berta Brusilovsky Filer se unieron para explorar la intersección entre iluminación artificial y accesibilidad universal, específicamente en los ámbitos cognitivo y de integración sensorial. El objetivo principal fue crear espacios habitables de calidad, accesibles y comprensibles, que promuevan el bienestar y la salud integral de las personas.
Con la guía se busca establecer un nuevo enfoque en el diseño, combinando principios de iluminación y accesibilidad para generar soluciones innovadoras. Se presentan ejemplos prácticos y teóricos, con la intención de que sirvan como punto de partida para futuros desarrollos en el campo.
La iluminación artificial, más allá de su función básica, se presenta como un lenguaje arquitectónico capaz de comunicar y reforzar la identidad de un proyecto. En el texto completo se exploran las posibilidades de la iluminación para crear atmósferas, resaltar elementos arquitectónicos y facilitar la comprensión del espacio, siempre en coherencia con la visión del proyecto.
Este modelo anterior de iluminación concebido hace más de una década, ha evolucionado significativamente gracias a la incorporación de un enfoque neurocientífico más complejo y analítico. Inicialmente, se centraba en experiencias sensoriales y perceptivas del usuario, pero la exploración profunda del Sistema Nervioso Humano (SNH) ha permitido una explicación sistemática de los conceptos del modelo, extendiéndose a grupos etarios más amplios, incluyendo personas con discapacidades intelectuales o del desarrollo.
Accesibilidad cognitiva y para la integración sensorial
Una iluminación adecuada puede servir como guía, facilitando la orientación espacial y reduciendo las barreras para las personas. Además de crear entornos lumínicos continuos y comprensibles, evitando áreas mal iluminadas que puedan causar desorientación o confusión.
Otro aspecto crucial es la adaptación sensorial, que implica minimizar la sobrecarga sensorial mediante una iluminación suave y uniforme. Esto ayuda a reducir los estímulos visuales abrumadores, especialmente para personas con sensibilidades particulares.
La guía plantea que el diseño debe adaptarse a las diversas características sensoriales y cognitivas de los usuarios con el objetivo de mejorar la interacción entre las personas y su entorno. Un ejemplo de ello son:
Adultos mayores:
A partir de los 45 años, la visión experimenta cambios como dificultad para enfocar, mayor sensibilidad al deslumbramiento y menor percepción de contrastes. Por eso, se recomienda:
- Aumentar los niveles de iluminación hasta tres veces más que para personas jóvenes, y aumentar los contrastes para facilitar la percepción espacial.
- Se recomienda aumentar los contrastes entre superficies adyacentes para mejorar la percepción espacial, la profundidad, las texturas, los contornos y los bordes.
- Utilizar el índice de deslumbramiento UGR, pero reduciendo el límite máximo permitido, debido a que este índice no contempla los cambios en la visión de los adultos mayores.
- Evitar fuentes de luz elevadas, directas y superficies reflectantes, optando por luminarias con apantallamiento.
- Las fuentes de luz cálida son preferibles a las frías, y se requiere una alta reproducción cromática.
- Se recomienda el uso de luminarias con alto grado de apantallamiento para minimizar el deslumbramiento.

Infancia:
- Algunas recomendaciones de iluminación para la infancia son usar luminarias que controlen el deslumbramiento (UGR bajos) y sin parpadeo.
- Priorizar luminarias RG0 (sin riesgo fotobiológico) según la norma UNE 62471.
- Favorecer la iluminación indirecta, sobre todo en lactantes (desarrollo ocular intensivo hasta los 2 años).
- En primaria, considerar la altura de los ojos de los niños y su sensibilidad a la luz azul.

Principios universales
Iluminación uniforme: Evitar sombras y el «efecto cebra» en corredores y áreas de tránsito. Diseñar la iluminación en coherencia con el flujo de navegación para evitar quiebres visuales confusos.
Balance de contrastes: Mantener contrastes adecuados entre áreas de tarea, áreas adyacentes y paredes para definir bordes y contornos. Evitar la iluminación excesivamente uniforme que aplana los volúmenes y desorienta.
Iluminación directa e indirecta: Combinar ambas para minimizar deslumbramientos y sombras, eliminando el «efecto caverna».
Iluminancia vertical: Considerar la iluminación de paredes y techos. Realizar cálculos de iluminación cilíndrica para asegurar el reconocimiento facial.
Iluminación de puntos clave: Utilizar luces de acento en elementos arquitectónicos y señales para crear referencias visuales. Intensificar los niveles de iluminación en zonas y elementos a resaltar.
Calidad lumínica: Usar fuentes de luz con alta reproducción cromática para mejorar la percepción de los colores. Emplear luminarias sin efecto parpadeado.
Capas de iluminación: Es recomendable planificar la iluminación entendida como “capas” lumínicas.
Iluminación de tarea/acento: Proporciona niveles lumínicos adecuados para tareas específicas.
Iluminación de atmósfera: Realza elementos espaciales y destaca puntos de interés.
Principios de diseño
Iluminación de marcadores: Se recomienda reforzar la iluminación de los marcadores en espacios largos para mantener la información visual presente y apoyar la memoria de trabajo. Es crucial asegurar la legibilidad de las señales desde una distancia razonable y bajo diversas condiciones de iluminación.
Reproducción cromática: Se sugiere utilizar fuentes de luz con alta reproducción cromática (CRI>90), especialmente en espacios donde el color es un elemento de diseño importante.
Contraste y visibilidad: La iluminación debe mejorar el contraste de las señales para que sean visibles tanto de día como de noche. Se requiere una alta reproducción cromática para que los colores sean reconocibles, para que se entienda su significado.
Luces guía: Se propone utilizar luces guía en el suelo o a nivel de la vista para marcar distancias y direcciones.
Se sugiere el uso de iluminación nocturna de baja intensidad para dirigir a las personas hacia los aseos, especialmente en entornos como dormitorios y pasillos.
Estrategias de iluminación
Iluminación en cruces y encrucijadas: Asegura una buena iluminación en intersecciones y cambios de dirección para reducir la desorientación.
Aumenta los niveles de iluminancia en comparación con el área de circulación.

Semántica de la iluminación: Utiliza sistemas de iluminación con un lenguaje visual propio para ayudar a reconocer espacios de intersección o nodos.
Iluminación de transición: Implementa luces de transición entre áreas para ayudar a los usuarios a anticipar cambios en el espacio.
Evitar exceso de contrastes: evitar la creación de escenarios lumínicos excesivamente contrastados que generan deslumbramiento.

Componentes del diseño
En el texto se presentan algunos aspectos lumínicos que buscan mejorar la accesibilidad cognitiva y la integración sensorial de los usuarios en diferentes entornos arquitectónicos a través de componentes lumínicos:
- Temperatura de color adecuada: Se recomienda usar luces cálidas en áreas de descanso y luces frías en áreas de actividad, siempre considerando las necesidades de las tareas.
- Intensidad ajustable: La iluminación debe poder adaptarse a diferentes necesidades y momentos del día.
- Inclusión sensorial: Es crucial evitar la sobrecarga sensorial, especialmente en personas con sensibilidad aumentada, como aquellas en el espectro autista.
- Tecnología de control accesible: Se deben utilizar sistemas de control de iluminación fáciles de usar, como sensores de movimiento y controles accesibles, para permitir la personalización de la iluminación.
- Escenas lumínicas dinámicas: Diseñar escenas de iluminación que acompañen la transición entre espacios interiores y exteriores, así como los cambios de actividad.
Esta guía subraya la evolución de la iluminación artificial hacia un enfoque más inclusivo y neurocientífico, donde la accesibilidad cognitiva y la integración sensorial son primordiales.
Así, la iluminación se concibe como un lenguaje arquitectónico que comunica y refuerza la identidad de un espacio, creando atmósferas y facilitando la comprensión del entorno. La incorporación de principios universales, como la iluminación uniforme, el balance de contrastes y la calidad lumínica, junto con principios de diseño específicos, como la iluminación de marcadores y la reproducción cromática, garantiza espacios accesibles y comprensibles para todos.
Si deseas conocer a fondo la guía «Soluciones de luz para la accesibilidad cognitiva y la integración sensorial. La iluminación artificial: diseñando espacios accesibles» de Lamp, da click aquí.




Hola…. buenas …
muy interesante la información
Saludo…