| Despacho: | Limarí Lighting Design |
| Integrantes: | Pascal Chautard, Carolina Roese |
| Cliente: | Ministerios de Obras Públicas |
| Arquitecto: | Martín Schmidt Radic Arquitectos Asociados |
| Año: | 2024 |
| Fotografía: | Aryeh Kornfeld |
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La Iglesia San Francisco del Barón en Valparaíso, Chile, fue durante siglos un punto de referencia para los marineros que llegaban a la ciudad, actuando como un verdadero faro territorial hasta el siglo XX. Su historia, marcada por la resiliencia, incluye incendios en 1983, 2010 y 2013 que dañaron gravemente su estructura y obligaron a sucesivos procesos de reconstrucción.
La actual intervención tuvo el objetivo de recuperar ese valor simbólico y patrimonial, integrando arquitectura y luz en un diálogo respetuoso entre memoria e innovación. El diseño lumínico, desarrollado en conjunto con la reconstrucción arquitectónica, combina un enfoque contemporáneo y minimalista con la sensibilidad propia de un edificio histórico. La propuesta buscó resaltar la identidad del templo sin alterar su carácter, utilizando la luz como una herramienta de interpretación, restauración y puesta en valor.
En la fachada, la iluminación resaltó los espacios huecos del edificio, generando profundidad y ritmo visual mientras se minimizó la contaminación lumínica hacia el entorno urbano. Un efecto rasante suave envuelve los muros del monasterio adyacente, destacando la textura de los materiales y la sobriedad de su arquitectura, otorgándole una nueva lectura nocturna al conjunto patrimonial.


En el interior, la nave central se iluminó mediante una luz cálida e indirecta que realza el techo de madera reconstruido, creando una atmósfera de serenidad y recogimiento. Este efecto se complementó con una iluminación directa central, cuidadosamente dosificada, que garantizó niveles de luz confortables para los visitantes y enfatiza el eje procesional del templo.
Los pasillos laterales incorporaron una iluminación a que acentúa los relieves de las capillas y sus elementos ornamentales, permitiendo una lectura clara de los detalles patrimoniales. El altar mayor se benefició de una combinación armónica de luz natural y luz eléctrica.
Durante el día, la entrada de luz diurna aporta dinamismo y vida, mientras que, en la noche, la iluminación artificial proveniente de rieles laterales mantiene una atmósfera cálida y simbólica, reforzando el sentido espiritual del lugar. En los pasillos del monasterio, la luz adquierió un carácter cálido y difuso, asegurando una correcta iluminación del suelo sin deslumbrar, y al mismo tiempo realzando la textura y el espesor de los muros. Este tratamiento lumínico unificó el conjunto, vinculando la iglesia con sus espacios adyacentes en una misma atmósfera de calma y contemplación.
El proyecto de iluminación de la Iglesia San Francisco del Barón propone una mirada sensible y contemporánea sobre el patrimonio. La luz no solo revela la arquitectura, sino que también restituye su dimensión simbólica y espiritual, permitiendo que el templo tras los incendios y una historia de reconstrucciones vuelva a brillar en la ciudad como símbolo de memoria, fe y renovación.








