La vida urbana a veces nos aleja de otros entornos y de sus problemáticas. No es por indiferencia, sino por estar tan inmersos en el ritmo de las ciudades que olvidamos los desafíos que también nos conectan. Uno de ellos es la calidad y salud de los cultivos agrícolas. Por un lado, existe una creciente preocupación por el uso intensivo de pesticidas químicos debido a su impacto ambiental y en la salud. Por otro, los agricultores deben hacer frente al incremento en el costo de estos productos y a la disminución de su eficacia, provocada en parte por el desarrollo de resistencia en diversos patógenos.
El uso de la luz ultravioleta (UV) ha despertado un creciente interés como alternativa o complemento a los tratamientos químicos tradicionales. Diversas investigaciones han demostrado que esta tecnología puede controlar eficazmente numerosas enfermedades de las plantas sin alterar factores posteriores a su consumo. Clasificada según su longitud de onda (nanómetros, nm) en el espectro electromagnético, la luz UV incluye UV-A (315-400 nm), UV-B (280-315 nm) y UV-C (100-280 nm).
Este último tiene la capacidad de dañar el material genético de los microorganismos, impidiendo su reproducción y propagación, a la vez que les resulta difícil desarrollar resistencia. Sin embargo, la susceptibilidad a la radiación UV-C varía entre los patógenos. Generalmente, los virus son más susceptibles a la radiación UV-C que los hongos y organismos relacionados, en particular aquellos que han desarrollado melanina (marrón o negra) que absorbe la radiación UV en sus paredes celulares como ocurre con los causantes del mildiú (enfermedad vegetal causada por diversos hongos que afectan a una amplia gama de cultivos).

Y ¿por qué no es suficiente la radiación solar? Es una pregunta totalmente válida, por algo la agricultura ha existido por milenios. El problema radica en la cantidad de población que debe abastecerse y en que la radiación UV-C del sol es bloqueada por la atmósfera. Por ello, para su aplicación en la agricultura debe generarse de forma artificial.
Durante casi un siglo, la tecnología más utilizada para la desinfección en entornos sanitarios ha sido la de lámparas de descarga de baja presión (LPD). Aunque su funcionamiento es similar al de las lámparas fluorescentes convencionales, estas se fabrican con vidrio de cuarzo transparente, un material que permite el paso de la radiación UV-C.
En los últimos años, los LED UV-C han ganado terreno como una alternativa a las lámparas LPD. Entre sus principales ventajas se encuentran la ausencia de mercurio, una mayor resistencia mecánica y la capacidad de operar en un rango de temperaturas más amplio. Además, su tamaño compacto facilita el desarrollo de equipos más pequeños y flexibles, que incluso pueden integrarse en maquinaria agrícola multifuncional.
Su principal limitación continúa siendo el costo, para ofrecer la misma potencia radiante, los LED UV-C cuestan aproximadamente cuatro veces más que las lámparas LPD. Sin embargo, distintos fabricantes estiman que esta diferencia podría reducirse considerablemente hacia el año 2030.
¿Cuándo y cómo se debe aplicar la luz UV-C?
Ante todo, disponer de un especialista tanto en procesos agrícolas como en sistemas de iluminación para aplicaciones especiales. Con esto presente, una de las recomendaciones para obtener mejores resultados, es su aplicación durante la noche. La razón es que la luz diurna activa mecanismos de reparación del ADN en muchos patógenos, disminuyendo el efecto del tratamiento. La aplicación en condiciones de oscuridad reduce la cantidad de energía necesaria para controlar la enfermedad y permite realizar los tratamientos a mayores velocidades de trabajo.
La radiación UV-C requiere medidas de protección para evitar daños en la piel y los ojos del operador. Siempre que se utilicen estos sistemas, ambas zonas del cuerpo deben permanecer completamente protegidas.
El desarrollo de sistemas UV-C para la agricultura refleja cómo la tecnología de iluminación puede extender sus aplicaciones más allá de los espacios construidos. A medida que mejoran la eficiencia de las fuentes de luz y disminuyen sus costos, esta herramienta podría convertirse en un componente habitual de los programas de manejo integrado de enfermedades, complementando otras estrategias de protección de los cultivos.
Fuentes
"Ultraviolet LEDs for Agricultural Pathogen Control" Light and Health Research Center Fact Sheet,| Lighting and Health Research Center, NY Farm Viability Institute | 2026
Imagen destacada: Imagen: Light and Health Research Center



