Los beneficios asociados a una calle bien iluminada durante los periodos nocturnos son innegables. Desde permitir un tránsito adecuado al facilitar la visibilidad de los obstáculos, hasta brindar mayor seguridad al prevenir robos y actos de vandalismo. Sin embargo, no todo son ventajas, ya que una iluminación inadecuada, especialmente cuando la luz de la vía pública ingresa a las viviendas, en particular a los dormitorios, puede generar problemas de salud.

Algunas alteraciones del sueño están directamente relacionadas con el cambio en el patrón del ciclo circadiano. Esto puede derivar en problemas aparentemente simples, como la dificultad para conciliar el sueño en horas tempranas de la noche y, posteriormente, la incapacidad de despertar temprano. No obstante, las alteraciones del ciclo circadiano pueden tener consecuencias a largo plazo mucho más serias, tales como obesidad, depresión, ansiedad, disfunción de la memoria, ateroesclerosis, cáncer e incluso una posible aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer.
El Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta principalmente a las personas mayores y es la causa principal de demencia. Esta degeneración cognitiva se manifiesta en pérdida de memoria, dificultad para usar el lenguaje y problemas en el razonamiento. Diversos estudios han asociado esta enfermedad con factores ambientales a los que estamos expuestos cotidianamente como lo es la luz artificial a altas horas de la noche proveniente de pantallas de televisión y celulares, así como con la contaminación lumínica nocturna.

La intrusión de luz en el hogar durante la noche se ha relacionado con alteraciones del sueño y con procesos naturales que ocurren en el cuerpo durante el descanso. Entre ellos, el estrés oxidativo, que daña las células cerebrales y la inflamación crónica del cerebro lo que acelera la progresión de enfermedades neurodegenerativas. Estos problemas están particularmente vinculados con la exposición a la luz azul, presente en gran medida en las luces frías («luz de día») que suelen ser preferidas por muchas personas.
Uno de los estudios que observó este fenómeno se llevó a cabo en Estados Unidos donde se contrastaron datos del sector salud con información de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). Los resultados mostraron una similitud significativa entre la cantidad de contaminación lumínica y los casos de Alzheimer lo que sugiere una preocupante relación entre ambos factores.

En ensayos realizados con ratones de laboratorio, se ha demostrado que, durante la etapa de sueño de estos animales, la presencia de una luz tenue en su espacio disminuye de forma moderada el conteo de neuronas TH positivas (las cuales están asociadas directamente con enfermedades neurodegenerativas) en comparación con aquellos ratones expuestos a luces brillantes. Es decir, mientras mayor sea la cantidad de luz presente durante las horas de sueño, mayor será el deterioro neuronal, lo que acelera la aparición de enfermedades relacionadas con el cerebro.
La respuesta a la pregunta «¿Qué podemos hacer?» es extensa. Evitar, tanto como sea posible, el uso de dispositivos electrónicos como celulares, televisores, computadoras, entre otros, durante las noches, es altamente recomendable para conservar una buena sincronización del ciclo circadiano. En cuanto a la contaminación lumínica del ambiente en el interior del hogar los métodos de mitigación están directamente relacionados con la reducción de la exposición mediante el uso de cortinas opacas (también conocidas como blackout) y una disposición estratégica de los muebles en la habitación para evitar la vista directa a ventanales por donde ingrese la luz exterior nocturna. Otras recomendaciones incluyen el cambio de luces frías por luces cálidas para disminuir el avance de estas enfermedades. En personas con historial familiar de trastornos neurodegenerativos, estas medidas podrían ayudar a retrasar la aparición de los síntomas.
En cuanto a la iluminación artificial, como parte del tratamiento contra el avance del Alzheimer, lo ideal sería instalar luces inteligentes en toda la vivienda. Estas deberían estar programadas para imitar el ciclo natural de la luz, realizando cambios automáticos de intensidad al amanecer y al anochecer (conocidos como «ritmos»), así como ajustes en la temperatura de color durante las horas nocturnas. Además, muchos de estos focos inteligentes cuentan con una función de «luz de noche», adecuada para momentos en los que sea necesario despertar durante la noche. Por regla general, lo más adecuado para un descanso reparador es mantener el espacio completamente oscuro durante las horas de sueño.

Fuentes bibliográficas
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